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jueves, 7 de abril de 2016

Soberón defiende pase de puertos a la Marina, surgen rechazos

Hugo Páez

Según el código de honor militar, habría que creer en la palabra del Secretario de Marina Vidal Soberón Sanz de que mantendrá a civiles en las 113 capitanías de puertos del país, en caso de aprobarse la iniciativa de ley que transfiere el control de los puertos, actualmente en manos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de Gerardo Ruiz Esparza, a la Semar, y que su sucesor -en menos de tres años- hará honor a esa palabra que no empeñó él.
El almirante convocó a una conferencia de prensa ayer para detallar el proyecto que envió el Ejecutivo al Senado, en el escenario un afable “Bienvenidos Fuente Informativa de Marina”. El argumento a favor es el mismo desde que se desveló la iniciativa: la seguridad de los puertos ante el embate del crimen organizado, y pone como ejemplo Manzanillo Colima y Lázaro Cárdenas Michoacán.
Ayer mismo el senador Francisco Salvador López Brito, integrante de la Comisión de Pesca y Acuacultura, se pronunció en contra de la iniciativa al calificarla de contradictoria, poco transparente y contraria a los intereses de las industrias de empresas dedicadas al transporte marítimo, pesca comercial y al turismo náutico. Agregó que
de aprobarse dicha iniciativa “Representaría un grave retroceso pues se estaría militarizando a instituciones claves del país como lo son los puertos de México”, además de que en la redacción no se tomó en cuenta la palabra del Colegio de Marinos Mercantes. Una carta de rechazo del Colegio de Marinos Mercantes de Veracruz publiqué en http://goo.gl/99Dpdb.
Sin embargo no se escucha la voz del presidente del Senado Roberto Gil Zuarth, ni de los coordinadores parlamentarios Emilio Gamboa Patrón (PRI), Fernando Herrera Ávila (PAN) o Miguel Barbosa Huerta (PRD).
El subrayado en la campaña mediática de la Semar hace énfasis en que NO se trata de militarizar los puertos, contrario a la opinión del senador López Brito.
Los medios de comunicación han cuestionado muy poco al respecto.  En el Congreso hacen mucho más ruido frivolidades como el otorgamiento de la medalla Belisario Domínguez que la entrega del control de puertos a manos militares. Pasó antes con la Ley Televisa y la Electoral que resultaron en engendros con lamentables repercusiones.
El cambio es trascendental y riesgoso porque siempre se cuestionó la entrada del Ejército y la Marina en la lucha frontal contra el crimen organizado por la capacidad corruptora de la falange más letal: el narcotráfico.
Ahora no se trata de una labor policiaca sino administrativa, de contacto con las organizaciones simuladas como empresas que tratan de establecer vías de entrada y salida de todo tipo de material ilegal.
El propio almirante Vidal Soberón asegura que no se trata de militarizar, entonces se trata de operar y administrar, por lo tanto aumenta el riesgo de exposición directa a la fuerza corruptora de los cárteles internacionales.
Habrá que ver si no está detrás la voz consejera del gobierno de Estados Unidos. En el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa esa voz reconoció en la Marina Armada como la institución más confiable de México en la lucha contra el crimen organizado, amén de que las corporaciones militares afines mantienen contactos muy estrechos a nivel internacional.
Basta recordar las filtraciones publicadas por WikiLeaks de los cables del ex embajador de EEUU en México Carlos Pascual al Departamento de Estado en el 2010. Califica a la Sedena de Guillermo Galván Galván de “lenta” para actuar contra el crimen organizado a pesar de la información proporcionada por funcionarios norteamericanos sobre capos del cártel de Sinaloa, la compara contra la efectividad de la Semar de Francisco Saynez Mendoza que logró abatir a Arturo Beltrán Leyva en Cuernavaca Morelos.
Entre los argumentos en el Congreso contra la irrupción de las Fuerzas Armadas contra el crimen es que si el poder corruptor llega a las instituciones castrenses, no habría otra instancia mayor capaz de ejercer autoridad.
Habrá de considerarse otro detalle que olvidó informar Vidal Soberón en la conferencia: muy pocas aduanas permiten la recepción y salida de productos químicos y material equivalente, que, en simulación con otros, transitan como precursores de drogas sintéticas o procesadas, es el caso de Lázaro Cárdenas y Manzanillo, por eso entre las 113 capitanías de puerto solamente se habla de la efectividad de la Marina esas dos.
Desde esta perspectiva habría que reflexionar sobre la prudencia de tomar una decisión global a partir de ejemplos puntuales, y si este grado de superficialidad en el debate parlamentario no arriesga a un cambio estructural de mayores dimensiones.
   
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