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martes, 1 de diciembre de 2009

Un civil al mando de la Secretaría de la Defensa Nacional

Hugo Páez

Los comentarios del Secretario de la Defensa con un grupo de senadores de inmediato dispararon la alarma y la reacción de presidencia de la república y Gobernación, que negaron algún proyecto para fusionar la Secretaría del general Guillermo Galván y la de Marina de Zaines, ó la posibilidad de que un civil tome el mando de la Secretaría de la Defensa Nacional.
En estos tiempos en que se erigió el ejército como la única institución confiable en la lucha contra el crimen organizado, el tema, viejo en los países desarrollados, activó los mecanismos de comunicación del gobierno federal para eliminar cualquier sospecha de cambios en las fuerzas armadas.
Las democracias liberales en el mundo tienden a nombrar a un civil por encima de las fuerzas armadas, al frente de un Ministerio de Defensa. De hecho, algunos teórico lo consideran un requisito para clasificar a un país dentro de la democracia liberal; como también es requisito la división de poderes, el derecho a votar y ser votado, la existencia de varios partidos políticos, el derecho de propiedad, las libertades de expresión, prensa y asociación; y la vigencia de los derechos humanos regulada en un marco institucional.
Los países desarrollados dieron el salto evolutivo, algunos al poco tiempo de terminar la Segunda Guerra Mundial, otros al termino de la guerra fría. En Estados Unidos, para ser Secretario de la Defensa es requisito ser civil y no haber servido a las fuerzas armadas cuando menos durante 10 años, como el actual secretario Robert Gates. En Francia, después de la segunda guerra mundial el Ministerio de Guerra se fusionó con el Ministerio de la Marina para convertirse en el Ministerio de la Defensa Nacional, ahora lo llaman solamente Ministerio de Defensa, que dirige Hervé Moran.
En España, el Ministerio de la Defensa lo dirige una mujer, la doctora Carmen Chacón Piqueras, una doctora civil por la universidad de Barcelona.
Algunos argumentan la mala reputación de los políticos, que como grupo del estado mexicano está muy desacreditado, por debajo de la altura moral del ejército. Sin embargo, el zar antidrogas, el general de división, Jesús Gutiérrez Rebollo, se encuentra purgando una pena de 40 años en un penal de alta seguridad por nexos con el crimen organizado.
En este tema si hay formulas: las de los países desarrollados que rompieron hacen muchos años los tabúes, referenciados por Felipe Calderón en su discurso del tercer año de gobierno.