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martes, 29 de septiembre de 2009

Córdova Villalobos

Hugo Páez

El doctor Córdova no trae la conserva que muchos de sus paisanos del yunque quisieran ver en un futuro gobernador de Guanajuato.
Si los planes que aparenta no engañan, su gran batalla será convencerlos de que su visión puede afinzar al estado como un verdadero bastión del PAN, en medio de una crisis electoral sin prescedentes, esa que muchos no aceptan que hundió al conservador Querétaro.
Por televisión, en medio de la epidemia de influenza, José Ángel Córdova transmitió tranquilidad a los mexicanos. Sin embargo en mi particular punto de vista, alejado de las políticas de salud pública que deben ser rápidas y de gran escala, las variables se mezclaron para hacer una solución inestable, explosiva, que en momentos me pareció exagerada.
Por supuesto, los toros desde la barrera parecen menos peligrosos, pero el resultado final fue satisfactorio y nunca sabremos con certeza si el daño a la economía fue menor ó mayor, que un paisaje nacional de rictus mortis, producto de escatimar precauciones.
Con la Secretaría de Salud, José Ángel Córdova se sacó la rifa del tigre. Es una institución llena de cofradías y submundos donde habitan personalidades con vocación de caudillos de la salud. El tigre mostró sus colmillos con el decreto del 25 de abril publicado en el Diario Oficial, mediante el cual adquiere poderes para realizar adquisiciones directas, sin sujetarse a los procedimientos de Licitación Pública.
Nada más peligroso que la supuesta manga ancha para comprar. Es un terreno en el cual se siembran dudas, aún cumpliendo las más estrictas normas. Es un arma que le da agilidad para responder a la emergencia, pero cuando pasa, empieza el escrutinio demoledor que encuentra a más de un subalterno en prácticas poco ortodoxas.
Cuando los mexicanos señalamos que nuestro país está atorado en el tercer mundo pareciera que hablamos de una metáfora alejada de la intimidad individual. Nada más erroneo, el tercer mundo está representado en los espacios más pequeños, en las prácticas corruptas de direcciones, gerencias y jefaturas de áreas de todas las dependencias. La Secretaría de Córdova no es la excepción y está llena de intereses.
Lucha y debe hacerlo aún más por limpiar una institución especialmente propicia para las malas prácticas por su brutal magnitud, presupuesto y su importancia en la vida de los mexicanos.
Las buenas intenciones nunca bastaron, menos en la crisis permanente en que vivimos y que nos enseña que no hay lugar para los débiles.