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jueves, 11 de septiembre de 2014

Y todo por joder a Marcelo Ebrard

Hugo Páez

Andrés Manuel López Obrador debe estar feliz viendo como se hacen pedazos Miguel Mancera y Marcelo Ebrard Casaubón.
Ayer fue su día, llegó al Senado a dejar las firmas contra la Reforma Energética y desairó a la delegación encabezada por el presidente de la Mesa Directiva, Miguel Barbosa del PRD y el vicepresidente Arturo Zamora del PRI.
“La misma cosa”, diría el líder de MORENA que provocó la furia de Barbosa, quien días antes protagonizó una jugada torpe al apoyar a Cuauhtémoc Cárdenas segundos antes de los comicios del PRD, donde fue arrollado por Carlos Navarrete.
Pero Ebrard debe estar preocupado por la respuesta de Miguel Mancera, más parecida a la de un procurador, como lo fue de Ebrard, que de un Jefe de Gobierno. La tesis de resolver el problema de la Línea 12 de manera jurídica y no política podría ser interpretada como una amenaza.
Aunque el estilo de Mancera no es el de Enrique Peña Nieto. Marcelo Ebrard está libre y Elba Esther Gordillo en la cárcel, con un proceso atropellado e imputaciones que metieron en grandes apuros a los fiscales, pero tras las rejas.
Marcelo hace todo lo posible por politizar los ataques en su contra, porque parece una reacción a sus aspiraciones políticas, enfrentadas con la de Mancera en el 2018. ¿A poco el Metro es el único infierno de malechuras y corrupción en la administración capitalina..? ¿justicia selectiva..?
A escala, la Jefatura de Gobierno, desde que se definió como tal, y ocupó por medio de comicios, es para el PRD y la izquierda un remedo de Presidencia de la República. En esa escala, Marcelo juega un papel de ex presidente incómodo, como lo fue Carlos Salinas para Ernesto Zedillo, Vicente Fox para Felipe Calderón y el propio Andrés Manuel López Obrador para Marcelo Ebrard, pero el ex Jefe de Gobierno es considerablemente menor, en liderazgo, que el dueño de MORENA.
No hay duda de presunción de corrupción en la obra, en las adquisiciones y en el mantenimiento de la Línea 12 del Metro, además de que el senador Mario Delgado, desde la Secretaría de Finanzas de Ebrard comprometió por lustros el mantenimiento con determinadas compañías, con serias dudas.
¿Pero ese es el objetivo..? ¿la transparencia? ¿la rendición de cuentas? ¿o apaciguar a quien amenaza con disputarle la candidatura presidencial del PRD a Miguel Mancera..?
En la Asamblea Legislativa del DF hay grandes dudas sobre el destino  del monto obtenido por el Gobierno del DF en tenencias y nómina, que es mayor al Fondo de Capitalidad y con una gran opacidad en su erogación.
Peor aún, las bancadas del PAN y el PRI esperan la propuesta del Jefe de Gobierno para recargar al Presupuesto del 2015 el aumento al salario mínimo a la burocracia del DF a 82 pesos, a partir de enero del próximo año. Un proyecto electoral con cargo al erario.
Desde noviembre del 2013 se habla de la añeja animadversión de Joel Ortega contra Marcelo Ebrard, producto de la tragedia del News Divine que trajo como consecuencia la remoción del entonces titular de Seguridad Pública.
Pero el argumento del odio personal se fue diluyendo por la permanencia de Ortega en la dirección del STCM y la tolerancia del Palacio del Ayuntamiento a la dilación en el mantenimiento y acciones que pudieron prevenir el cierre de estaciones de la Línea 12.
Días antes del 2o Informe de Mancera, el tribunal de Salem decide la quema de brujas y promueve al máximo el proyecto de aumento al salario mínimo, propuesta original de Mancera el 1 de mayo del 2014, al grado que el presidente Enrique Peña Nieto considera enviar una iniciativa al Congreso para revisar el tema.
No cabe duda, el divide y vencerás del PRI va viento en popa, lo comenté en este espacio el martes pasado (http://goo.gl/wiFltp), el PAN hundido en una espiral de desencuentros internos, y la izquierda atomizada, frente a la sonrisa del PRI y la de Andrés Manuel López Obrador.

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