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lunes, 13 de julio de 2015

El manotazo de Peña llegó hasta el carcelero del Chapo, nada más

Hugo Páez


Imposible no pensar que la estrategia de Joaquín Guzmán Loera “El Chapo” no previera las implicaciones legales de quienes colaboraron en su fuga, háblese de trabajadores, funcionarios del penal de alta seguridad del Altiplano o de alguna dependencia del gobierno.
Planificar durante meses una operación que requiere de máxima secrecía, implica estímulos estratosféricos y una cierta garantía de defensa legal que permita eludir a la justicia o tolerar una condena corta. Puede ser el objetivo de la construcción del túnel.
En esta tesis, la obra de ingeniería es una coartada perfecta para los posibles funcionarios involucrados, la haya o no utilizado. Si el interrogatorio no quiebra a alguno, el desconocimiento del plan será la constante, y la amenaza a sus familias una sólida razón para mantenerse en el guión.
Miguel Ángel Osorio Chong insiste en que en el Altiplano se cumplieron de más los estándares internacionales y la fuga se debió a una cuidadosa operación y a la probable complicidad de funcionarios del penal, sin embargo el manotazo presidencial de Enrique Peña Nieto llegó hasta el director del Centro de Readaptación y a la coordinadora de los mismos, por lo tanto, debemos entender que la responsabilidad no llega al Comisionado Nacional de Seguridad Monte Alejandro Rubido García, sería un pésimo mensaje para la seguridad del país nombrar a un incompetente en el puesto.
En las equivalencias malentendidas, la fuga del narcotraficante más buscado del mundo llegó hasta el despido de un carcelero, nada más. Una estrategia mediática que niega lo evidente: la ineficacia en el gabinete de Peña Nieto.
¿Qué pasará si recapturan a Joaquín Guzmán Loera..? El penal del Altiplano ya no es opción, tal vez en una base militar mientras llega la petición de extradición.
Si se diera esa nueva oportunidad, Enrique Peña Nieto no puede arriesgarse y tolerar la soberbia de funcionarios como Jesús Murillo Karam, después de la captura del Chapo el 22 de febrero del 2014 declaró: “Yo puedo aceptar la extradición, pero en el momento que yo diga. El Chapo se tiene que quedar aquí a cumplir su condena y después lo extradito. Unos 300-400 años después, falta mucho”
En esta trama que volvió a enfrentarnos con la deteriorada realidad de las instituciones, hablé ayer con el Obispo de Culiacán Sinaloa Jonás Guerrero Corona, me asegura que en ningún momento hubo solicitud de misas para Joaquín Guzmán Loera, y desde su percepción la gente no se volcó a dar gracias en los templos por su fuga, cómo se propagó en redes sociales, ni en Badiraguato su cuna, que es parte de la diócesis de la capital del estado (entrevista en audio https://goo.gl/aj1uIx).
   
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