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jueves, 9 de septiembre de 2010

Televisa golpea a Reforma en defensa de sus intereses, no de la moral

Hugo Páez

Lunes, martes y miercoles vimos el poder de la televisión volcado a proteger intereses particulares. Poder que en realidad es una concesión de las frecuencias radioeléctricas, propiedad de los mexicanos, que le otorga el gobierno federal sin ningún costo por los canales 2, 4, 5 y 9.
Para la televisora el periódico Reforma se atrevió a criticar el otorgamiento de la licitación 21 a Televisa y Nextel, por un precio bastante irrisorio: 180 millones de pesos, cuando la evaluación de expertos la tasan en miles de millones de pesos. La respuesta en el canal 2 es una campaña brutal para señalar una supuesta doble moral del Reforma al denunciar redes de prostitución y publicar anuncios de contacto sexual, como servicios de masajes y acompañantes.
El pretexto es una ley que promueve en España José Luis Rodríguez Zapatero; pretexto porque el apartado de esos anuncios tiene años en Reforma y nunca había molestado a Televisa.
Pretexto porque el periódico El Universal y La Prensa entre otros muchos, incluyen esas secciones. En esta casa editorial los hemos publicado esporádicamente, según solicitud de los anunciantes.
No se deje engañar, como lo hizo Televisa con sus entrevistados en la Cámara de Diputados y Senadores. Sacó entrevistas a medias donde se hablaba de la trata de blancas y redes de prostitución, en algunos casos sin referirse directamente al Reforma, pero El Noticiero de Televisa lo manipuló de tal forma que parecía que los legisladores se unían a la televisora en el linchamiento al periódico.
Curiosamente se trata de censurar a un medio de comunicación por otro. No defiendo la prostitución ni la corrupción, explotación de hombres y mujeres, y toda esa pudredumbre alrededor del tema, se trata de alertar sobre la manipulación y engaño de Televisa, de exhibir el objetivo real que es su interés empresarial de protege la inmoral adquisición de frecuencias a precio de ganga, en complicidad con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de Juan Molinar Horcasitas, y por supuesto, su jefe.
Se trata de desenmascarar una campaña disfrazada de moralidad y defensa de valores, esa es la verdadera moralidad fragmentada, que en sexenios pasados estuvo al servicio incondicional del PRI por intereses empresariales, y se convirtió en un muro que impidió por años la transición democrática, ahora lo hace con una fracción del PAN permisivo, desesperado por retener el poder presidencial, aun cuando la historia dice que será traicionado por Televisa, tal como lo hizo en el sexenio pasado con Santiago Creel Miranda, quien días antes de salir de la Secretaría de Gobernación le otorgó decenas de permisos para casas de apuestas, y después lo acribilló con el escándalo de Edith González. Tal como denosta y desaparece del medio al diputado Javier Corral.
Esa misma presión ejerció Televisa en la Cámara de Diputados en la segunda legislatura de Vicente Fox Quezada, cuando legisladores de todos los partidos votaron por unanimidad una reforma que le permitió alargar por dos décadas sus concesiones sin concursarlas. Esa misma presión y complicidad ejerció sobre Vicente y Marta para otorgarle ahorros de miles de millones de pesos al abrir la venta de publicidad política a partidos, cuando era parte del tiempo oficial que se otorga al estado.
¿Será doble moral que columnistas o editorialistas de cualquier medio tengan posturas contrarias..? ¿O que ejerzan un silencio absoluto en el secuestro de Diego Fernández de Ceballos y de Fernando Azcárraga en Tamaulipas, primo de Emilio, cuando en casos de ciudadanos menos conocidos no hay censura alguna?
Lo que no parece doble moral para Televisa es defender por un lado los derechos de las minorías, homosexuales por ejemplo, y por otro producir la degradante y exagerada jotería de la novela “Los Exitosos Pérez”, refrito de la argentina “Los exitosos Pells”.
La intolerancia de Televisa a la critica es especialmente grave en tiempos que inician el juego sexenal de la sucesión presidencial. Es evidente el peso de la televisión en el electorado, que lo maneje tal o cual empresa es circunstancial, sobre todo en el vacío legal que permite convertirla en un arma letal para proteger y potenciar fuerzas corporativas.
Este mes inició un nuevo periodo legislativo, nadie como diputados y senadores puede promover y concretar reformas de ley para una redistribución de frecuencias radioeléctricas, que se constituyan en el verdadero punto de apoyo de la democracia mexicana.

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