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jueves, 31 de julio de 2014

Los Vallejo y el PRI michoacano fuera de control

Hugo Páez


Un año después de iniciado el sexenio de Enrique Peña Nieto las autoridades de seguridad pública mantenían por conveniencia oídos sordos al estado fallido de Michoacán.
Conveniencia porque esperaban que Fausto Vallejo Figueroa rebasara el límite de tiempo para evitar convocar a una nueva elección.
Conveniencia porque la candidata del PAN a la gubernatura, Luisa María Calderón denunció reiteradamente la colusión del equipo de campaña y de los operadores del PRI estatal con el crimen organizado, llámense Caballeros Templarios, Nueva Generación, Zetas o cualquiera de la lista y territorios denunciados en la carta pastoral del Obispo de Apatzingán Miguel Patiño Velázquez el 15 de enero de este año (http://goo.gl/J9DRm7).
Conveniencia por las recaídas de salud del gobernador Fausto Vallejo -ocultas reiteradamente a los ciudadanos, ahora sabemos que menos a Servando Gómez “La Tuta”, por su hijo Rodrigo- que complicaban la sucesión y nunca fue confiable el Secretario de Gobierno Jesús Reyna.  
Se habla de Fausto Vallejo como un hombre bueno, dedicado, honorable. No creo en los que tratan de vender integridad a partir de mantenerse en la mediocridad de la indecisión y la mentira políticamente correcta, un ejemplo fue ocultar la incapacidad por enfermedad, a todas luces, con el propósito de servir a un proyecto político federal, sexenal. Tampoco es creíble el encubrimiento implícito en el pretexto de mantenerse al margen de lo que hacían sus colaboradores y familiares.
En Michoacán el combate al crimen organizado aparece en enero con dos tesis a priori: los malos son agrupados en los cárteles conocidos y en todo aquel que transgredió la ley y no quiso convertirse en Fuerza Rural, como José Manuel Mireles, detenido en una dudosa maniobra de las fuerzas federales; la otra tesis es la que desborda confianza en todos los funcionarios estatales, y colaboradores del Comisionado Federal Alfredo Castillo, una visión maniqueísta en blanco y negro que choca con la realidad.
No fue la investigación de las procuradurías o el Sistema Nacional de Seguridad Pública las que descubrieron la colusión entre el ex Secretario de Gobierno y cogobernador Jesús Reyna, sino la difusión en redes sociales y en medios de comunicación de videos que eran del conocimiento popular. De hecho, se habló con precisión de la reunión del entonces coordinador de campaña Reyna con La Tuta. Fausto Vallejo lo negó hasta la publicación de la evidencia.
Tampoco la incriminación de Rodrigo Vallejo Mora, hijo del ex gobernador fue producto de los métodos de Castillo o de algún organismo de inteligencia. La agencia de información Quadratín se llevó las palmas el lunes por la difusión de la grabación, aún así, pasaron 24 horas para que la PGR dijera que va a llamar a declarara a “El Gerber” Vallejo, quien obviamente aseguró que fue obligado a platicar con La Tuta .
Todos estos personajes, incluyendo al ex diputado del PRI José Trinidad Martínez Pasalagua, líder transportista que operó electoralmente a favor del candidato a gobernador Fausto Vallejo y ahora procesado por nexos con el crimen, son muy cercanos al gobernador. Rodrigo le dio información privilegiada del gobierno estatal al líder Templario, al hombre más buscado de Michoacán. Información que se generó en la casa de gobierno o en el seno familiar. De ser levantado o forzado a conversar con La Tuta, cosa que no parece en el video porque hasta pide una cerveza cuando se le acaba la que trae en la mano, a su regreso tuvo que denunciarlo con su padre e iniciar una investigación formal, además de informar a la autoridad federal del paradero de Servando Gómez. No fue así.
Es evidente la responsabilidad de Fausto Vallejo y del PRI del estado que operó en contubernio con el crimen organizado para derrotar a la hermana del entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa. Luisa María “Cocoa” Calderón denunció en su momento y se mantuvo en la tónica y no ocultó la incursión templaria al Senado, de la mano de la legisladora perredista Iris Vianey Mendoza Mendoza.
¿Hasta que punto Salvador Jara es garantía de rompimiento de compromisos con el PRI estatal y con la estructura que llevó al triunfo a Vallejo..? El martes aseguró que abrió una investigación contra Rodrigo y la colaboración de su gobierno con la PGR, no habló de su antecesor, ni de ir más allá de lo superficialmente necesario.
Desde esta perspectiva es ilegítima la continuación de un gobierno promovido por la fuerza del partido de Vallejo, Reyna, Pasalagua, y demás.
El caso de Rodrigo no ameritó la incursión de la PGR, la Marina, la Federal y del Comisionado Alfredo Castillo con la estridencia de los casos Mireles y el albergue La Gran Familia de Rosa Verduzco “Mamá Rosa”, la diferencia de criterios se interpreta como la protección de la federación a un partido en el preámbulo de la contienda electoral del 2015.
Al centro de la gráfica Fausto Vallejo Figueroa, Jesús Reyna y el Comisionado Federal Alfredo Castillo
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