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martes, 23 de mayo de 2017

El error de Anaya y Barrales, Delfina “mejor imposible”

Hugo Páez
   
Los vi muy solos.
Ricardo Anaya y Alejandra Barrales se equivocaron, el 2018 merece más que una ocurrente idea plasmada en una servilleta, indefinida, confusa, provocadora de mareas al interior de sus partidos.
La improvisación en la conferencia de prensa para dar a conocer las denuncias en Nayarit, lesionó a sus candidatos, en víspera de la elección más importante, la del Estado de México, donde solamente se abordaron las menos importantes: la de Nayarit y Coahuila -por favor, no esperen la corrección política, NO todas son igual de importantes-.
Pero así estaba cantada el sábado por la noche.
Antes de darse a conocer el objetivo del mensaje del día siguiente, el teléfono no paraba, los nervios del PRI eran evidentes y del equipo de Delfina Gómez Álvarez, esperaban la declinación de Juan Zepeda o Josefina Vázquez Mota, en una alianza o acuerdo de último momento.
No fue así, y ahora Delfina está feliz.
“Mejor imposible”, me dice un importante asesor de su equipo, y en el del PRI, contrariados porque “la torpeza benefició a Morena”.
Un día antes, el viernes, publiqué una plática con el candidato del PRD Zepeda Hernández en el University Club con miembros de la ANPERT, donde me dijo que NO estaba cerrado a una alianza con el PAN, sin precisar quién podría declinar a favor de quien.
Sin embargo Juan mantiene el paso en la contienda, y la vez responde una y otra vez con un rechazo la petición de sacrificio de Andrés Manuel López Obrador, para asegurar a Delfina, invocando la pertenencia a un mismo polo ideológico, o lo amenaza con condenarlo al infernal descrédito de ser un sicario electoral de La Mafia.
El sábado, la teoría esbozaba la posibilidad de un acuerdo, que fue desinflado el mismo día por la noche, pero aún así olía a estrategia para ocultar el contenido real del mensaje.
De la oficina de Delfina preguntaban “¿que van a decir Ricardo y Alejandra..?”, de la oficina de Alfredo del Mazo Maza era la misma duda, además de prender la alerta ante las variables que podrían cambiar el panorama electoral mexiquense.
El domingo al mediodía, Barrales y Anaya metieron ruido a sus candidatos en el estado de Eruviel Ávila y Enrique Peña Nieto. Hablar del 2018 a dos semanas de la elección del 2017, aún cuando no era el objetivo de la conferencia, es presagio de derrota, o de grandes dudas, una improbable victoria, pues.
Mantener el control de las dirigencias del PAN y el PRD es prioridad para Anaya y Barrales, un acuerdo para la elección presidencial pone la primera piedra de un proyecto a mediano plazo, y la necesidad de permanencia de sus conductores, además de reventar la alianza de las izquierdas, invocada por López Obrador, pero sobre todo, disminuye la posible continuidad del PRI en Los Pinos.
La imagen solitaria de Ricardo y Alejandra pudo estar acompañada de sus directivas del CEN, de coordinadores parlamentarios, de gobernadores, etcétera, pero hasta el momento, esa es la debilidad de ambos: la unidad ausente.
   
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