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martes, 24 de enero de 2017

PRI y PAN enemigo común en Edomex: Delfina, ariete de AMLO 2018, convencen a Josefina

Hugo Páez

La incapacidad de Alejandra Barrales para concretar la coalición con el PAN en el Estado de México, dejará marginado al PRD del voto de izquierda, frente al avance de la morenista Delfina Gómez Álvarez, de la mano de Andrés Manuel López Obrador.
Pasó el tiempo, la oferta perredista se hizo cada vez más pequeña y avanzó la ex alcaldesa de Texcoco a la que una probable victoria la mutará en ariete de López Obrador en el 2018, mientras el voluntarismo de Barrales arrinconó a Alejandro Encina, alejó al partido Movimiento Ciudadano, y la dejó con un PT que debería llamarse ‘petito’.
El escenario complica el horizonte a Enrique Ochoa Reza, aún con el  registro de la coalición con el PVEM y el PES sin candidato, y a la dupla Ricardo Anaya Cortés - Santiago Creel Miranda que mantuvieron una cerrada negociación con Josefina Vázquez Mota todo el día de ayer en el bunker albiazul de la colonia Del Valle.
Sin levantar polvo, el líder de Morena cabalgó silencioso hasta posicionar a Delfina en las encuestas, una mujer competente y luchona que alteró nervios en la oficina del líder priista mexiquense Carlos Iriarte y del panista Víctor Hugo Sondón, quien, en este inesperado desaliño de planetas, repitió ayer la votación en la Asamblea del PAN Edomex para la designación de candidatos, y logró revertir la designación de votación abierta, por votación directa: 28 votos a favor y 10 en contra.
El resultado es una condición más a favor de Josefina Vázquez Mota, que rechaza arriesgarse a una celada electoral en el amañado panismo mexiquense, donde sobran manos extrañas y externas. La ex candidata presidencial analiza cualquier señal de peligro que implique repetir el infame abandono calderonista de la campaña del 2012.
Al final del día la incompetencia política de Barrales pegó por partida doble: abandonó la mesa de Acción Nacional en el Estado de México y provocó el rompimiento de acuerdos aliancistas previos en Coahuila, con el panista Guillermo Anaya Llamas, quien logró de último momento sumar a su adversario interno, el senador Luis Fernando Salazar.
El resultado demuestra que NO hay altura de miras cuando entiendes la aritmética política como uno y uno, sobre todo con una fortaleza que quedó en pasado, aplastada por la fuerza gravitacional de Andrés Manuel en la izquierda, potenciado por la espiral de crisis moral, lodos donde el presidente de Morena moldea sus victorias.
Ahora el PRI y el PAN enfrentarán prematuramente a un enemigo común en el 2017, una complicación inesperada que no solo mueve las piezas del ajedrez, cambia de juego.

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