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martes, 22 de abril de 2014

Lo que no dirán Madero y Cordero en el debate

Hugo Páez

Nada revelador el dato de la encuesta comentada el jueves en el periódico Milenio: 70% de los panistas entrevistados aseguran que el PAN está en crisis. El diario agrega que el número preocupa al equipo de Ernesto Cordero Arroyo, solicitante de la encuesta.
El dato prueba la efectividad de la estrategia corderistas con el propósito de desprestigiar la última administración el PAN, la de Gustavo Madero, y en esa atmósfera responde de frente al comparar a Ernesto Cordero con Andrés Manuel López Obrador, la figura antítesis del estereotipo panista.
Apenas es natural que después de entregar el poder a Enrique Peña Nieto, la administración de Felipe Calderón iniciara hostilidades contra Madero para evitar remover el pasado y mantener el estatus que benefició a su grupo durante seis años. Un fracaso como entregar el poder al PRI requiere de un esfuerzo enorme de reconstrucción de imagen, y el debate del 29 de abril es pieza clave.
El enfrentamiento entre candidatos es un derecho de los electores, sin embargo es un hecho que la dinámica arriesga al candidato puntero. No se si Marko Cortés aproveche el enunciado para inducir la imagen vencedora de Gustavo Madero, o si Max Cortazar trate de hacer lo mismo, enredado en la antítesis del Cordero ganador en encuestas y a la vez entusiasta del debate.
Pero es una oportunidad para el retador. En el registro están los momentos en que Diego Fernández de Cevallos vapuleó al cuasi ganador oficial Ernesto Zedillo, los lloriqueos de Francisco Labastida frente a Vicente Fox, las ansias de Roberto Madrazo por bajar a Felipe Calderón, y la esperanza de Josefina Vázquez Mota, Andrés Manuel López Obrador y Gabriel Quadri por quitarle algunos puntos a Enrique Peña Nieto.
Lo que seguramente no veremos en el debate es la catarsis por la derrota histórica del 2012. Madero hará lo posible por evitar la ofensiva, a menos que los golpes lo ameriten. A la vista está la simbiosis Ernesto Cordero - Felipe Calderón y un grupo pernicioso integrado por Alejandra Sota, Paty Flores Elizondo, Cesar Nava y el buscado Mario Ávila ligado a los contratos de Oceanografía en tiempos en que Cordero era un factor importante en PEMEX como Secretario de Hacienda, amén del enriquecimiento del grupo calderonista.
En el 25 aniversario del grupo parlamentario del PAN en la Asamblea Legislativa del DF, Jesús Silva-Herzog Márquez señaló con claridad la autoderrota de Acción Nacional en la capital al imponer desde Los Pinos a Isabel Miranda de Wallace como candidata a la jefatura de gobierno. En primera fila del Teatro de la Ciudad, frente a Silva-Herzog, lo escuchaba una de las precandidatas que cedieron al infame atropello de los panistas: Mariana Gómez del Campo.
Hay muchos agravios en el tema. Cuando se habló de una probable alianza Josefina - Cordero, comenté que me parecía en las antípodas de lo moralmente posible. En una plática con la ex candidata presidencial me dijo: “La presión está cabrona” -señaló a Los Pinos para explicar que la dejaron sola-.
En otra ocasión, miembros del primer círculo del entonces candidato Ernesto Cordero, sin reparo alguno comentaron que preferían a Peña Nieto de presidente de la república que a Josefina ¿no había conciencia de la traición..? el hecho es que en sus cálculos había más oportunidad política para su grupo desde la oposición, que con “Jose” en Los Pinos. No imagino esas sumas y restas sin el razonamiento de Ernesto y Felipe.
A lo mejor tienen razón y resultan ganadores. ¿Y el partido..? ¿Y la zaga que hizo historia y sacó al PRI de Los Pinos..? Lo explica muy bien Frank Schirmacher en el libro “Ego las trampas del juego capitalista” donde explica los nuevos tiempos dominados por el beneficio propio, como absoluto.
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