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martes, 28 de julio de 2009

Los engaños de Juan Ignacio Zavala

Hugo Páez

El estratega electoral de Acción Nacional justifica la derrota del 5 de julio, explicando en una entrevista al periódico Reforma, que evitó un mundo peor para su partido. Juan Ignacio Zavala asegura que el haber incorporado las acciones anti-narco del gobierno de su cuñado Felipe Calderón, a la campaña del partido fue un acierto.
Obviamente es un análisis mal planteado, de verdades a medias, cuando los estados de Tamaulipas y Sinaloa no redituaron ningún distrito para el PAN, entidades tradicionalmente asediadas por el narcotráfico.
Muy grave para el partido que el diagnóstico este mal hecho, porque irremediablemente la medicina estará mal recetada.
Juan Ignacio confunde las acciones que debe tomar el presidente de la República con las que tiene que adoptar el partido. En la expansión del crimen organizado a través de sexenios priistas y uno panista, las decisiones de Felipe Calderón parecen correctas, tal vez otros métodos pudieran ser más eficientes, pero el combate a fondo era inevitable, sin embargo, el no comprender que a nivel municipal los ciudadanos no ven a los narcotraficantes como el demonio, simplemente porque no se meten con la población civil, es ceguera electoral.
El no entender que los despliegues del ejército eran juzgados por sus abusos contra la población civil -en casos extremos se llegó a matar a inocente en retenes-, y no por sus logros contra las bandas criminales, es ceguera electoral.
El cerrar los ojos ante la historia que ubica al ejército y policías federales, en Sinaloa, Durango, Chihuahua, Tamaulipas y Nuevo León -por citar algunos desafortunados-, desde siempre en complacencia con el narcotráfico, no hace creíble para el ciudadano común, que ahora si vayan a combatirlo.
Esa ceguera electoral paradójicamente choca con las buenas intenciones del gobierno federal, sin embargo, era labor del estratega Juan Ignacio Zavala y del presidente del PAN, Germán Martínez, el revertir la percepción negativa de esas acciones a nivel municipal, distrital y estatal, para no afectar al partido como lo hicieron, desde el pedestal narcisista que se fabricaron.
Peor que el engaño es el autoengaño, ese que ha hecho mucho daño al PAN, que intenta sobrevivir a base de sacudirse a los perdedores, erigidos en salvadores de lo inevitable.

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