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martes, 7 de abril de 2015

Virgilio en el infierno de Korenfeld

Hugo Páez
No siendo un asunto menor, el abuso de David Korenfeld Federman en el caso del helicóptero es lo de menos, pero es el ejemplo que exhibe el exceso cotidiano de funcionarios vigilados por sus amigos, como parte de la cultura de la ilegalidad, que se vuelve una normalidad.   
En esa normalidad podrida, el Secretario de la Función Pública Virgilio Andrade Martínez no hace nada por remover a los contralores impuestos a modos por los propios fiscalizados, sean Secretarios, Procuradores o titulares de alguna dependencia federal. Lo nombró Enrique Peña Nieto a principios de febrero como el encargado de reforzar los procesos de control, fiscalización y auditoría.
Cuates fiscalizando a sus cuates. El caso emblemático del momento es el de José Ángel Guillén Jardines, titular del OIC de David Korenfeld Federman, avalado por el antecesor de Virgilio, Julián Olivas Ugalde desde inicios del sexenio.
Ahora Virgilio trata de salir del infierno de Korenfeld con un citatorio para explicar el uso familiar de un bien público.  
Es inexcusable el desgano o complicidad del titular de la Función Pública, Guillén Jardines fue director de administración de la Comisión del Agua del Estado de México en la administración de Korenfeld. Bajo este código de amistad es imposible esperar la denuncia de abusos, como el uso de un helicóptero oficial de CONAGUA para uso privado, reconocido por el propio Korenfeld como “error inexcusable”.
No hay registro de que el titular del OIC y Andrade Martínez actuaran antes de la publicación de Ignacio Vizcaíno Tapia en Facebook.  
El caso Korenfeld exhibe opacidad tolerada por una función simuladora en los controles internos de las dependencias del gobierno federal. En estos escenarios es imprescindible la denuncia social a través de medios de comunicación y redes sociales.
Korenfeld es una pequeña muestra circunstancial, un descuido en la amplia zona de confort de los funcionarios públicos. El martes pasado en un recorrido por el hotel Pueblo Bonito Emerald Bay Resort & Spa el supervisor que conducía el carrito eléctrico me señaló a las 2:00 p.m. el área donde aterriza con frecuencia el helicóptero del gobierno del estado que trae a descansar al gobernador de Sinaloa Malova (Mario López Valdez) y a su familia. “¿Vienen a algún evento oficial?” le pregunté, “usualmente de vacaciones o a descansar el fin de semana, es muy amigo del patrón (Ernesto Coppel)”, me contestó. Culiacán está a 200 kilómetros de Mazatlán.     
Igual que muchos de sus pares, David Korenfeld Federman impuso a su propio vigilante, oficialmente titular del Órgano Interno de Control (OIC), lo comenté en este espacio desde el 5 de noviembre del 2013 titulado Secretarios de Peña manos libres, la transparencia en el olvido http://goo.gl/GMqH0X).
En el nombramiento de Virgilio Andrade las palabras de Enrique Peña Nieto fueron: “Reforzará los procesos de control, fiscalización y auditoría para que ellos se apeguen a la ley” y agregó: “El gobierno que presido está comprometido a ser eficaz y sobre todo, transparente”. Un día después, el 5 de febrero señalé en este mismo espacio que Virgilio Andrade sería el hombre más auditado por la sociedad y los medios de comunicación (http://goo.gl/BQWrxB).
A dos meses de nombrado, Virgilio está en las entrañas de un infierno donde no se ven resultados. No da golpe, los amigos siguen vigilando a sus propios amigos, la burla es intolerante y es tan responsable de los abusos como sus propios fiscalizados. Los mecanismos de transparencia son nulificados por una red de complicidades, la denuncia real está en manos de la sociedad, de las redes sociales y medios de comunicación, mientras tanto, una baja importante de este lado de la trinchera: Carmen Aristegui.



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