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miércoles, 8 de agosto de 2018


La nueva prueba del PAN: equilibrio y contrapeso de López Obrador

  • El PAN tiene una nueva cita con la historia: construir el equilibrio y contrapesos del nuevo gobierno en defensa de las libertades y la democracia, ante el autoritarismo, poder absoluto y continuidad de la impunidad.

Hugo Páez

El sábado no será un día de campo para Ricardo Anaya Cortés, sin embargo, en diversos sectores del panismo hay apuestas de que el ex candidato presidencial de la coalición Por México al Frente saldrá victorioso.
Anaya Cortés no tuvo que esperar más allá de seis semanas para reaparecer en un ambiente nacional de incertidumbre, de yerros y contradicciones del proyecto de Andrés Manuel López Obrador y su gabinete.  
No se llevó la victoria, pero estuvo muy por encima del PRI-PVEM-Panal, de hecho, de los dos partidos aliados del PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano, ninguno perdió el registro, a diferencia de las otras dos alianzas donde el PES de Hugo Eric Flores y el Panal de Luis Castro quedan fuera.
Entre las consideraciones a reflexionar están las infames traiciones del ex presidente Felipe Calderón, del colaboracionismo calderonista con el PRI en el Senado, integrado por Ernesto Cordero, Javier Lozano, Roberto Gil Zuarth, Salvador Vega y Jorge Lavalle, el mercenarismo de Gaby Cuevas Barrón y Germán Martínez Cázares.
En el cónclave panista del sábado podrán manifestar a los cuatro vientos “se los dijimos”, con la primera prueba del pacto de impunidad en la liberación de Elba Esther Gordillo. Con los incumplimientos de López Obrador de las promesas de derogar el gasolinazo y de echar abajo la Reforma Energética, ahora bien vista por Manuel Bartlett Díaz.
También con los desatinados palos de ciegos para resolver el problema de la inseguridad en base a Foros de Pacificación, iniciados con el pie izquierdo y el reclamo de las víctimas por perdón impuesto por Andrés Manuel a los criminales.
Inclusive está el “siempre NO”, a las promesas de: echar abajo la Reforma Educativa, de cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de la CDMX -se va a hacer donde está-, de combatir la impunidad y la corrupción, además de un sinnúmero de incumplimientos.
Pero el mayor pecado del panismo fue la incapacidad para cerrar filas con firmeza con Ricardo Anaya, ante el evidente el uso faccioso de la PGR y la fuerza del Estado, aún con la denuncia del Tribunal Federal Electoral de Janine Otálora Malassis y la CNDH de Luis Raúl González Pérez. El pacto de impunidad refrendado en el desayuno de Andrés Manuel y José Meade Kuribreña con halagos mutuos.
En esa perfidia está la exhibición bochornosa del grupo de gobernadores panistas que se rindieron ante López Obrador, el viernes anterior a la votación.
Nerviosos por las encuestas reveladoras de un triunfo avasallador de Morena, los gobernadores que le deben el triunfo al PAN y a las alianzas con el PRD y MC, bajaron la mirada y se postraron de hinojos. La sumisión fue correspondida con la imposición de procónsules -coordinadores estatales de AMLO- que los inmovilizará y debilitará, con claros propósitos electorales.
Ricardo y Damián Zepeda, responsable del partido, llegarán al cónclave de reflexión panista en un ambiente de reclamos, así son las derrotas, pero no hay nada de desdoro cuando se luchó contra la excitada fuerza del estado que con una mano trató de encarcelar al candidato y con la otra liberar a Elba Esther, ante un triunfo preconcebido que no le dejaba más opciones que pactar la impunidad a cambio de quitar del camino a la coalición del Frente. Así unieron fuerzas para aniquilar al candidato que sin reparos prometió meter a la cárcel a Enrique Peña Nieto, pruebas mediante.
Los conjurados del sábado deben analizar la inconveniencia de deshacer la alianza con el PRD de Manuel Granados y MC de Dante Delgado. La división es una victoria más para un gobierno que muestra su vocación totalitaria desde los primeros días del triunfo, sin esperar siquiera la constancia de mayoría o el cambio de poderes.
Ese totalitarismo patriarcal dicta desde ya, el salario que debemos ganar; a quien deben perdonar las víctimas del crimen; la austeridad que debemos adoptar a partir de cánones populistas bien delineados, para no transgredir el nuevo manual de comportamiento social.
Dicta también que no debemos señalar las infamias cometidas en otros países autocráticos, tiranías, y dictaduras en ciernes, por la nueva política de “no intervención”, máscara que trata de ocultar futuras complicidades de un proyecto intercontinental integrado por Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Cuba principalmente.
El PRI no será contrapeso, el repudio en las urnas los aniquiló y arrinconó con el ganador, sin embargo, las democracias necesitan equilibrios sólidos, necesitan instituciones que luchen por las libertades con firmeza, el país está en juego. Peores crisis ha superado Acción Nacional.
 
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