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miércoles, 22 de noviembre de 2017

Policías echados de hoteles, en un país con crimen récord, y partidos y gobiernos millonarios

Hugo Páez
La sola imagen es absurda en un país con cifras récord de muertes del crimen organizado que rebasan la de todos los tiempos: Un grupo de infelices policías federales uniformados, echados a la calle de un hotel, sentados en el suelos con maletas y equipo, por falta de pago de la institución o de la promesa de cooperación de gobiernos estatales.
La fotografía forma parte de un álbum de la infamia que se repite una y otra vez para las divisiones de la Policía Federal, en Michoacán, Chihuahua, Baja California, Tamaulipas y el estado de Héctor Astudillo.
Infame, mientras el Secretario de Gobernación Miguel Osorio Chong presumió en el Senado a la institución, como uno de los pocos logros en el combate al crimen organizado.
Ridícula y humillante escena de la autoridad federal, mientras gastamos más de 5 mil millones de pesos en partidos políticos en el 2015, y en el 2018 el gasto rebasará los 11 mil millones, más la inversión promocional de presidencia que supera los 5 mil millones anuales, en los últimos 10 años.
No hay duda, tenemos pervertidas las prioridades.
Permanecen secuestradas por intereses políticos que privilegian un sistema de beneficios incalculables, para una nomenclatura que brinca de un partido a otro, del Congreso a las Secretarías de Estado, a gubernaturas, a alcaldías, y visceversa, en un carrusel de tiempo inagotable, con esa esa especie de plaga impulsada por una dinámica de prebendas y corrupción.
La fotografía es una delicia para el crimen organizado.
Es la imagen de un estado débil, de costos incalculable en percepción de la autoridad federal frente a las corruptas policías estatales y municipales -para todos aquellos que tratan de desgarrar las vestiduras, voy a añadir ‘No todas’-.
Y a la vez es objeto de sarcasmo para todo tipo de cárteles, desde los pedestres hasta las firmas del Pacífico, Golfo, Nueva Generación, Zetas y más.
Es una burla para la prioridad del gasto y la eficiencia administrativa, cuando el conteo de asesinatos dolosos rebasa en más de 13 mil personas, comparado con todo el sexenio anterior. Peor aún, desde inicios se habla de un manejo extraño del dinero de la Secretaría de Gobernación de Osorio Chong en todos los rubros ¿Y qué hace el Comisionado Nacional de Seguridad Renato Sale Heredia y el Comisionado de la Policía Federal Manelich Castilla..? Nada más que aguantar, seguramente las ostentación del cargo y sus beneficios es suficiente aliciente para mantenerse, sin importar el fracaso.
NO hay límites para el deterioro, desde finales del segundo año del sexenio de Enrique Peña Nieto se dispararon los indicadores del crimen organizado, ahí terminó la inercia de la administración de Felipe Calderón y Genaro García Luna que medio contuvo algunos de estos temas.
Lo mismo ocurre en la CDMX de Miguel Mancera Espinosa, quien ahora trata de justificar el brote de violencia y delitos comunes a partir de la puesta en marcha del Nuevo Sistema Penal Acusatorio, aún cuando los ministros de la Suprema Corte de Justicia de Luis María Aguilar probaron las grandes ventajas en materia de justicia.
¿Por qué vemos a los Policías Federales durmiendo en campamentos insalubres, con innumerables carencias, comprando implementos de trabajo con dinero propio, y a otros con las maletas en la calle..?
En el proceso de degradación y criminalización de la vida pública está la posición soberbia del Gabinete de Seguridad para aceptar y rectificar sus errores.
Organizaciones de la Sociedad Civil, empresarios y estudiosos de la materia ven como un craso error la fusión de la Secretaría de Seguridad Pública con Gobernación, lo hemos reiterado en este espacio. Las ONG´s como México Unido Contra la Delincuencia de Josefina Ricaño y José Francisco Torres Landa lo señalaron con mucha anticipación, la respuesta de Osorio Chong y Sales Heredia es arrogante, como si existieran buenos resultados, y estos sostuvieran la tesis de mantener el poder de las dos secretarías en un sólo núcleo.
Regresamos a la misma historia, un aspirante presidencial cree tener una plataforma todopoderosa para sus propósitos, NO para resolver el problema más grave del país que se entrelaza con el segundo: la corrupción.
El fracaso histórico en seguridad pública será un arsenal para la oposición, para Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya, Alejandra Barrales, Dante Delgado, Margarita Zavala y Jaime Rodríguez.
En la campaña presidencial jugará en contra de cualquier candidato del PRI, no solamente para el titular de Gobernación, puntero de los aspirante priistas en las encuestas, sobre José Meade Kuribreña, Aurelio Nuño Mayer, José Narro Robles, Enrique de la Madrid y Eruviel Ávila.
La foto de los Policías Federales, con maletas en la calle me da vergüenza, y a la vez admiración por el estoicismo al mantenerse en pie, por aguantar lástima de los ciudadanos y burlas de los criminales.

Todo se jode cuando los mañosos desbordan de presupuesto, y los eslabones de la seguridad son objeto de burla y abandono. ¡Viva México cabrones..!  

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