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jueves, 15 de octubre de 2009

En el conflicto del SME el PRI lava su imagen corporativista

Hugo Páez

En el conflicto del Sindicato Mexicano de Electricistas con el gobierno federal el PRI ve una oportunidad para recuperar la confianza ciudadana en un tema que lo ha manchado históricamente: su relación con los sindicatos. No la confianza que se reflejó en las elecciones del 5 de julio, donde la suma de operaciones regionales le dieron un triunfo contundente.
Ahora trata de venderse como un ente confiable en todos los sentidos. Su posición en la crisis del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y Luz y Fuerza del Centro es una oportunidad para reforzar la imagen de estadista, de altura de miras, donde los intereses del país están sobre los de un gremio en particular.
El PRI trae a cuestas la carga histórica de un corporativismo nocivo, electorero, clientelar; piedras que fueron colmando la paciencia de los mexicanos y provocaron el rechazo en las urnas en el año 2000. El SME le abre una oportunidad para lavar ese capítulo negro.
Un triunfo que pudo tener una sola potestad, la de Felipe Calderón Hinojosa y el PAN, se está compartiendo con el partido urgido de confianzas en el tema sindical. Primero fue Enrique Peña Nieto, quien a toda velocidad tomó posiciones sin titubeos, a favor del decreto presidencial de extinción de la compañía paraestatal Luz y Fuerza del Centro.
El martes, el coordinador de la fracción del PRI del Senado, Manlio Fabio Beltrones, aseguró que su bancada no apoyaría una controversia constitucional contra el decreto.
La actitud madura del PRI se puede traducir en satisfacción y preocupación para Cesar Nava y los suyos. Bien por el apoyo irrestricto a la decisión del presidente que fue recibida con beneplácito por la mayoría de los sectores de la población, no tan bien porque la mejor parte del pastel se comparte y agrega un componente electoral positivo a los opositores del PAN en el 2012.
Con todo, la virtud del PRI en el tema eléctrico le está aportando dividendos y consolida cualquiera que sea la contrapropuesta al paquete económico de Felipe Calderón. Cualquiera, es un decir, a pesar de que no se conocen los detalles, los cambios se mueven en un umbral que trata de impactar mediaticamente a la población; de ser más justo con los pobres, más eficiente y rectificando el “olvido” en la propuesta federal: la generación de empleos.
La falta de pulcritud en el golpe de gobierno federal requirió de sus apoyos. El martes al final del día, Presidencia de la República tuvo que contradecir a Georgina Kessel en el proyecto de crear otra empresa sustituta de Luz y Fuerza del Centro. La ex maestra de Felipe Calderón y secretaria de Energía, metió en tremendo lío al Secretario del Trabajo, Javier Lozano, y al director de la Comisión Federal de Electricidad, Alfredo Elías Ayub, quienes durante la tarde negaron la creación de una nueva empresa, simplemente porque inyectaría más oxígeno la causa del sindicato de Martín Esparza.
Marcelo Ebrard Casaubón tomó la bandera de lucha de los trabajadores del sindicato bajo el argumento de la territorialidad del servicio -el Distrito Federal es una de las entidades usuarias- y le pone marcación personal a Andrés Manuel López Obrador en su afán de apoderarse del movimiento. De paso, le servirá para desviar reflectores sobre la revelación de COFEPRIS: el agua de tres delegaciones del DF –Tlahuac, Xochililco y Milpa Alta- contiene heces fecales. Un escándalo sanitario que le reventó Miguel Ángel Toscano y que promete un segundo capítulo caliente, que en su primera etapa dinamitó uno de los puentes de comunicación más consistentes entre los gobiernos de Felipe Calderón y Marcelo Ebrard.
Después de la reacción del Secretario de Salud del DF, Armando Ahued acordó con José Ángel Córdova Villalobos la cancelación de un evento de clausura de 100 años de la secretaría capitalina, donde el gobierno federal otorgaría un premió de calidad a Ahued, mientras tanto, COFEPRIS prepara nuevas pruebas contundentes de la existencia de heces fecales en el agua del DF que reavivarán el enfrentamiento con Ebrard, ahora montado en el conflicto eléctrico, contra el gobierno federal.
La opinión pública adversa a las causas de un sindicato corrupto e ineficiente, no lo dejaran evolucionar como se esperaba a un movimiento social de mayor alcance. Hoy seguramente habrá una gran manifestación demostrativa del SME, López Obrador y Marcelo Ebrard, pero el rechazo del Congreso a una controversia constitucional contra el decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro le quita un frente muy importante: el legislativo; amén del fracaso del sindicato por persuadir a sus agremiados a que no cobren la jugosa liquidación, que desde primera hora produjo colas en las ventanillas de atención.
Calderón se está anotando una victoria, sin embargo el PRI se lleva un regalo muy funcional que lo viste de estadista, capaz de no sucumbir a la tentación de engordar un movimiento contra el gobierno panista, por el bien de la nación... y de su imagen, por supuesto.