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jueves, 16 de julio de 2009

Alonso Lujambio y Cesar Nava por candidatura y presidencia del PAN

Hugo Páez

Dos jóvenes panistas en medio de la tormenta que vive el partido. Dos que se unen en una simbólica presentación del libro que escribió Cesar Nava con Luis H. Álvarez “Conversación entre generaciones”.
El presentador, Alonso Lujambio, recibió una silenciosa bendición que lo proyectará en el ánimo de la población a lo largo y ancho de la república mexicana: la Cartilla Nacional de Salud (publicada en el sitio de internet de la SEP http://www.sep.gob.mx/wb/sep1/bol1470609 como boletín número 147).
Para los malpensados un arma electoral poderosa, tomando en cuenta que en las escuelas de todos los rincones de México se protegerá a estudiantes de educación básica que suman 25 millones de mexicanos, más un millón 700 mil trabajadores de la educación. Al programa se le cambió de nombre y a partir de ahora se implementará vía Secretaría de Educación Pública que encabeza Lujambio.
Hasta el más ingenuo pensaría en que el Secretario de Educación recibe bendiciones especiales, con exposición silenciosa pero muy efectiva entre la población. Armas muy útiles para cualquier aspirante a la candidatura presidencial en el 2012.
Ayer lo vimos en mancuerna con el panista más mencionado para sustituir a Germán Martínez en la presidencia del partido, Cesar Nava, que de concretar aspiraciones será una posición estratégica para el secretario de Educación.
El mundo giró 180 grados para Nava que evitó ser arrinconado en la Secretaría Técnica de José Luis Santiago Vasconcelos, a su salida de la particular de Felipe Calderón, y que en esos momentos necesitó de maniobras urgentes de Los Pinos para modificar la edad requerida para el puesto, de 35 a 30 años, y así cumplir el requisito.
Desde que sintió el triunfo en las manos, Nava marcó como objetivo la coordinación parlamentaria del PAN en la Cámara de Diputados y exigió a Germán cumplir su palabra de designar a un diputado electo por votación, de esa forma se quitaba a la ungida plurinominal, Josefina Vázquez Mota. No fue necesario, Josefina carga con buena parte de culpa de la derrota del 5 de julio y la coordinación de la bancada perdió atractivo al reducir considerablemente el número de escaños, además de que tendrá que enfrentar a una oposición robusta formada por la alianza PRI – PVEM, con la suficiente fuerza para cambiar el rumbo del trabajo legislativo, que incluye importantes reformas pendientes y el presupuesto anual.
En el horizonte del 2012 la sombra de Enrique Peña Nieto creció con la pasada elección, la juventud e imagen que proyecta lo convierte en el modelo a superar. Hay datos preocupantes para el PAN, es el presidenciable mejor situado en las preferencias de los ciudadanos, la métrica le pone calificaciones muy altas. Santiago Creel, el panista siguiente está muy lejos, en esas condiciones, cualquier integrante del partido tendrá que recorrer una distancia equivalente. Hay tiempo, pero se necesita artillería pesada, la Cartilla Nacional de Salud es un buen comienzo para Alonso Lujambio, quien contrario a Josefina Vázquez Mota, entendió las ventajas de ser amigo de Elba Esther Gordillo, y optó por no enfrentarla en la Secretaría de Educación Pública, tal como lo hizo su antecesora que terminó expulsada y refugiada en una diputación, después de la burla de la Hummer de juguete que llevó al Congreso para hacer escarnio de la maestra por el afán de alabar a sus capitanes sindicales con camionetas ostentosas.
Nada crece en las praderas del PAN, la derrota los tiene divididos, el delfín de Felipe Calderón murió en un accidente aéreo, sin embargo, su perfil es un indicador de lo que busca el elector más influyente, Lujambio tiene de esos ingredientes, pero necesita un trabajo muy profesional, con un operador en el partido que sea capaz de reagrupar ó contener a los inconformes, a los que se sienten proscritos y pueden hacer daño al rechazar una segunda derrota brutal.
Hay muchas metas antes de la presidencial, el próximo año se elegirán a diez gobernadores, no podrá haber nuevas imposiciones en estados tal como lo hizo Germán en Nuevo León, no podrá haber simulación, como la de San Luis Potosí, pero en casos extremos, el presidente del PAN debe ser capaz de convencer a la militancia de ir con un solo objetivo. Esa es la parte más difícil, cuando la vía democrática en comités regionales problemáticos conduce claramente al fracaso, estas decisiones las tomó Germán con atropello y soberbia, dividió al partido en calderonistas y el resto, fue la receta del fracaso histórico, ese que tratarán de revertir Nava y Lujambio.

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