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viernes, 15 de junio de 2018

    
La ceguera que vive México la vivió Venezuela; Anaya por la proeza
    
Hugo Páez
 
El odio ciega.
Y hace invisible aberraciones como los abusos presupuestales de Layda Sansores en el Senado, los contratos directos de José María Rioboó en la Jefatura de Gobierno de López Obrador, las propuestas expropiatorias de Paco Ignacio Taibo II a las empresas que no se sometan a la visión de Morena.
Ese odio también se niega a ver los gritos rabiosos de Andrés Manuel López Beltrán contra Ricardo Anaya y Carolina Martínez en el aeropuerto de Mérida por la paliza que le puso a su padre en el tercer debate, y tampoco ve la violenta proclama de Andrés Manuel contra los defensores de la Reforma Educativa, sea cual sea la postura de esos defensores a los que alude el líder de Morena, el objetivo es dinamitar la libertad de expresión, la que ve como blasfemia contra quien siente el derecho al monopolio de la verdad.
No hay más explicación que la ceguera del profundo rencor social, para negar lo absurdo de la construcción de refinerías, cuando en los seis años necesarios para ponerlas en marcha estas serán desplazadas en gran medida por tecnologías más depuradas de energía limpia y renovable.
A esas ganas de no ver, empañadas por el encabronamiento social, también contribuyó la descomunal y ofensiva corrupción del PRI, que ahora será perdonado por el candidato de la alianza Juntos Haremos Historia, para fines prácticos de tomar el poder.
Esto es, funcionarios como Rosario Robles se van con sus desvíos, desfalcos y estafas por miles de millones de pesos, a cambio de ayudar a quitar a Ricardo Anaya del camino y no entorpecer el sueño tabasqueño de despachar en Palacio Nacional, una visión que el 20 de noviembre del 2006 tuvo Andrés Manuel en la toma de posición virtual en el Zócalo, como presidente legítimo de México.
La ceguera también se niega a ver esa locura narcisista.
¿Podrá Ricardo Anaya hacer la proeza en 15 días..?
Quienes piensan que es un asunto entre candidatos, partidos y coaliciones, están totalmente equivocados, se juega la hoja de ruta del país, el riesgo neo experimental de políticas públicas a las que se atribuyen poderes mágicos de curación de la pobreza, la violencia y la injusticia.
Por eso desencanta la gran inocencia de los activistas de whatsapp, los que ni siquiera arriesgan el rostro en redes públicas como twitter y facebook, se limitan a círculos y grupos de amigos donde pueden expiar sus miedos en ‘territorio controlado’.
Recuerdo la timorata defensa de las clases medias venezolanas ante la creciente amenaza de Hugo Chávez. Muy pocos querían hablar, demasiado pocos arriesgaban sus razonamientos en público abierto contra la tiranía del poder absoluto, amenazante en el horizonte.
Hoy vemos a los hermanos venezolanos desgañitarse en cualquier foro, en cualquier medio de comunicación que les abra espacios, en la plaza pública y más, donde puedan gritar la desesperación del apocalipsis de Nicolás Maduro.
Entre las locuras de muestra, el Ejercito venezolano aumentó a más de dos mil generales (Estados Unidos tiene 900). Gran parte de estos administran las empresas públicas, la mayoría de ellas, antes privadas. Maduro creó su propia Asamblea Constituyente y aniquiló la libertad de expresión, pero a principios de 1999, la sociedad venezolana hacía su activismo entre cuchicheos telefónicos, pláticas de café, en fiestas privadas al ritmo de salsa, y ni imaginar arriesgar el rostro en plazas y/o publicaciones que en ese momento gozaban de total libertad de expresión.
El 11 de enero del 2017 escribí en este espacio: “México y Venezuela NO a la indiferencia; la vergüenza de Dudamel” (http://ow.ly/KSO530kwAm0) en referencia al apocalipsis de Venezuela: “En este escenario no entiendo a sensibilidades y talento fuera de serie como el del influyente músico venezolano Gustavo Dudamel, el más joven de la historia en dirigir el codiciado Concierto de Año Nuevo 2017 en Viena. Un gran logro que nubla la infamia de la indiferencia y complacencia con el régimen de Chávez y Maduro.
Dudamel dirigió las notas del himno de Venezuela, mientras Hugo Chávez daba un golpe a la libertad de expresión, al cerrar la televisora RCTV. Luego dirigió la misma orquesta para dar la bienvenida a la estatal chavista TVES.
En enero del 2013, se paró al frente de la orquesta Simón Bolívar en el teatro Teresa Carreño en honor a Chávez, en presencia de Nicolás Maduro, Daniel Ortega y Evo Morales. El 12 de febrero del 2014, el mismo día en que los opositores Bassil da Costa y Robert Redman fueron asesinados, y otros estudiantes masacrados en marchas en oposición al régimen en Caracas, Gustavo Dudamel tomó la batuta un concierto estatal para Maduro”.
Cuatro meses después, el 6 de mayo, escribí “Por fin Gustavo Dudamel embiste a Maduro con furia sinfónica (http://ow.ly/S1BQ30kwAgx) a consecuencia del asesinato del violinista de 17 años Armando Cañizales mientras se manifestaba en Altamira contra el régimen opresor.
La ceguera que vive gran parte de México la vivió Venezuela, convertida ahora en República Bolivariana, con una inflación aumulada en en los tres primeros meses del 2018 de 450%. El Banco Central de Venezuela no difunde los datos de inflación desde diciembre de 2015.
¿Pude Ricardo Anaya hacer la proeza en 15 días..?
 
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