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martes, 14 de julio de 2009

Aún con un enviado de Calderón urge sacar al PAN adelante: Espino

Hugo Páez

Hablo con Manuel Espino, es uno de los momentos más críticos en la historia del PAN por la brutal derrota del 5 julio. La mayoría de los burocratas del partido, los del lado oficial, tratan de ocultar la montaña con una servilleta. No hay forma.
El domingo Santiago Creel salta a los medios con un protocolo más formal, una carta en la que pide reflexión de la derrota, separación con el pasado, que el presidente Felipe Calderón no meta las manos en la elección del titular del partido y que este sea seleccionado por votación de las bases.
Manuel me comentó ayer que la consulta a la base, en este momento, es una locura. No es una idea nueva, se trató en anteriores juntas del Consejo Nacional sin concretar un proceso serio y detallado que la haga realidad. Santiago lo sabe y apuesta a reventar las opciones estatutarias del partido en pos de crear una nueva que aproveche su popularidad como el presidenciable más conocido del PAN. Una historia que empezó en las encuestas de campaña electoral y que lo ubica en un lejano tercer lugar, abajo de Enrique Peña Nieto del PRI y Marcelo Ebrard Casaubón del PRD.
El estilo de Manuel raspa mucho en el panismo tradicional. Ubicado en el Yunque por sus detractores se defiende si medir palabras, aún cuando reboten en Los Pinos y en el CEN del partido que lo proscribió al mejor estilo del "inexistente" Yunque.
No tiene esperanzas de que el presidente Felipe Calderón renuncie a imponer al sustituto de Germán Martínez, en pocas palabras otro amigo, sin embargo en sus palabras hay un tono de resignación benigna, sin rencor, que evoca a la urgencia de salavar al partido, aún con la imposición
La denuncia de Manuel es legítima, habla de que un 60% del Consejo, ese que designará nuevo presidente, está atrapado en compromisos con Los Pinos por ser beneficiarios de un puesto en el gobierno federal.
De Cesar Nava asegura que es uno de los enviados del presidente; de Josefina Vázque Mota, que ni siquiera conoce el partido; de Héctor Larios que no tiene la suficiente confianza de Calderón y por último de él, de Espino, que se descarta completamente.