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martes, 12 de enero de 2016

Ejército, el intocable que dejó pasar al hijo del Chapo y Sean Penn

Hugo Páez
   
Silencio de diputados, de senadores y de de la Procuradora Arely Gómez González por la revelación de Sean Penn: “Tenían hombres en el Ejército (El Chapo Guzmán y sus hijos) que proveían de información cuando planeaban realizar viajes, tenía gran confianza en que no había más observándonos”.
A diferencia de Kate del Castillo y Penn, el Ejército no es mencionado en las conferencias de prensa de los avances de la investigación sobre la tercer recaptura de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera.
La sola mención del actor y entrevistador norteamericano debería derivar en una línea de investigación al sentenciar en su relato que su anfitrión de viaje, Alfredo Guzmán, hijo del Chapo recibió una señal de protección cómplice por parte de elementos de la Sedena de Salvador Cienfuegos, para continuar el camino hacia el líder del cártel de Sinaloa.
La heredada cultura reverencial a la milicia le da múltiples oportunidades del beneficio de la duda, así se trate de presuntas complicidades criminales como la narrada por Sean Penn, que en zapatos de otra corporación, por ejemplo las paupérrimas policías locales, ya estuvieran desarmadas y detenidas bajo careos.
Pero no, es la Secretaría anquilosada durante décadas en operaciones de tragedias naturales y desfiles, renuente desde la decisión de Felipe Calderón Hinojosa a sacarlos de los cuarteles para la “guerra” contra el crimen organizado, por otro lado carentes de un marco legal de protección a actividades policiacas.
En un esfuerzo por ocultar complicidades de autoridades y funcionarios que permitieron la operación de Guzmán Loera por décadas, y el refugio en Sinaloa de Mario López Valdez, la propaganda y versión oficial se centra en los videos del operativo de la Marina difundidos a través de Televisa en el noticiero de Carlos Loret de Mola.
La lluvia de metralla con la que se abren paso en el operativo en Los Mochis, a unas cuadras de la casa de la madre del gobernador, da sentido al amparo promovido por el abogado del Chapo ante el riesgo de una posible ejecución.
Si Joaquín Guzmán no escapa por un pasadizo y alcantarillas el operativo lo abate, según se ve en la ofensiva implacable. La suerte lo acompañó hasta la intercepción de policías federales, tal vez por eso esté con vida, a diferencia de lo sucedió a Arturo Beltrán Leyva en Cuernavaca Morelos en diciembre del 2009, fotografías del capo sinaloense abatido, con los pantalones abajo y el cuerpo lleno de billetes de 500 pesos pegados, fueron tomadas y difundidas por los propios marinos (fotografías http://goo.gl/pYudXX).
Mantenerlo en territorio mexicano siempre será un riesgo, lo prueba la fuga del penal de máxima seguridad del Altiplano, pero no hay otro lugar más seguro donde custodiarlo, y ante la vergüenza que le costó la Comisión Nacional de Seguridad a Monte Alejandro Rubido, aparece el blindaje militar como un escudo protector del penal.
Pero el correr del tiempo afloja todo, no se diga con el lubricante  corruptor, es el temor de la PGR, de Segob y del CISEN, del gabinete de seguridad entero. En este escenario, la extradición es la urgencia, sin lugar a dudas.  
   
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