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martes, 31 de mayo de 2016

La sospecha en el secuestro de Alan Pulido

Hugo Páez
   
Triste la historia de la autoridad de seguridad pública en México, reflejo del nebuloso liderazgo político. Cuando se anota un gol, el descrédito y la incredulidad pone en duda cualquier operación.
Así transitaron minuto a minuto las 24 horas de cautiverio del futbolista Alan Pulido, desde los absurdos cuestionamientos a la novia liberada por los plagiarios en Ciudad Victoria Tamaulipas, hasta la tesis del montaje, socorrida por el 70% de los encuestados en redes sociales, según resultados de diversos medios.
La Confianza es la energía que mueve el motor de las naciones, dice Francis Fukuyama, pero en la antítesis de ese postulado: la desconfianza mueve la conciencia de los mexicanos. Ese sabor amargo que no podemos quitarnos porque no hay motivos suficientes para hacerlo, sólo golondrinas perdidas en el invierno.
El frenesí de supervivencia que llevó a Alan Pulido a su autoliberación mediante el sometimiento de uno de sus captores, y llamadas al 066 al tiempo que le sacaba a golpes la información de su ubicación, también fue sometida a injustas dudas.
Cuando se termina la confianza no importan los datos duros, ni la información precisa o las pruebas, siempre habrá la sospecha de una mano manipuladora.
En el caso de Alan la imaginación creó un escenario de beneficio al candidato del PRI a la gubernatura de Tamaulipas, Baltazar Hinojosa, sin pensar que de no resolverse el secuestro antes del 5 de junio, día de los comicios, el plagio sería su entierro, y las condiciones de inseguridad histórica del estado jugarían a favor del panista Francisco Javier García Cabeza de Vaca.
Una fuente de primer nivel me aseguró a las 5 de la tarde del domingo que los plagiarios habían hecho contacto con los familiares, y de acuerdo a las características del secuestro, esperaban resolverlo a más tardar en cinco días. Las circunstancias y arrojo de Pulido apresuraron la solución en 24 horas.
Una vez que tuve la información publique el domingo en esta editorial y en redes sociales el estimado de la fuente de primer nivel, el hecho del contacto de los plagiarios era alentadora y encaminaba a una solución.
El lunes en una entrevista con Ciro Gómez Leyva, el Comisionado de la Policía Federal Enrique Galindo Ceballos confirmó lo que me había confiado otra fuente un día antes: la negociación con los plagiarios estaba iniciada y era cosa de días.
Enrique Galindo trae en su palmarés la captura de Servando Gómez “La Tuta” y la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera después de la fuga del penal del Altiplano entre otros logros. Un plagio de mediano calibre no sería mayor reto, eso sí, subido de tono y a medios internacionales por tratarse de un futbolista de talla internacional. La tormenta pasó rápido.
Lo dicho, la confianza es una materia volátil, difícil de atrapar y fácil de perder.
    
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