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jueves, 25 de noviembre de 2010

La foto del obispo Onésimo Cepeda en la cárcel

Hugo Páez

¿Cuánto costará en imagen a la iglesia católica la foto del obispo Onésimo Cepeda pisando la cárcel..? Seguramente la cúpula seguirá desentendiéndose, como creen que les funciona, a pesar del terrible daño que les causó Marcial Maciel.
No se trata de un luchador social, no es el Arzobispo Arnulfo Romero del Salvador; no hablamos de Samuel Ruiz, defensor de los indígenas en Chiapas durante lustros; no, hablamos de un obispo que en un restaurante de Polanco degusta vinos de 20 mil pesos, yo lo vi.
El obispo de Ecatepec tiene un historial de pasos non sanctos y de poco fiar, al grado que en la propia iglesia se dieron a la tarea de verificar si el infarto era auténtico, antes de opinar sobre el asunto. Evitaron ser parte de la simulación, y aunque al final no pudieron probarlo al cien por ciento, la solidaridad de sus pares llegó.
Todo indica que la señora Olga Azcárraga confiaba ciegamente en Onésimo y en su sobrino Jaime Matute Labrador, designado como administrador de sus bienes. La fiel católica escribió una carta de puño y letra en la que le pide defender su altruismo y continuar su obra a costa de lo que sea, para lo cual destinó mas de 40 pinturas muy valiosas que calculan su valor en 130 millones de dólares. El obispo no pudo obtenerlas, cerca de la mitad quedó en una empresa, la otra, en manos de Rogerio Azcárraga, hermano de Olga.
Onésimo decidió ir por la vía legal, es en este ámbito donde aparece un pagaré firmado por Olga Azcárraga que dice que el obispo le prestó 130 millones de dólares a cambio de los cuadros. Un peritaje determinó que el pagaré se redactó en dos tiempos: primero la señora Azcárraga firmó un papel en blanco y posteriormente Onésimo lo llenó con el texto que dio forma al pagaré, tiempo después.
Un juez calificó esta acción como Fraude Procesal, delito que amerita cárcel de 5 a 10 años con una media de 7.5, por lo tanto no le permite salir bajo fianza.
El obispo de Ecatepec tiene mas de 70 años de edad y solo se presentará durante algunas horas en la cárcel para salir a cumplir sentencia en su casa. No podría abandonar el Distrito Federal para dar misa en su diósesis en el Estado de México. Las autoridades eclesiásticas tendrán que designar a un obispo auxiliar para cubrir su función.
La entrada a prisión del obispo sería un escenario explotable en medios de comunicación sin parangón para la golpeada iglesia mexicana por los abusos sexuales del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, que el fin de semana fue calificado como falso profeta por el Papa Benedicto XVI.
A pesar de que los Legionarios tienen presencia en varios países del mundo, son identificados como una orden netamente mexicana.
Pero en su justa dimensión, las mañas, falta de humildad y soberbia de Onésimo Cepeda no se comparan con la perversión de Maciel, sin embargo el golpe será duro para la institución.
Hasta el momento un juez considera la actitud de Cepeda como fraudulenta, sus poderosos amigos se han desmarcado, Carlos Slim comentó a sus cercanos que no protege sus malas mañas, pero rodeado de toda esa elite, Onésimo afirma con lenguaje alburero que “se la persignan”.
Las iglesias fueron convocadas por el presidente Felipe Calderón Hinojosa como parte los Diálogos aro la Seguridad en el Campo Marte. La inclusión de judíos, ortodoxos, católicos, protestantes y cristianos indica que el jefe del ejecutivo confía en la calidad moral de los líderes espirituales como parte esencial en la lucha contra el crimen organizado, que ha producido mas de 28 mil muertes dolosas en lo que va del sexenio.
La eficacia de las iglesias en la prevención del delito es un hecho que tardó años el gobierno federal en reconocer, prejuiciado por una historia de siglos en que la iglesia ejerció una gran influencia sobre las decisiones del estado, esa animadversión que han superado los gobiernos europeos impidió ver una realidad que puede jugar a favor de la reconstrucción moral deteriorada desde el seno familiar: una población creyente en mas del 90% vive la vida cotidiana bajo la influencia religiosa.
El problema de la inseguridad resultó tan grande que el estado mexicano y la sociedad tienen que echar mano de todos los sectores para atacarlo. El liderazgo espiritual se basa en la confianza, credibilidad, y sobre todo en la prédica del ejemplo. No hay liderazgo espiritual sin liderazgo moral. Bajo esta perspectiva, debilitar la estructura de la iglesia, como lo está haciendo el obispo de Ecatepec Onésimo Cepeda, será cargado a un costo que pagaremos todos los ciudadanos, no solo la iglesia católica.
Un pueblo eminentemente católico –se considera que mas del 90% está bautizado por esta religión-, cimenta parte de su moral en códigos religiosos. El catolicismo es una forma de vida, aún los ateos no escapamos al catolicismo como cultura mexicana, deteriorar esa base moral requiere un sustituto proporcional que en la mayoría de los países europeos desarrollados se logra con educación de calidad, en México hasta el momento es ciencia ficción. En la guerra contra el crimen organizado nos damos cuenta de la importancia de reforzar a las instituciones como el Ejército, el Poder Judicial, el Poder Legislativo, el Ejecutivo, la educación y las iglesias.
El gran tema de la iglesia católica en los últimos años es la familia, deteriorada en las últimas décadas y ha creado hordas de delincuentes.
El problema de las iglesias no solo es de las iglesias, el problema de Onésimo no solo es de su diócesis y de su superior el nuncio apostólico Cristophe Pierre, sin embargo, es la cúpula de la iglesia católica quien se lava las manos y crea una atmósfera de indiferencia para seguir en su comodidad de siempre. Mientras, un líder espiritual nos demuestra que la impunidad está a su favor, que los valores que pregona son una farsa y que la justicia y la ley “se la persignan”.

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