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jueves, 10 de septiembre de 2009

Reaparecen los pobres en programa anticrisis, esos que son mayoría electoral

Hugo Páez
Los jodidos, históricamente no encuentran acomodo en los discursos del PAN. A veces aparecen como consecuencia de las propuestas de corte gerencial socorridas por su clase política, pero el martes fueron prácticamente secuestrados en el mensaje de Felipe Calderón.
Sirvieron para etiquetar un impuesto que pretende rescatar de la desesperanza a la mayoría de los mexicanos, esos que son millones y votan, esos tan necesarios para que Cesar Nava revierta el desastre que dejó Germán Martínez Cázares.
El Impuesto para los Pobres, por decirlo en pocas palabras, es una zanahoria del 2% al consumo colgada a los gobernadores de los estados para que no pongan resistencia a la Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos, por medio de sus bancadas en la Cámara de Diputados.
La propuesta de Felipe Calderón es el golpe de timón esperado por el PAN, oxigeno en medio del terrible panorama electoral favorable al PRI de los gobernadores, el del Congreso y el del partido, una estructura de tres columnas que carece Acción Nacional.
El PAN atraviesa por el proceso que lo puede llevar al fallido monolito en que se convirtió el Revolucionario Institucional con fuerzas agrupadas solo en el pizarrón, controladas desde Los Pinos, que no tienen espacios para la critica interna real ni para consolidar pluralidades.
Contrario a la designación de Arturo Chávez Chávez en la procuraduría general de la república que no fue cabildeado en la Cámara de Senadores, la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos tiene buenas posibilidades en el Congreso, sin embargo, el golpe a la economía doméstica puede traer alza de precios en cascada, sobre todo para las clases medias, esas que forman el estrato clientelar más importante del PAN, desconfiados por naturaleza, que demuestran en cada acción del gobierno la desconfianza que domina a las instituciones.
Parece un evento sin mayor trascendencia, pero el secuestro del avión de Aeroméxico por un pastor Boliviano Osmar Flores Pereira, reveló nuevamente que la opinión pública duda de todas las acciones del gobierno. A medida que trascurrían los hechos, los ciudadanos pensaron que se trataba de un montaje, un show en vivo para desviar la atención sobre la crisis y las medidas de la Secretaría de Hacienda que imponen impuestos para superar la crisis financiera.