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martes, 5 de noviembre de 2013

Secretarios de Peña manos libres, la transparencia en el olvido

Hugo Páez

         Ni un milímetro para atrás, las Secretarías y Dependencias Federales continúan en el paraíso de transparencia desde el momento en que se les permitió sugerir a sus propios contralores, a sus vigilantes, en complacencia del encargado del despacho de la Secretaría de la Función Pública, Julián Alfonso Olivas Ugalde.      
La creación de la Comisión Nacional Anticorrupción está cada vez más lejana. El 6 de diciembre del 2012 las bancadas de Gustavo Madero y Jesús Zambrano aprobaron junto con el PRI cambios a la Ley de Administración Pública que debilitaron a la Secretaría de la Función Pública, además de dejarla acéfala y sin fuerza necesaria para establecer una red de titulares de los Órganos Internos de Control (OIC) en las dependencias.
Se perdió el propósito de transparentar la operación ya que Julián Olivas, Subsecretario de Responsabilidades Administrativas y Contrataciones Públicas de la SFP, aceptó a todos los auditores propuestos por Secretarios y Directores Generales, como se informó en agosto.
         Así podemos ver, por ejemplo, que David Korenfeld propuso como titular del Organo Interno de Control de Conagua a José Ángel Guillén Jardines, ex director de administración de la Comisión del Agua del Estado de México, dependencia que estuvo a su cargo.
         En la Secretaría de Relaciones Exteriores José Meade Kuribeña tiene a Paulo Arturo Téllez Yurén como cabeza del OIC, viejo conocido de la Secretaría de Hacienda, donde fungió como Administrador Central de Coordinación Estratégica del SAT.
         Rosario Robles Berlanga se trajo del Estado de México a Eugenio Aurelio Alvírez Orozco, ahí laboraba como funcionario del CONALEP, ahora es Director General del Organo Interno de Control de Sedesol.
         Pedro Enrique Velasco Alvín, titular del OIC de la SEP fue Coordinador de Asesores de Emilio Chuayffet Chemor en el IFE, y director de área en Gobernación.
         La lista es enorme, los Secretarios pusieron a su “vigilantes” a modo. La diferencia en números son una radiografía, de pronto pareciera que se acabó la corrupción, los resultados de fincamientos se redujeron en un 90%. Anteriormente se expedían un promedio entre 20 y 40 casos mensuales de presunta corrupción, por dependencia, el nombre técnico es Fincamientos de Responsabilidades a Servidores Públicos. En la actualidad algunas secretarías no llegan al 10%, en lo que va del sexenio.
         Los Secretarios encontraron un limbo perfecto, el olvido es evidente mientras las bancadas del PAN y el PRD en el Congreso se preocupan más por disputas internas en sus partidos.
         Expertos en auditoría gubernamental me comentan que al parecer no hay prisas por arrancar la Comisión Nacional Anticorrupción, y así podría alargarse buena parte del sexenio, peor aún, al debilitar la estructura de la Secretaría de la Función Pública se relaja totalmente el propósito de la auditoría central, solo queda la Auditoría Superior de la Federación, dependiente del Poder Legislativo, pero en realidad inspira temores momentáneos, su falibilidad es mucho mayor que la ex Función Pública al carecer de una estructura sólida y bien ramificada.
         “El México que todos queremos” no está para este tipo de descuidos, aun cuando el PAN, PRD, PT y Movimiento Ciudadano estén prestos a señalar corruptelas del gobierno federal, aunque fueron parte de este desmantelamiento y del olvido que no exige en tiempo y forma la creación del organismo anticorrupción. Mientras tanto, las Secretarios y directores de dependencias en su paraíso.
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