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jueves, 30 de julio de 2009

Plataforma México no le funcionó a Nelson Vargas

Hugo Páez

Difiero de Nelson Vargas sobre creer en las autoridades, lo dijo con estas palabras: porque si no ¿en quien vamos a creer?
Es comprensible que el ex director de la CONADE transite de una total incredulidad en las policías y procuradurías que participaron en la investigación del secuestro y asesinato de su hija Silvia, a una relativa credulidad, ahora que se detuvo a la banda Los Rojos, identificados por el propio Nelson.
Si pudiéramos analizar la credibilidad a nivel molecular nos encontraríamos con un elemento inestable, volátil, muy difícil de ganar y fácil de perder. La confianza es un concepto escaso en países subdesarrollados, solo algunas instituciones como el ejército mexicano y la iglesia gozan de relativa confianza entre los ciudadanos.
Lo sentencia el filósofo Francis Fukuyama, La Confianza es el detonador del progreso de las naciones. Estados Unidos se ahorra enormes cantidades de dinero al no necesitar mecanismos que den confianza a sus instituciones. Un ejemplo es su sistema electoral, que comparado con el mexicano es inferior y con menos candados de seguridad, simplemente porque los ciudadanos norteamericanos dan por descontado que algún partido pretenda hacer trampa, acarreen electores ó se compren votos. Y aunque la elección de George Walker Bush en Florida dio lecciones en sentido contrario, la posterior, la de Barak Obama, de nuevo inyectó confianza al otorgar el triunfo al primer presidente negro de la historia.
El ejemplo ilustra que la falta de confianza en el sistema electoral mexicano, desacreditado por setenta años de triunfos ininterrumpidos del PRI, necesitó mucho más recursos que el de Estados Unidos, hablo en proporción al producto interno bruto de cada país.
Por eso se escucha ridícula la presunción del IFE y autoridades de la materia cuando exaltan al sistema electoral mexicano sobre el de otros países ¿que otra cosa podría hacerse frente a una cultura de corrupción y desconfianza en partidos y clase política? solo queda blindar leyes y métodos electorales para evitar los robos de siempre.
La desconfianza contaminó todos los ámbitos, como ejemplo está el sistema de correos que solo se utilizaba para enviar cartas, los paquetes y valores no llegaban ó eran saqueados. Los ferrocarriles, tan importantes para el progreso de cualquier nación fueron un desastre histórico en México y terminaron siendo vendidos a una compañía que utiliza el derecho de vía solo para tender redes de telecomunicaciones.
Así que la confianza, esa que Nelson Vargas traduce en creerle a las autoridades, se la tienen que ganar con hechos constantes, no aislados, y a todos los niveles de gobierno. No hay que olvidar que las instituciones de gobierno no nos hacen favores, tanto las procuradurías, como las policías, ministerios públicos y secretarías de seguridad son empleados de los ciudadanos.
Parafraseando a Alejandro Martí en el “Si no pueden renuncien”, yo diría, si no vemos resultados, hay que renunciarlos.
Nelson Vargas vivió una historia de horror personal y de horror institucional. La frase “No tienen madre” fue un grito de frustración al sentir la brutal deficiencia de las autoridades, que sin un sistema tecnológico adecuado y con la mala suerte de que en esos momentos la Secretaría de Seguridad Pública cambiaba de mandos constantemente, la vida de su hija perdió minutos valiosísimos, y no había quien le diera una respuesta lejanamente satisfactoria.
Anterior al secuestro de Silvia Vargas Escalera, el sistema de seguridad Plataforma México de Genaro García Luna había arrancado. Hasta la fecha, en opinión de Maria Elena Morera que le ha dado seguimiento y conoce los resultados, no funciona como debe.
Plataforma México es una de las inversiones tecnológicas más costosas del gobierno mexicano, pero da la impresión de ser manejada por inexpertos, esos que abundan en sistemas tecnológicos y que están llenos de prejuicios con las grandes compañías de software y hardware, muy diferente a lo que ocurre en estructuras tecnológicas mayores como la de PEMEX.
El proyecto de la Secretaría de Seguridad Pública no va a funcionar sin que la autoridad federal obligue a las estatales y municipales a cruzar datos y tomar el ritmo necesario que el sistema requiere, para eso está la Ley de Seguridad Nacional, pero hay que aplicarla.