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martes, 2 de noviembre de 2010

El partido que ningún panista soñó

Hugo Páez

Es evidente la injerencia de Felipe Calderón en la elección
interna del PAN, por eso el Consejero Juan José Rodríguez Prat le pide que se pronuncie públicamente contra cualquier presión ejercida en su nombre, para favorecer a algún candidato.
Posiblemente Roberto Gil Zuarth sea un buen prospecto para quedarse con la estafeta de Cesar Nava, pero ningún externo al calderonismo confía en su autonomía de decisión, como tampoco lo hicieron con Germán Martínez y el saliente Nava.
Para muestra de total subordinación a Los Pinos, el acompañante de Gil en el registro de candidatos, Germán Martínez, escribió un artículo en el periódico Reforma donde aclara que la palabra "postcalderonismo" no era contraria a la filosofía (léase voluntad) del presidente, en cambio trata de convencernos de que es una especie de evolución gestada a partir de la necesidad de cuidarlo de los peligros adquiridos al dejar el mandato comprometido en la lucha contra el crimen organizado.
A la vista están las presiones a los Consejeros inscritos en la nómina federal, aun cuando los estatutos del partido prohíben esta práctica, sin embargo, una condena pública del presidente Calderón podría garantizar libertad de sufragio a los Consejeros que tienen un cargo federal.
En algo están de acuerdo la mayoría de los panistas: el partido vive sus peores momentos. El resultado en la elección del 2009 dejó una Cámara de Diputados fuertemente dominada por el PRI y de las tres gubernaturas que se ganaron en el 2010 solo la de Puebla tiene identidad con Acción Nacional.
Por si fuera poco, el líder del partido Cesar Nava quedó desacreditado en días recientes bajo la sospecha de adquirir propiedades que no corresponden a su nivel de ingreso, el primer titular del partido en el sexenio, Germán Martínez, aparte del fracaso dejó una estela de gastos millonarios que no encuentran justificación.
El disgusto es palpable, pero sobre todo, el propósito de convertir la elección del PAN en la fuerza que blinde a funcionarios federales y del partido ante futuras acusaciones de tráfico de influencias y enriquecimiento inexplicable, protegidos por el fuero constitucional al ser incluidos en las listas de candidatos a senadores y diputados nominales y plurinominales.
Tiene razón Germán cuando dice que Felipe Calderón necesitará protección una vez que deje la presidencia por la horda de criminales que andarán tras de él, sin embargo, un jefe de partido a modo, no le servirá de mucho ¿o querría decir que un presidente de partido a modo será clave para elegir a un candidato presidencial a modo, y, una vez en Los Pinos, lo protegerá? el silogismo parece un galimatías que trata de justificar la permanencia del calderonismo en el poder.
Está en manos de Felipe Calderón el que Acción Nacional siga convertido en un partido que ningún panista soñó, no cuando menos Manuel Gómez Morín ni Manuel Clouthier del Rincón.

Blog: http://losmalosos.blogspot.com