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martes, 9 de septiembre de 2014

Navarrete, Madero y Camacho el juego anti alianzas

Hugo Páez

Carlos Navarrete tendrá bajo su responsabilidad, y futura rendición de cuentas, la operación para detener la avalancha del PRI. Tendrá que adquirir el blindaje y pragmatismo necesarios para lograr alianzas con Gustavo Madero en donde no haya más opciones, y, sobre todo, ver a la par la evidente estrategia para dividirlos.
Nada fácil frente a una maquinaria con recursos casi ilimitados, con el propósito de poner a cada quien por su lado o totalmente enfrentados.
El divide y vencerás empezó con pagos por evento en cada paso del Pacto por México, que tanto el PRD como el PAN consideraron una victoria propia. Se olvidó la amarga experiencia del Estado de México con resultados infames por la separación de Luis Felipe Bravo Mena y Alejandro Encinas, y perdieron valor otros logros como el de Guerrero, Sinaloa y el avance en Durango.
El gran pago por evento inició con el Fondo de Capitalidad para el Gobierno del DF, a cambio de una reforma hacendaria y fiscal agresiva; otro la Reforma Energética con tintes panistas; siguieron los recursos para la Línea 12, la Consulta Popular que está a punto de terminar en fiasco, y una Reforma Política a medias, sin segundas vueltas en elección presidencial, más el bloqueo virtual de las candidaturas ciudadanas, para bajarle los ánimos a los proscritos de cualquier partido.
PRD y PAN llaman a la puerta electoral del 2015 con grandes problemas domésticos. Andrés Manuel López Obrador y el calderonismo revivido por la incompetencia política de Madero son dos grandes aliados de los propósitos electorales de César Camacho Quiroz, de Gobernación y Los Pinos.
Navarrete y Madero deberán tener muy claras las posibilidades de cada terreno en las 17 entidades en juego en el 2015, de las cuales, 9 gubernaturas, la Cámara de Diputados y el Distrito Federal, serán campos claves para un futuro 2018.
Expuesto de otra forma, el PRI está en inmejorables condiciones, aun cuando pierda uno o dos estados actualmente gobernados. No se juega el futuro de un grupo político, a diferencia del maderismo y Los Chuchos, simplemente quiere mejorar sus condiciones para el 2018.
Es claro el propósito del incremento al gasto anunciado por la Secretaría de Hacienda de Luis Videgaray, y la explosión de recursos en todo tipo de programas sociales, que, de resultar en una onda expansiva que llegue al bienestar de los hogares, será letal para la oposición.
Con un partido reducido por la fuerza de MORENA, Carlos Navarrete deberá buscar la unión de las tribus perredistas. La diferencia es clara con los bejaranos, a pesar del liderazgo menguado de Cuauhtémoc Cárdenas. El guanajuatense ya habló de unión, pero ese fue también el discurso de Madero al momento de su reelección, y a tres meses y medio de ese 18 de mayo de la interna del PAN, reapareció el lamento de la frustración en la reunión del Consejo Nacional el sábado pasado, esta vez contra los medios, sin hablar del fuego amigo, de ese que deberá arreglar Navarrete antes de salir al ruedo.


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