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jueves, 3 de marzo de 2016

Javier Duarte peor que Ángel Aguirre, y ni renuncia ni juicio político

Hugo Páez

Comparar la tragedia de Iguala Guerrero con Tierra Blanca Veracruz parece excesivo, sólo desde la perspectiva numérica, en estricto sentido la responsabilidad de Ángel Heladio Aguirre Rivero frente a Javier Duarte de Ochoa es menor.
La responsabilidad directa en la muy probable muerte de los 43 estudiantes de la Normal Isidro Burgos de Ayotzinapa apunta a las policías municipales de Iguala y Cocula Guerrero, y a la autoridad municipal. La acción criminal contra cinco jóvenes en Tierra Blanca Veracruz es de la policía estatal del gobernador Duarte de Ochoa, bajo participación directa, y/o como testigos de los hechos en el rancho El Limón.
En el epicentro del escándalo se juega el mayor bastión electoral de las elecciones del 5 de junio en el seno de una enorme familia, los Yunes, dividida electoralmente por dos partidos, Héctor Yunes Landa por el PRI y Miguel Ángel Yunes Linares por el PAN.
A la sospecha de proteccionismo de la autoridad federal, abona la discreción y el cuidado del partido con Javier Duarte en Veracruz, comparado con Ángel Aguirre en Guerrero, en ese entonces, en manos de un gobernador aliancista de oposición.
El olor a corrupción, desvío de recursos -el Auditor Superior de la Federación Juan Manuel Portal Martínez reporta más de 77 mil millones de pesos en irregularidades y observaciones en el 2014-, abuso de autoridad, complicidad con el crimen organizado, persecución y asesinato a periodistas -14 críticos de su administración- y medios de comunicación, son parte del historial de la administración de Duarte de Ochoa.
Desde el 2012 el muy sospechoso traslado de 25 millones de pesos en efectivo en una aeronave al aeropuerto de Toluca, por los colaboradores del gobernador: Zaid Cepeda y Miguel Morales, con el atropellado argumento del Secretario de Finanzas Tomás Ruiz de presuntos pagos a contratos de artistas para festividades de la Candelaria, el Carnaval y la Cumbre Tajín, pasando por desapariciones, ejecuciones, muerte de periodistas rematados con campañas de desacreditación, hasta la brutal tortura, muertes e incineración de jóvenes levantados en Tierra Blanca, hacen totalmente insostenible a Javier Duarte en la gubernatura del estado.
Por seguridad de los veracruzanos es importante revisar un probable perfil patológico del gobernador. El 25 de marzo del 2014 en la columna LOS MALOSOS (http://goo.gl/0vFOWs) publiqué la intención de Javier Duarte de sustituir con diputados suplentes a los legisladores federales de Veracruz en la Cámara de Diputados. La molestia del gobernador fue por el rechazo de su bancada a crear una Fiscalía Especial para investigar la participación de Miguel Ángel Yunes Linares en la fuga del Chapo Guzmán del penal de Puente Grande Jalisco.
Duarte evadió al coordinador parlamentario Manlio Fabio Beltrones y se fue directo a la coordinación veracruzana para impulsar la iniciativa que pusiera a Yunes en el banquillo de los acusados, aún cuando en enero del 2001 no era funcionario público, hasta enero del 2005, nombrado por Vicente Fox Quezada como Subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana de Gobernación.
Los odios patológicos provocan locura, y hablo de un historial de dos años atrás.
Pero ahora, más allá del golpeteo entre Manlio Fabio Beltrones y Ricardo Anaya Cortés para igualar los negativos electorales por los casos Duarte y la diputada Lucero Sánchez López, visitante frecuente de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera en el penal del Altiplano, el interés ciudadano es prioridad sobre sus conveniencias partidistas para ocultar trapacerías, actos delincuenciales y complicidades, o bajarle el tono.
La transparencia y el proyecto anticorrupción que dice apoyar el Congreso, el gobierno federal y las ONG´s, amerita que se haga responsable al gobernador de Veracruz Javier Duarte de Ochoa, tal como se obligó a renunciar a Ángel Aguirre Rivero al gobierno de Guerrero con presiones de diferente tipo.
Desde esta perspectiva, Ayotzinapa no es Tierra Blanca, la tragedia veracruzana es mucho mayor responsabilidad del gobernador Javier Duarte de Ochoa que de Aguirre Rivero.
   
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