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miércoles, 10 de febrero de 2016

El Papa Francisco obligado a hablar de política

Hugo Páez


Seguramente no necesita sugerencia de un ateo, ni permiso de jacobinos, pero no encuentro otro elemento en el perfil de Francisco que una vocación de líder político “La máxima autoridad moral del mundo”, me dice el Cardenal Norberto Rivera Carrera.
No habrá silencios, el Pontífice navega a sotavento en una cruzada contra la violencia, el narcotráfico, el crimen, la corrupción que encuentra muros en el Congreso mexicano y exige 120 mil firmas ciudadanas para ser tomada en cuenta, también contra el confort tolerante, la opacidad, la pederastia, la violación a los derechos humanos. En resumen esos “pedazos de guerra que libra México” mencionados por Jorge Bergoglio en entrevista para Notimex.
Pero no son pocas las voces de resistencia, ven a la aldea global y el derrumbe de límites culturales como amenaza, amén del rechazo a una ética universal.
El blindaje de un presunto nacionalismo ha servido de impunidad, igual que la autonomía de los gobernadores mexicanos, sin embargo se gasta poco a poco en el tiempo, y en esos saltos de la historia son imprescindibles las voces como la de Francisco para escalar la denuncia a dimensiones globales.
Es necesario madurar para asumir la realidad sin rasgarnos, la tormenta económica en puerta nos obliga a otra prueba y será una esteril oportunidad para la guerra de reproches e insidias. Todos contra todos.
Según la tradición judeo - cristiana Jesús gestó el universo en seis días, seis días estará Francisco en México y no le bastará para arreglar nada, ni pretende hacerlo según sus palabras, pero la inmensa mayoría de sus fieles lo recibirá como un mensaje de esperanza.
Después de su partida, a la realidad terrenal. A reflexionar sobre esas cosas tan cotidianas que de pronto ya no resultan tan abominables, esa es la verdadera lucha: mantenerlas en el sitio del horror, de la NO aceptación, ubicarlas a conciencia en la corrosión de lo que significan.
Entre la impercepción de estos abominables, esos que “decidimos” ya no ver por lo cotidiano, me encuentro con una fotografía terrible que debería ser motivo de alerta, no sólo tuya y mía, sino de alcaldes, gobernadores, ONGs, líderes de la sociedad civil y más allá.
La imagen describe la penetración de la narcocultura en una sociedad que ya no distingue el olor de lo podrido, chequen por favor las fotografías de un niño con vestimenta y “arma” estilo narcosicario en el Carnaval de Mazatlán feb 2016 http://goo.gl/lla47z.
   
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