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lunes, 9 de abril de 2018

   
El Narco dobla al Estado, no a la Iglesia ¿qué harán AMLO, Anaya, Meade y Margarita?
   
Hugo Páez
 
¿En verdad estamos confundidos sobre SI debemos o NO negociar con el crimen organizado..? en especial con su rama más lucrativa, el narcotráfico.
El narcotráfico tiene doblegados los métodos de la federación pero NO los de la Iglesia que se resiste a ser víctima permanente de una atmósfera violenta insoportable. En estas condiciones se dieron las reuniones del obispo Salvador Rangel Mendoza de Chilpancingo - Chilapa con líderes amapoleros de Guerrero, para evitar más derramamiento de sangre de sus fieles.
No hay duda, cuando un problema es de todos, NO es de nadie, y a falta de soluciones del gobierno estatal de Héctor Astudillo Flores y del Gabinete de Seguridad federal, se impone la supervivencia como sea.
En eso se convirtió la lucha contra el crimen organizado al definirse con una palabra snob: “multifactorial”, con el propósito de quitar la causa fundamental: la corrupción en los tres niveles de gobierno, y en los tres poderes del Estado: Judicial, Ejecutivo y Legislativo.
Esta definición de escritorio la he escuchado infinidad de veces.
El hecho es que NO hay responsables en el tema, como Miguel Osorio Chong que convirtió la Secretaría de Gobernación en su oficina de campaña presidencial, a la postre frustrada, y para mayor frustración de todos, su partido el PRI lo premia con una segura posición plurinominal en el Senado.
Así estamos, así nos dejan un panorama aterrador los que se van.
Leo las explicaciones del obispo Rangel -antes de la reunión de ayer lunes con el Secretario de Gobernación Alfonso Navarrete Prida- y me extraña la tendencia en la opinión pública a ligar el entendimiento de Andrés Manuel López Obrador con amnistías y perdón, con la concepción del obispo de Guerrero, que utiliza la tregua piadosa de los narcos como única arma para sobrevivir a la incontrolable violencia que le exige una solución inmediata a la masacre contra sus fieles.
Antes de los trabajos de la Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano de Francisco Robles Ortega ya había consenso de de apoyo unánime de sus pares obispos a Salvador Rangel, un problema sensible en todas las comunidades del país.
Pero así como dejaron ir a Osorio Chong con la senaduría bajo el brazo, veo la trayectoria del gobernador de Guerrero, que sin importar el alud de problemas, no deja la administración estatal por el leitmotiv que mueve a la gran mayoría de los gobernadores.
Ese leitmotiv que explica el aguante de Tomás Yarrington en la efervescente Tamaulipas, de Javier Duarte en Veracruz, de César Duarte en Chihuahua, de Rodrigo Medina en Nuevo León, de Mario López Valdez en Sinaloa, de Roberto Borge Angulo en Quintana Roo: la garantía de un futuro multimillonario.
NO hay comparación alguna entre la amnistía y conciliación del candidato de Morena con el narcotráfico, y el diálogo del obispo Rangel.
El primero implica la instauración de una nueva política de sometimiento del Estado a un sistema criminal, con el propósito de mantener una paz pactada; y el segundo es movido por la urgencia humanitaria para frenar las balas contra sus fieles, en un territorio específico, que además vive el obispo en carne propia.
¿Qué puede hacer Alfonso Navarrete Prida en el poco tiempo que le queda en Gobernación..? Osorio Chong provocó un terrible daño al fusionar la Secretaría de Seguridad Pública con Gobernación, y posteriormente ignoró, junto con el Comisionado Nacional de Seguridad Renato Sales Heredia, a las ONG´s y empresarios que le pedían de nuevo dividir las Secretarías.
Con esos ‘héroes’ tiene que cargar José Meade Kuribreña en el problema de seguridad pública, y con la terrible corrupción en cada piedra de la administración pública que se levante.
Ricardo Anaya Cortés y Margarita Zavala necesitan definir a detalle los planteamientos para lidiar y solucionar a fondo estos pandemoniums. De los otros dos candidatos ya conocemos la propuesta: la de Meade es continuar con lo mismo, con una versión renovada, y la de Andrés Manuel es de plano someter al Estado a las organizaciones criminales, con la absurda esperanza de la integración a la sociedad, en un plazo que se pierde en el horizonte.
Una nación sin garantías de seguridad es un desastre… el que están viviendo infinidad de comunidades en el país.
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