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jueves, 22 de mayo de 2014

Peña no ganó con Madero

Hugo Páez

Esa es la soberbia, la sobrevaloración y ausente inteligencia emocional del equipo de Felipe Calderón Hinojosa que llevó al PRI de vuelta a Los Pinos y ahora pretende tensar a la nueva dirigencia de Acción Nacional con el fin de garantizar la permanencia del lucro político.
En el 2012 Enrique Peña Nieto ganó con Calderón, ahora en la interna del PAN sería más fácil negociar con un ex presidente que busca protección propia y para sus ex funcionarios, ante el alud de porquerías que les viene.
En la lógica narcisista, el derrotado Ernesto Cordero Arroyo pide ser nombrado campeón en proporción a la obtención de votos. Con esa regla de tres Andrés Manuel López Obrador pudo exigir de Enrique Peña Nieto el 31.59 por ciento de las Secretarías y Josefina Vázquez Mota el 25.41 por ciento.
En situaciones como esta no hay forma de entender el reclamo. La estrategia de presión dará armas a Gustavo Madero para sacudirse al calderonismo y señalar a los intolerantes que de nuevo demuestran, como el en 2012, que la unidad es sólo una moneda de trueque.
En el camino hubo muchos damnificados, Luis Héctor Álvarez arriesgó la imagen por un proyecto gastado desde el 2011, Margarita Zavala Gómez del Campo demostró que el rating no es suficiente, y lo que debió jugar para sí, sufrió quemaduras severas.
El pataleo no funciona, lo demostró Gustavo Madero ayer en un juego de futbolito con Jorge Luis Preciado cuya fotografía dio vuelta a los medios de comunicación como un mensaje gráfico para los que pedían la cabeza del coordinador parlamentario colimense.
Nada es casualidad, los amigos festejando un año en el timón de la bancada panista en el Senado y a la vez celebrando por el despido de Ernesto Cordero Arroyo. El mensaje dio en el blanco: no hay concesiones ni compensaciones para los perdedores a los que en campaña se les ofreció civilidad para evitar que los adversarios de Acción Nacional utilicen en las elecciones del 2015 todo ese lodo expuesto por los corderistas .
Los moches, la corrupción y el tráfico de influencias, existan o no, serán armas efectivas del PRI y el PRD, avaladas por las palabras de Ernesto Cordero, Javier Lozano, Roberto Gil Zuarth, Max Cortazar, Adriana Dávila, Juan Manuel Oliva, Fernando Torres Graciano, José María Martínez, etcétera. No habrá más que ir al archivo de medios para revivir los escupitajos al cielo.
Gustavo Madero ha cometido algunos errores pero es innegable la efectividad del resultado. Ahora viene el trabajo en el Congreso con un presidente de partido mucho más fortalecido. Se habla de Madero como el más conveniente para Enrique Peña Nieto, lo dudo, una victoria de Ernesto Cordero simplemente pondría a un grupo de presión bajo las órdenes del ex presidente Felipe Calderón para negociar o tensar acuerdos con Enrique Peña Nieto, sin la autonomía que ganó Gustavo Madero con la reelección.
Calderón y sus ex funcionarios buscaban garantías, protección por lo que amenaza con salir a flote, como las maniobras de Oceanía, de César Nava y su ex candidato a la gubernatura de Campeche Mario Ávila, reacomodado en PEMEX con patente de corso en contratos como compensación que generó un flujo de recursos a los que habrán de seguirles la pista.
Al ex presidente le urgía un triunfo de Cordero para suavizar su retorno a México con un escudo de protección. Ahora tendrá que aventurarse en incursiones silenciosas. Su candidato perdedor sepultó el proyecto de la Fundación Desarrollo Humano Sustentable que en su presentación provocó una primera protesta en la periferia del Club de Industriales en Polanco por las cien mil muertes en la lucha contra el crimen organizado durante su sexenio.
No hay escudo, radicalizó la posición de sus adversarios en el PAN y se diluyen los logros de su administración. En algún momento se quejó de la candidata presidencial Josefina Vázquez Mota por no cacareara su obra, del slogan “Josefina Diferente” que ponía distancia con el Ejecutivo. Si en ese momento veían contaminante su imagen, ahora será proscrita.
Lo dicho, ahí están las huellas de la soberbia, de la sobrevaloración, de la desconfianza y la falta de inteligencia emocional. Por el momento no Felipe Calderón aparece en el horizonte de Acción Nacional, al final del día le estorbó a sus amigos. Ahora es otra historia, es historia.

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