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lunes, 5 de febrero de 2018

Corral aprovechó soberbia e impunidad, Meade carga el lastre

Hugo Páez

En diciembre 1978, una multitud se congregó frente al Banco de Omran, en Teherán. El banco era propiedad de Mohamed Reza Pahlevi, el Sha de Irán. A las pocas semanas, la Revolución Islámica del Ayatola Jomeini obligó a la huída del tirano.
Treinta y ocho años después, el priista César Duarte Jáquez deja la gubernatura de Chihuahua, y entre sus maletas lleva el Banco Progreso Chihuahua, creado por el mismo gobernador y su secretario de Finanzas en el 2014, dos años antes de la llegada de Javier Corral Jurado.
La victoria del gobernador de Chihuahua es inversamente proporcional a la dispersión del gobierno federal, a la miopía producto de la soberbia que le inyectó octanaje a la Caravana por la Dignidad, y obligó a un arreglo de última hora.
Evidentemente este arreglo de última hora logrado por el titular de Gobernación Alfonso Navarrete Prida, con el compromiso de entrega de 900 millones pesos al astado y la garantía de extradición de Duarte Jáquez, horas antes de la conclusión final de la marcha, exhibe un ríspido juego de fuerzas internas en el gobierno de Enrique Peña Nieto que pudo evitar el halo de victoria de Corral Jurado
La línea de tiempo en la impunidad de Duarte Jáquez se conoció desde su toma de posesión, exhibió una especie de climax en el 2014 con la creación del Banco Progreso, pero el 1 de junio del 2016 un protagonista que ahora dirige el PRI, fue cómplice de una maniobra que raya en la delincuencia electoral.
Cuatro días antes de las elecciones para gobernador, alcaldes y diputados, el 1 de junio del 2016, el entonces director de la Comisión Federal de Electricidad, Enrique Ochoa Reza, actual presidente del PRI, firmó un convenio con César Duarte para bajar las tarifas eléctricas de un 50% a un 70%, retroactivo a mayo, lo que significa un costo de 266 millones de pesos. Es evidente el uso electoral de la dependencia federal. El delito quedó impune, el ex director de la CFE recibió el báculo del PRI como premio.
Pero lo inocultable empezó en el 2014, en el gobierno federal nadie quiso ver el evidente desfalco de Duarte Jáquez, denunciado penalmente por enriquecimiento ilícito, ejercicio abusivo de funciones y uso indebido de atribuciones y facultades ante la PGR de Jesús Murillo Karam desde el 14 de septiembre de ese año, por el abogado Jaime García Chávez.
La denuncia incluyó al secretario de hacienda de Chihuahua Jaime Ramón Herrera Corral, vinculado a proceso y detenido el año pasado. Pero dos años antes de dejar la gubernatura, se presentó evidencia a través de un fideicomiso en Banorte construído por César Duarte y su esposa Olga Gómez Fong, contrato que dio paso al Banco Progreso de Chihuahua. Entre los oídos ‘sordos’ estaban los del Secretario de Gobernación Miguel Osorio Chong.
En ese entonces, en entrevista con Denise Maerker en el programa Punto de Partida de Televisa, Duarte dijo: "Lo firmé, no lo leí, a lo macho que no lo leí (el contrato con Banorte)". De ese grado el cinismo, de esos niveles la impunidad que pesa como una lápida al candidato del PRI José Meade Kuribreña.
La historia del insistente reclamo de Corral Jurado está llena de impunes abusos del ex gobernador y del ex Secretario General Adjunto del PRI Alejandro Gutiérrez, detenido y en breve trasladado al penal federal de Ciudad Juárez.
Al final del día, la Marcha de la Dignidad que trazó su último tramo del Ángel de la Independencia al Hemiciclo a Juárez, cumplió sus objetivos gracias a los yerros del gobierno federal.

La soberbia como mala consejera.

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viernes, 2 de febrero de 2018

Alfonso Navarrete podrá despolitiza la lucha anticrimen..?
Hugo Páez

Once años de yerros en la lucha contra el crimen organizado, con las Fuerzas Armadas en las calles y la agenda política del ex Secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, ameritan el respaldo de Alfonso Navarrete Prida a la Policía Federal, como la institución ideal para construir el proyecto anti crimen.
Falta mucho por hacer en la Policía Federal de Manelich Castilla, se quedó en la banca, no llegaron los apoyos prometidos, por lo tanto, no creció de acuerdo a lo planeado, pero nunca es tarde, aún cuando se apaguen la luces del sexenio de Enrique Peña Nieto.
Por la reacción posterior del mismo titular de Segob, deduzco que Navarrete Prida hirió susceptibilidades militares, sobre todo en la etapa de impugnación en la Suprema Corte de Justicia de Luis María Aguilar, de la Ley de Seguridad Interior (LSI). Navarrete salió al control de daños con una declaración cortés: Las Fuerzas Armadas continuarán en labores de seguridad.
Pero sólo se trata de formas. Un general y un almirante me dicen que la frase circundante en el mundo castrense, respecto a la lucha contra el crimen organizado, sobre todo por el regateo de la LSI, es : “Háganse güeyes (modernismo de bueyes)”.
Así que el giro de Gobernación trae consensos, pero sobre todo la urgencia de resultados. Alfonso Navarrete parece resuelto, se despojo de todo lastre político y va de frente a hacer lo que tiene que hacer, seguir la transformación de la Policía Federal como fue planeada, y de ahí permear a las policías estatales y municipales.
No hay fórmulas mágicas, los tiempos forzados no existen, o encallan a corto plazo. El planteamiento parece correcto: las Fuerzas Armadas a su labor y la Policía Federal al suyo. Requiere tiempo, requiere paciencia, ya gastamos once años desde el despliegue militar de Felipe Calderón Hinojosa en las calles, ahora habrá que ser serios y esperar resultados de Navarrete y quien tome su estafeta el próximo sexenio, o tenga la madurez de darle continuidad.
No quiero dejar en el tintero la importancia de las tres grandes fiscalías en proceso, de apuntar a lo que sea necesario contra la corrupción, donde es necesario reformar el artículo 102 Constitucional y quitar cualquier intervención del Ejecutivo en la designación de la Fiscalía General, y que el titular de esta NO nombre a las otras.
Así de simple, pero así de complicado, porque la impunidad tiene demasiados antecedentes, demostrados en los titulares de la PGR de Jesús Murillo Karam, de Arely Gómez, de Raúl Cervantes Andrade y de Alberto Elías Beltrán.
En sus manos estuvieron las denuncias contra Javier Duarte, Roberto Borge, César Duarte, Eugenio Hernández, Humberto y Rubén Moreira, Rodrigo Medina, Mario López Valdez y más.
Todos fueron beneficiarios de la impunidad hasta terminar su mandato, a pesar de sus escandalosas administraciones. Los procuradores archivaron carpetas de investigación, se dijeron faltos de mecanismos, de tiempo, nunca ‘vieron’ lo que veían los veracruzanos, los quintanarroenses, los chihuahuenses, los tamaulipecos, los coahuilenses, los neoleoneses y los sinaloenses.
El cambio del partido en el gobierno de cinco de los siete estados señalados exhibió lo evidente: Miguel Riquelme Solís y Quirino Ordaz Coppel en Coahuila y Sinaloa, reeditan en este momento la complicidad, son permisivos a las pillerías de sus antecesores que les ayudaron a ganar la gubernatura. Un sol que NO se puede tapar con un dedo.
Imperdonable la complacencia del gobernador de Chiapas Manuel Velasco Coello con su antecesor Juan Sabines, un patán con poder, saqueador, que además persiguió y encarceló a quien en su delirio catalogaba como potencial enemigo. A cambio de ganar la gubernatura para Velasco, recibió el consulado de Orlando Florida como premio.
De igual forma la continuidad en Veracruz con el paso de Fidel Herrera Beltrán a Javier Duarte, permitió durante seis años diluir las atrocidades, también fue premiado con un Consulado, el de Barcelona España, pero Miguel Ángel Yunes lo obligó a abandonarlo en enero del año pasado, sin embargo, Duarte había borrado en lo posible las huellas de su antecesor y compañero de partido, enredó evidencias, ocultó y maquilló información para complicar al gobierno de Veracruz la investigación contra Fidel. Por supuesto, la PGR no tiene prisa en ninguno de los estados.
La agenda electoral es el elemento permisivo.
La agenda electoral del PRI en Veracruz obligó a la PGR y a Segob a esperar al conteo del último voto, para saltar sobre Javier y su esposa Karime Macías Tubilla.
La agenda electoral de Miguel Osorio Chong la condujo su manual de precampaña, abierta desde el banderazo del sexenio. Mantuvo aberraciones disfuncionales como la fusión de la Secretaría de Seguridad Pública en una super dependencia. Ni siquiera la presunta ética que le atribuyen algunos importantes líderes sociales al Comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales Heredia, tocó ese yerro burocrático que contribuyó en buena medida a los peores récords de la historia criminal de México, y ahora es una lápida para el precandidato del PRI José Meade Kuribreña.
De nuevo los líderes sociales agrupados en los colectivos #FiscalíaQueSirva y #VamosPorMás que agrupa a 300 organizaciones, se congregaron el miércoles en el Ángel de la Independencia para exhortar a los precandidatos López Obrador, Ricardo Anaya Cortés y Meade, a convencer a las bancadas parlamentarias de sus partidos en alianza, para reformar el 102 Constitucional, para garantizar autonomía total en la procuración de justicia.
El propósito es atajar cualquier simulación, hacer frente a los malabarismos de la bancada del PRI, PVEM y PANAL, y los reclutados panistas por Emilio Gamboa Patrón: Ernesto Cordero Arroyo, Roberto Gil Zuarth, Javier Lozano Alarcón (con licencia y fuera del PAN), Salvador Vega Casillas y Jorge Lavalle Maury, quienes ya hicieron esta faena con la Ley de Seguridad Interior, impugnada por las bancadas de los partidos en alianza con el Frente por México y Morena -Fernando Herrera, Luis Sánchez, Manuel Bartlett, Marko Cortés, Francisco Martínez Neri y Rocío Nahle-, por la CNDH de Luis Raúl González Pérez, el Instituto Nacional de Transparencia (INAI) Francisco Javier Acuña Llamas.
Ahí está el reto en espera de respuesta de los virtuales candidatos. Andrés Manuel se equivocó con las ternas, tal vez no con la currícula de cada uno, pero sí con el imperativo de escoger nombres, que para agudizar la torpeza, tienen relación cercana y de trabajo con el líder de Morena.
Aún es tiempo, hoy inicia el período ordinarios de sesiones, y lo menos que se espera es un albazo parlamentario, como el que avaló la Ley de Seguridad Interior, y anteriormente la militarización de los puertos como premio a la Secretaría de Marina de Vidal Soberón Sanz, y más para atrás, la unanimidad infame a la Ley Televisa que le dejó ganancias exorbitantes, por el pretexto del garrote de las cámaras contra los legisladores rebeldes.

Aún es tiempo, Andrés Manuel, Ricardo, José Antonio.

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miércoles, 31 de enero de 2018

ONG´s pone a prueba de impunidad y corrupción a López Obrador, Anaya y Meade

Hugo Páez


No se trata de honestidad, Andrés Manuel, se trata de blindaje, autonomía, y mecanismos que garanticen un ejercicio objetivo, imparcial y justo en la Fiscalía General de la República, en la Anticorrupción y la Electoral.
La probada honestidad, capacidad y ética, serán requisitos que el Senado, como jurado de los aspirantes, tendrá que examinar. Pero también se trata de reformar el artículo 102 Constitucional, quitar cualquier intervención del Ejecutivo en la designación de las fiscalías, y que la Fiscalía General NO nombre a las otras, ni intervenga en los nombramientos de la capa superior de estas.
Así de simple, pero así de complicado, porque la impunidad tiene demasiados antecedentes, demostrados en los titulares de la PGR de Jesús Murillo Karam, de Arely Gómez, de Raúl Cervantes Andrade y de Alberto Elías Beltrán.
En sus manos estuvieron las denuncias contra Javier Duarte, Roberto Borge, César Duarte, Eugenio Hernández, Humberto y Rubén Moreira, Rodrigo Medina, Mario López Valdez y más.
Todos fueron beneficiarios de la impunidad hasta terminar su mandato, a pesar de sus escandalosas administraciones. Los procuradores archivaron carpetas de investigación, se dijeron faltos de mecanismos, de tiempo, nunca ‘vieron’ lo que veían los veracruzanos, los quintanarroenses, los chihuahuenses, los tamaulipecos, los coahuilenses, los neoleoneses y los sinaloenses.
El cambio del partido en el gobierno de cinco de los siete estados señalados exhibió lo evidente: Miguel Riquelme Solís y Quirino Ordaz Coppel en Coahuila y Sinaloa, reeditan en este momento la complicidad, son permisivos a las pillerías de sus antecesores que les ayudaron a ganar la gubernatura. Un sol que NO se puede tapar con un dedo.
Imperdonable la complacencia del gobernador de Chiapas Manuel Velasco Coello con su antecesor Juan Sabines, un patán con poder, saqueador, que además persiguió y encarceló a quien en su delirio catalogaba como potencial enemigo. A cambio de ganar la gubernatura para Velasco, recibió el consulado de Orlando Florida como premio.
De igual forma la continuidad en Veracruz con el paso de Fidel Herrera Beltrán a Javier Duarte, permitió durante seis años diluir las atrocidades, también fue premiado con un Consulado, el de Barcelona España, pero Miguel Ángel Yunes lo obligó a abandonarlo en enero del año pasado, sin embargo, Duarte había borrado en lo posible las huellas de su antecesor y compañero de partido, enredó evidencias, ocultó y maquilló información para complicar al gobierno de Veracruz la investigación contra Fidel. Por supuesto, la PGR no tiene prisa en ninguno de los estados.
La agenda electoral es el elemento permisivo.
La agenda electoral del PRI en Veracruz obligó a la PGR y a Segob a esperar al conteo del último voto, para saltar sobre Javier y su esposa Karime Macías Tubilla.
La agenda electoral de Miguel Osorio Chong la condujo su manual de precampaña, abierta desde el banderazo del sexenio. Mantuvo aberraciones disfuncionales como la fusión de la Secretaría de Seguridad Pública en una super dependencia. Ni siquiera la presunta ética que le atribuyen algunos importantes líderes sociales al Comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales Heredia, tocó ese yerro burocrático que contribuyó en buena medida a los peores récords de la historia criminal de México, y ahora es una lápida para el precandidato del PRI José Meade Kuribreña.
De nuevo los líderes sociales agrupados en los colectivos #FiscalíaQueSirva y #VamosPorMás que agrupa a 300 organizaciones, se congregaron el miércoles en el Ángel de la Independencia para exhortar a los precandidatos López Obrador, Ricardo Anaya Cortés y Meade, a convencer a las bancadas parlamentarias de sus partidos en alianza, para reformar el 102 Constitucional, para garantizar autonomía total en la procuración de justicia.
El propósito es atajar cualquier simulación, hacer frente a los malabarismos de la bancada del PRI, PVEM y PANAL, y los reclutados panistas por Emilio Gamboa Patrón: Ernesto Cordero Arroyo, Roberto Gil Zuarth, Javier Lozano Alarcón (con licencia y fuera del PAN), Salvador Vega Casillas y Jorge Lavalle Maury, quienes ya hicieron esta faena con la Ley de Seguridad Interior, impugnada por las bancadas de los partidos en alianza con el Frente por México y Morena -Fernando Herrera, Luis Sánchez, Manuel Bartlett, Marko Cortés, Francisco Martínez Neri y Rocío Nahle-, por la CNDH de Luis Raúl González Pérez, el Instituto Nacional de Transparencia (INAI) Francisco Javier Acuña Llamas.
Ahí está el reto en espera de respuesta de los virtuales candidatos. Andrés Manuel se equivocó con las ternas, tal vez no con la currícula de cada uno, pero sí con el imperativo de escoger nombres, que para agudizar la torpeza, tienen relación cercana y de trabajo con el líder de Morena.
Aún es tiempo, hoy inicia el período ordinarios de sesiones, y lo menos que se espera es un albazo parlamentario, como el que avaló la Ley de Seguridad Interior, y anteriormente la militarización de los puertos como premio a la Secretaría de Marina de Vidal Soberón Sanz, y más para atrás, la unanimidad infame a la Ley Televisa que le dejó ganancias exorbitantes, por el pretexto del garrote de las cámaras contra los legisladores rebeldes.

Aún es tiempo, Andrés Manuel, Ricardo, José Antonio.

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miércoles, 24 de enero de 2018

Impensable la continuidad en el 2018; los peores índices delictivos, dice la CNDH

Hugo Páez

El reporte del ombudsman nacional es aterrador.
Se presentaron más de 700 denuncias de violaciones a los derechos humanos en el 2017, comparadas con el año anterior, la mayoría contra las Fuerzas Armadas de Salvador Cienfuegos y Vidal Soberón.
El dato obliga a repensar la opacidad de la Ley de Seguridad Interior, o la sospechosa intención de proteger la información que se genere en los operativos, al considerarla de Seguridad Nacional, en los términos de las disposiciones jurídicas aplicables. Luis Raúl González Pérez da soporte a la controversia constitucional por los artículos 9 y 31, interpuesta por el INAI de Francisco Javier Acuña, además de la presentada por la CNDH.
En el 2017 se dió la mayor masacre de los últimos 20 años en la cuenta de muertes dolosas, y la corrupción sigue siendo tema de medios de comunicación, de propuesta de leyes por parte del PRI, pero los hechos van en sentido contrario. El ejemplo más reciente son los esfuerzos de la Procuraduría General de la República por mantener bajo resguardo la investigación contra el ex gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández Flores.
El gobernador Francisco García Cabeza de Vaca señala directamente a la dependencia de Alberto Elías Beltrán por negarle el expediente de la investigación federal contra Eugenio, para evitar su extradición a Estados Unidos, según la solicitud de la Corte de Texas, por lavado de dinero, fraude bancario y operar sin licencia un negocio de envío de dinero.
La autoridad de Tamaulipas capturó al ex gobernador del PRI por delitos en perjuicio de fondos públicos, motivo por el cual un juez lo amparó contra la extradición, bajo el argumento de que fueron cometidos en México, sin embargo, desde el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa la Procuraduría integró investigaciones que lo implican con el crimen organizado, suficiente para extraditarlo, pero no lo entregan al gobierno tamaulipeco, esto presupone una poderosa mano protectora, como protegía también a Tomás Yarrington Ruvalcaba, y a Javier Duarte de Ochoa en Veracruz, a Roberto Borge Angulo en Quintana Roo y a César Duarte Jáquez en Chihuahua, hasta hace unos días, pero las acciones de Javier Corral Jurado forzaron a la Procuraduría de Elías Beltrán y la Secretaría de Relaciones Exteriores de Luis Videgaray Caso a solicitar la extradición.
En las encuestas de percepción sobre corrupción, un partido no pierde la corona: El PRI, según información de Consulta Mitofsky de Roy Campos.
Tal vez es el leitmotiv que impulsó al PRI y a José Meade Kuribreña a presentar un proyecto legislativo anticorrupción, una ley más pues, a pesar de la brutal crítica de ONG´s y organismos empresariales sobre la saturación de leyes, que simplemente no se cumplen, en otras palabras: pirotecnia legislativa.
El proyecto de Meade propone: 1) Recuperar el dinero, las propiedades y todos los bienes de los corruptos, para canalizarlo a un fondo nacional de becas para niñas, niños y mujeres -¿porque a un fondo de becas? ¿porque se oye bien..? ¿porque vende en elecciones? ¿porque es feminista en un gobierno que tiene sólo 3 mujeres de 18 integrantes del Gabinete Legal? ¿porque es cool..?
El punto 2 asegura que va por aumentar las penas a los funcionarios públicos deshonestos y el 3 que volverá obligatoria la certificación patrimonial para los altos funcionarios y legisladores.
Es patente la urgencia del PRI por tratar de arrebatar la lucha anticorrupción y anti impunidad a la oposición, por neutralizar el discurso de Ricardo Anaya Cortés y de Andrés Manuel López Obrador, pero desafina frente a un coro que puso oídos sordos durante años a las pillerías de los Duarte, de Borge, de Hernández, de Rodrigo Medina, y más que estuvieron, al menos en teoría, bajo la lupa de la Unidad de Inteligencia Financiera de Alberto Bazbaz, ahora titular del CISEN, igual que la Secretaría de la Función Pública y de Gobernación de Miguel Osorio Chong.
¿Es creíble un compromiso de cambio de reglas en la continuidad del partido en el gobierno..?

Ya lo dirá la gran encuesta del 1 de julio, por el momento, las de hoy sugieren que el electorado NO da ese beneficio de la duda, esto es: impensable la continuidad.

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viernes, 5 de enero de 2018

Durazo y López Obrador peor que Calderón y Peña en lucha anticrimen

Hugo Páez

Fatal el adelanto en seguridad pública de Andrés Manuel López Obrador. Una puntada sin rumbo, improvisada, con ideas generales del bien y el mal, en fin, se ve más peligrosa que la irrupción militar de las duplas Felipe Calderón Hinojosa - Genaro García Luna, y el experimento fallido de Enrique Peña Nieto - Miguel Osorio Chong.
De terror el análisis simplista y localista de su futuro Secretario de Seguridad Pública Alfonso Durazo Montaño, bajo la condicionante de ganar la presidencia el precandidato de Morena.
La presentación del futuro titular de la SSP es todo un autogolpe, generoso para sus adversarios, con Alfonso, Andrés Manuel exhibe el escaso engranaje para construir un proyecto anticrimen. Horas antes levantó falsas expectativas con la promesa de presentar a una figura decisiva y otras alternas como Alejandro Gertz Manero y Marcos Fastlicht Sackler, suegro de Emilio Azcárraga Jean, y ex presidente del Consejo de Participación Ciudadana de PGR.
En sus tiempos de Procurador en el primer trienio de Felipe Calderón Hinojosa, Eduardo Medina Mora decía que los miembros de ese Consejo de Participación lo utilizaban para pedir muchos favores, por ejemplo, préstamos de la flota aérea y alguna ayuda en uno que otro caso que involucraba a la Procuraduría, por eso, en el 2013 el titular de PGR de Enrique Peña Nieto, Jesús Murillo Karam, eliminó el Consejo de Participación Ciudadana creado por Rafael Macedo de la Concha en el 2002, en el sexenio de Vicente Fox Quezada.
En entrevista con Ciro Gómez Leyva se le escuchó a Alfonso Durazo inseguro, titubeante, inexperto, pero con un tono revanchista. El triunfalismo de los que en realidad ignoran el detalle de lo que se meten.
Posiblemente tenga otras virtudes, pero jamás ha sido probado en la operación de seguridad pública, de hecho, comentó cosas totalmente falaces, por ejemplo: “Parte del problema del país es centrarnos a ver la seguridad como un asunto exclusivo de policías y ladrones, ya no es así desde hace décadas, es una visión sumamente rebasada”.
Está francamente equivocado, desde el 2004, algunos que hemos seguido a detalle la lucha anticrimen, sabemos que esa visión exclusiva de ‘policías y ladrones’ fue totalmente rebasada desde hace más de una década por los tres niveles de gobierno, que no haya disposición y resultados por el siempre presente elemento corruptor, es otra cosa.
Por ejemplo, las ONG´s como México Unido Contra la Delincuencia, precursora de la participación ciudadana en estos temas, promovió y exigió hace años a la autoridad federal esa visión integral, gestada en problemas sociales, falta de oportunidad para jóvenes, pobreza y trabajos paupérrimos, pero también en frontera con el mercado más grande del mundo en consumo de estupefacientes: Estados Unidos.
¿En verdad piensa Durazo Montaño, López Obrador, Marcos Fastlicht y Gertz Manero que sería una novedad aplicar políticas públicas transversales para atender las causas reales de inseguridad..? Por favor, en eso llevamos lustros también, pero el nivel de entropía del problema es tan grande, que debe darnos terror una visión simplista.
Por supuesto que fue un error fusionar la Secretaría de Seguridad Pública con Gobernación, de igual forma la defensa a rajatabla de Miguel Osorio Chong al mantener la estructura, y la de Renato Sales Heredia para NO contrariarlo y sabotear su futuro político, irónicamente saboteado.
En la entrevista con Gómez Leyva, Durazo dice que Andrés Manuel propone: “Sustituir la represión exclusivamente basada en la fuerza, por una visión más amplia que atienda las causas reales de la inseguridad en el país” -una ‘revelación’ con olor a naftalina- pero a la vez promete el uso legítimo de la fuerza pública con la conformación de una Guardia Nacional que difiere del concepto de Policía Única, con más de 400 mil elementos de la Sedena y Semar, a pesar de que no se ha realizado consulta alguna con el general Salvador Cienfuegos Zepeda y el almirante Vidal Soberón Sanz. Imagino que a esto no le dan importancia por que ya habrá otras cabezas en sus puestos.
Hablan de la amnistía al crimen organizado, en especial a narcotraficantes y a la base social como estructura de trabajo, como una posibilidad entre muchas opciones que se están planteando: “Tendría que ser en consenso nacional y la opinión de las víctimas”, dice Durazo, sin embargo, esta nueva posición, más cuidada, es un intento nervioso para suavizar la escandalosa declaración de López Obrador de amnistiar al narco, que desató críticas a nivel internacional.
El designado por López Obrador trata de justificar su falta de experiencia en el tema, al describir su puesto como conducción política de la Secretaría de Seguridad Pública, por encima de los mandos y manos expertas en el tema criminológico: “Cuento con una larga carrera en el sector público, mi tesis doctoral es sobre gobernabilidad igual que mi doctorado, estoy mejor preparado que algunos que han sido presidentes de la república (en referencia a un tuit de Felipe Calderón)”.
Pero eso es precisamente lo que las ONG´s, la Coparmex, expertos en la materia, y empresarios en general, reclaman a Miguel Osorio Chong: llevar una conducción política en el tema de seguridad pública; en consecuencia, el pretendido giro de Durazo y López Obrador, rebasó los 180 grados para llegar a los 360, y de nuevo quedar en mismo sitio del actual Secretario de Gobernación.

Lo dicho, de terror la propuesta de Morena para solucionar en tres años un problema que ha provocado más de 200 mil muertes dolosas, que está íntimamente ligado a la corrupción de funcionarios públicos, y NO merece improvisaciones como la de López Obrador y Alfonso Durazo.

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jueves, 7 de diciembre de 2017

Van por militarización de la Dictadura Perfecta ¿para Meade..?

Hugo Páez

Tal vez le conviene el silencio en este tramo electoral. A partir de la posición de su partido, supongo que José Meade Kuribreña aprueba la Ley de Seguridad Interior propuesta por Enrique Peña Nieto y las bancadas del PRI en el Congreso.
Pero es ineludible el debate. Y al viento en medios de comunicación, la pregunta obligada será si está dispuesto a poner en riesgo las garantías sociales y los derechos humanos con la Ley de Seguridad Interior tal como llegó al Senado de la Cámara de Diputados.
NO hay confusiones, ni por la ignorancia de Alejandro Martí quien se pronunció a favor, ni el acompañamiento de Isabel Miranda de Wallace con el gobierno federal, con algunos rounds de sombra en el tema secuestros para mantener el rédito, y, por supuesto, para hacer contrapeso a las ONG´s que se oponen a raja tabla a abrir más espacios a la militarización de la lucha contra el crimen organizado.
En una entrevista con W Radio, el precandidato del PRI dejó entrever su aceptación al proyecto del presidente Peña Nieto, sin embargo, falta profundizar en los puntos polémicos que dejan al criterio del Ejecutivo la activación del protocolo para contener manifestaciones violentas, lo que eso signifique, la reserva en la información de los operativos anticrimen en las calles, y la laxitud para realizar labores de espionaje a ciudadanos sin la estricta emisión de orden judicial, y una derivación que al menor sobreentendido terminará en abusos contra los ciudadanos.
Importante aclararlo porque la posición de sus posibles pares, los más visibles como Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya Cortés, están en las antípodas, con un rotundo NO a la Ley tal como está redactada.
La Ley de Seguridad Interior es una agenda política, más que una solución al principal problema que se dejó engordar, por las mismas razones de agenda de uno de los principales aspirantes del PRI a la presidencia de la república, Miguel Osorio Chong.
Ese problema creciente de inseguridad es heredado al virtual candidato Meade Kuribreña, y ahora se pretende extirpar con cirugía mayor, sin anestesia.
En la simulación que inició desde desde el cambio de estatutos del PRI para abanderar a ‘simpatizantes’, hasta la campaña para asociar la imagen de Meade con la del “Candidato Ciudadano” apartidista, a pesar de la camarilla que lo ‘hizo suyo’ en la CTM, CNC, CNOP y el PRI, los números del crimen organizado van a ser la sombra en la campaña, en las entrevistas, en la plaza pública, y, por supuesto en los debates.
Bajo estos términos, la Ley de Seguridad Interior es una urgencia, y a la vez un extremismo que lo sitúa en la punta opuesta de la pretendida amnistía a narcotraficantes de Andrés Manuel López Obrador.
En el retorno de la Dictadura Perfecta en el 2012, y el gran fracaso en la lucha anticrimen, el segundo capítulo a partir de la precampaña del 2018, pretende enterrar el problema rigor militar, ante la incompetencia para aplicar otros métodos que implican el fortalecimiento de las instituciones civiles como las policías.
Para el albazo en el Senado, Emilio Gamboa cuenta con Ernesto Cordero, Roberto Gil Zuarth, Javier Lozano, Salvador Vega y Jorge Lavalle -de máscara panista- para dar el golpe, incitados también por el odio interpartidista, alentados por la frustración de Felipe Calderón Hinojosa quien entregó la presidencia al PRI y no pudo imponer a Margarita Zavala como candidata, así como tampoco pudo hacerlo con Cordero en la justa presidencial del 2012.
La militarización ha avanzado en este sexenio más que cualquier otro en el último medio siglo. Un año atrás, la segunda semana de diciembre del 2016, el Congreso aprobó el pase del control de los puertos a la Secretaría de Marína de Vidal Soberón Sanz. Lo comenté el 15 de diciembre del 2016 en este espacio en un texto titulado Endurecimiento militar, Congreso avala control de puertos a la Marina; retroceso histórico (http://ow.ly/aLwz30h3vzz).
Ahí también se rechazó el término “militarización”, se desplazó a la Marina Mercante con la justificación de la inseguridad y la lucha contra el crimen organizado en las capitanías de puerto. En los hechos fue un regalo con inversión de 60 mil millones de pesos, pasó un año y no hay grandes decomisos y las cifras de muertes dolosas y violencia creció como nunca en la historia de los registros en este último año.

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viernes, 1 de diciembre de 2017

Militarización para bajarle negativos de inseguridad a Meade

Hugo Páez

En la urgencia por aprobar la Ley de Seguridad Interior, a costa de ‘seducir’ a fracciones de las bancadas de oposición, está la necesidad de bajarle los negativos del fracaso en la lucha anticrimen a José Meade Kuribreña, el candidato presidencial del PRI.
Pero en esa intentona ‘temporal’, según sus defensores, la vamos a pagar todos.
El riesgo de que la ley dispare la violación a los derechos humanos no es una presunción sin fundamentos, es una simple progresión de la actuación de las Fuerzas Armadas en el combate al crimen organizado, desde que las echó a la calle Felipe Calderón Hinojosa, amén de las prioridades malentendidas que dejaron al desamparo a las policías del país, y la enorme tolerancia a la corrupción de los gobiernos estatales. El 22 de noviembre escribí en este espacio Policías echados de hoteles, en un país con crimen récord, y partidos y gobiernos millonarios, las infamias a que es sometida la Policía Federal de Manelich Castilla (http://ow.ly/DbTv30gXKvD).
El Senado NO va a detener la Ley, es un proyecto político ligado a un candidato que necesita al menos 10 puntos para afianzarse, y estará en la conocida habilidad de Emilio Gamboa Patrón el sacarla antes del 15 de diciembre. Para esos propósitos ya se adelantaron Roberto Gil Zuarth y Javier Lozano Alarcón, de máscara panista, para justificar el ‘aval opositor’ a la “Militarización”, palabra que tiene muy nerviosos a los responsables de la imagen del gobierno federal y del PRI.
Como avanzada, las bancadas del PRI de César Camacho, del PVEM de Jesús Sesma y el PES de Alejandro González, y una bancada polarizada panista polarizada de Marko Cortés, hicieron lo suyo, así que los pronósticos hablan de la próxima semana.
La preocupación del gobierno federal se concentra en que la violencia y los asesinatos dolosos NO escalen en el electoral 2018, ya que los cuatro récords mensuales rotos en este año son verdaderamente escandalosos.
La Ley que se pretende aprobar en el Senado es tan peligrosa, que deja al criterio de la autoridad la posibilidad de reprimir manifestaciones con el ‘uso legal’ de la fuerza pública en manifestaciones que NO considere pacíficas.
Pero ese es sólo un pequeño ejemplo, otro retribuye la capacidad del Estado para espiar a ciudadanos y hacer labores de inteligencia sin rendir cuentas, además de que los habilita para pedir información sobre víctimas a las Comisiones de Derechos Humanos, de acuerdo al análisis de cientos de organizaciones civiles agrupadas en el colectivo #SeguridadSinGuerra.
Por supuesto que la Sedena de Salvador Cienfuegos Zepeda y la Secretaría de Marína de Vidal Soberón Sanz piden garantías jurídicas para actuar contra el crimen organizado en las calles. NO es su función, y ni siquiera están capacitados para hacerlo, y los grandes errores cometidos en realidad NO les corresponderían. En este escenario donde los metieron sin tener vela, la reacción natural es proteger a sus elementos.
Nadie, ni siquiera General, o el Almirante Secretario, protegen el actuar delincuencial o abusivo de algunos de sus elementos. Como pasó en la ejecución el 3 de mayo en Palmarito Tochapan Puebla de Raúl Jiménez Martínez, presunto ‘huachicolero’, por un elemento de la tropa, documentado en video.
Sin embargo, la fuerza excesiva es casi inevitable en un aparato institucional creado para funciones de guerra y salvaguarda de la Seguridad Nacional, NO de la seguridad interior en contacto con los ciudadanos.
La medida puede ser contraproducente, ya que la fuerza excesiva de los militares en las calles no se acabará por decreto de Ley. En los hechos, las Fuerzas Armadas van a pagar el fracaso del gobierno federal, en especial del Gabinete de Seguridad integrado por el titular de Segob Miguel Osorio Chong, Cienfuegos, Soberón, el procurador Alberto Elías Beltrán, Álvaro Vizcaíno del SESNSP y los gobernadores.
En la historia de los números récord, el interés político de algunos miembros del gabinete de seguridad crecieron el problema. No hubo mano firme, y SÍ demasiada burocracia, mediocridad y tolerancia a la corrupción de gobernadores.
Ahí están los ejemplos de Javier Duarte y Fidel Herrera en Veracruz, de César Duarte en Chihuahua, Mario López Valdez en Sinaloa, Egidio Torre en Tamaulipas, los Moreira en Coahuila, Fausto Vallejo en Michoacán, Roberto Borge en Quintana Roo, Rodrigo Medina en Nuevo León, Ángel Aguirre en Guerrero, y un largo etcétera que abona a la militarización iniciada por Felipe Calderón Hinojosa en el 2006.
Ahora se trata de proteger el año electoral a toda costa, de controlar los números que pegarán sin lugar a dudas al candidato Meade Kuribreña, a nadie más, por eso la declaración de Gil Zuarth y Lozano Alarcón a favor de la Ley, tal como está, si acaso con algún cambio simulador, que denote cierta ‘profundidad de análisis, con el objetivo de servir de coartada al PRI.
Esos mismos y la Segob negaron llevar a debate la separación de la Secretaría de Seguridad Pública, de Gobernación. El método y la fusión en supersecretaría, simplemente NO funciona, porque, como dijo María Elena Morera, presidenta de Causa en Común: la aspiración presidencial del titular de Gobernación estorba a la tarea institucional en la lucha contra el crimen organizado. Ahí están las consecuencias.
Se habla que la Ley de Seguridad Interior es una acción temporal, y que NO será uso discrecional del Ejecutivo la activación del protocolo de seguridad interior para la intervención de las Fuerzas Armadas en las calles.
La historia de este país está llena de ‘soluciones temporales’ que llegaron para quedarse. A mediados del 2008, el entonces Secretario de Seguridad Pública Genaro García Luna, me dijo que el Ejército regresaría a los cuarteles, a finales del 2009.

Esa solución temporal lleva once años.

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