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lunes, 9 de julio de 2018

    
Las prisas por gobernar y los yerros de la primera semana
    
Hugo Páez
 
Las prisas de Andrés Manuel López Obrador por gobernar provocaron en la primera semana como virtual presidente electo el debate prematuro sobre polémicas promesas de campaña, nombramientos y nuevos asesores que enturbiaron lo que deberían ser días de reflexión y planeación.
En pocas horas se habla de incumplimientos, de engaños e incongruencias, como la compleja venta del avión presidencial y el riesgoso rechazo al Estado Mayor Presidencial, pero, sobre todo, de la resistencia a dar marcha atrás al gasolinazo y la consecuente recuperación inmediata de un precio favorable a los consumidores, con una nueva definición: ajuste o indexación.
En menos de 6 días se organizaron en redes sociales la protesta de fieles obradoristas contra el nombramiento del ex presidente del PAN Germán Martínez Cázares en el IMSS, con el hashtag #NoAGermánEnIMSS.
De igual forma López Obrador cambió a Héctor Vasconcelos por Marcelo Ebrard Casaubón en la Secretaría de Relaciones Exteriores, noticia que adelantó la cantante Belinda en redes sociales, aderezada con la anacrónica y vetusta política de la NO intervención, aberrante y cómplice en estos tiempos, dedicada a Nicolás Maduro e imposible de aplicar con Donald Trump, con quien se tendría que renunciar al reclamo, al extrañamiento por la injusticia de las políticas migratorias, de la guerra comercial y el capitalismo salvaje,
En la histórica transición de Vicente Fox Quezada en el 2000, esta primera semana fue de festejo y optimismo, sin meterse en el atolladero de las declaraciones del próximo Secretario de Hacienda Carlos Urzúa Macías que ve en la eliminación del gasolinazo una pesadilla presupuestal.
A diferencia, en las prisas de estos días, se dió la desatinada reunión de Alfonso Durazo Montaño -próximo SSP- con los asesores de seguridad del nuevo gobierno, donde la nota fue la aparición de Manuel Mondragón y Kalb, repudiado por los propios seguidores de López Obrador.
A esta reunión fue invitado Joel Ortega, ex SSP de Ebrard, cesado por la tragedia del News Divine, también fungió como fallido director del Metro de Miguel Mancera, ‘observador pasivo’ del resquebrajamiento de la Línea 12 con afanes vengativos contra Ebrard.
En esa reunión Andrés Manuel declaró que NO va a reformar el artículo 102 constitucional para dar una real autonomía a los fiscales General y Anticorrupción, exigencia del colectivo #PorUnaFiscalíaQueSirva.
En el 2000, Vicente Fox tuvo la tecnócrata idea de enfrascar a la opinión pública en el diseño de una parte del gabinete a partir de headhunters contratados para buscar a los mejores elementos. No fue del todo un desacierto dejarle a profesionales esta tarea, así obligó a Jorge Castañeda a llegar con el currículum bajo el brazo a la SRE, a Leticia Navarro a Sectur, a Paco Gil Díaz a Hacienda y hasta a los militares Clemente Vega a la Sedena y Marco A. Pyrot a la Semar.
Por supuesto que había muchos sembrados como Santiago Creel, Carlos Abascal que terminó en la Segob como un hombre confiable hasta para los sectores más adversos al PAN, y así se la llevó Fox hasta la histórica toma de posesión donde el PRI entregaba, de manos de Ernesto Zedillo Ponce de León, la banda presidencial a otro partido.
Las primeras semana de Felipe Calderón las protagonizó López Obrador a causa del apretado triunfo con menos de un punto (0.62%) y las posteriores acusaciones de fraude, donde Germán Martínez y Manuel Espino, dos ex panistas ahora conversos al morenismo, tuvieron un papel tenebroso.
En esos primeros días de diciembre del 2006 Calderón no tuvo oportunidad de equivocarse o contradecirse como lo hace ahora López Obrador, el segundo sexenio del PAN no fue de grandes expectativas sino de la tersa continuidad en una atmósfera de estabilidad económica aceptable, pero con la gestación de un gran problema: la inseguridad. De igual forma, los primeros días de Enrique Peña Nieto fueron de planeación, ajustes, mesura e información a cuenta gotas.
Los incontrolables secuestros con violencia provocaron en el 2004 en la administración foxista y en la Jefatura de Gobierno del DF de Andrés Manuel, la mayor protesta civil pacífica de la historia, encabezada por la ONG México Unido Contra la Delincuencia de Josefina Ricaño.
A partir de ese año la violencia creció desmesuradamente con altibajos y pequeños retrocesos, sin embargo, a 14 años del azote, el inventario es la masacre de cientos de miles de muertes dolosas, con el infame récord de récords en el 2017.
En la reunión de seguridad de Durazo reapareció un personaje protagonistas de intentos pasados por solucionar el combate al crimen organizado, titular de la Comisión Nacional de Seguridad en tiempos de Miguel Osorio Chong: Mondragón y Kalb.
Mondragón no es un hombre acusado de corrupción o enriquecimiento a su paso por tareas que dejan en otros grandes fortunas, sin embargo, inesperadamente fue acusado reprimir manifestantes en la toma de posesión de Enrique Peña Nieto, donde Ricardo Monreal Ávila, desde la tribuna del Congreso, acusó en falso: “En esos momentos acaba de ocurrir la primera muerte de un manifestante en el gobierno represor de Peña Nieto”.
Ironías del destino, Monreal es parte del círculo de confianza de Andrés Manuel junto a Mondragón, lo mismo que Joel Ortega, perseguidor de Ebrard Casaubón en el primer trienio de Miguel Mancera.
Demasiadas prisas en esta primera semana, Andrés Manuel, demasiada inquietud y ansiedad sin razón, cuando los adversarios mostraron nobleza, disposición y cortesía.
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