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jueves, 10 de julio de 2014

El muro de la frontera sur

Hugo Páez

Imaginemos que en el 2024 -lo que resta del sexenio y el próximo- el presidente de México revisa el pronóstico hecho por el vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, en Guatemala en junio del 2014, donde advirtió que el problema migratorio de infantes seguirá mientras persistan las condiciones sociales de “pobreza, inseguridad y ausencia de estado de derecho”.
La fotografía que ve el mandatario mexicano en ese mediano plazo es la misma que diez años atrás, pero el país avanza y sigue marcando distancia con los centroamericanos, gracias a los cambios impulsados por una sociedad demandante y un Congreso y Ejecutivo, reformistas.
Como en los últimos años de Felipe Calderón y primeros de Enrique Peña Nieto, la tendencia en el flujo migratorio de mexicanos a Estados Unidos se mantiene decreciente en promedio, no así el de Guatemala, Honduras y el Salvador, que aumentan, al igual que en ese periodo.
El problema migratorio en México a lo largo de estos 10 años se vuelve más activo, gracias a las medidas tomadas en la administración de Barack Obama. El segundo muro que construyó en la frontera con México, valuado en 40 mil millones de dólares, ayudó a contener los flujos migratorios, sin embargo provocó fuertes asentamientos en en los estados mexicanos fronterizos. Aun con la opinión internacional en contra, y parte de la nacional, el gobierno norteamericano habla de la efectividad del muro, por lo tanto lo mantiene y fortalece.
En el 2024 el mandatario mexicano recordará que diez años atrás se reportaron cinco mil niños migrantes, principalmente de Honduras, varados en el estado de Sonora. Por esos días Joe Biden cerró las posibilidades de alguna solución migratoria en EU, a este tipo de flujo infantil
En la recta final de su sexenio, el próximo presidente mexicano ve que las condiciones de pobreza en Centroamérica permanecen casi inalteradas y Estados Unidos tiene nuevos mecanismos de control de flujo migratorio que le permiten abrir la válvula a discreción, de acuerdo a su conveniencia, sin importarle provocar el efecto dique abajo del Río Bravo. Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas incrementan las bandas de tratantes de personas y el crimen organizado. Las diferencias con Guatemala, Honduras y El Salvador siguen creciendo.
Pero vamos a resolver la opción “B” en esta tesis: las condiciones sociales de “pobreza, inseguridad y ausencia de estado de derecho”, como dijo Biden en ese lejano 2014, quedaron resueltas en el 2024 en en los países involucrados en el flujo migratorio. Si le gusta esta opción, para usted terminó esta columna con final feliz, de lo contrario, sígale.
En ningún momento el proyecto de un muro en la frontera sur de México con Guatemala y Belice llegó siquiera a una propuesta preliminar, las críticas al muro de Estados Unidos desmantelan cualquier posibilidad, además de lo impopular e inhumano de la propuesta, líderes políticos y religiosos lo rechazan, no sólo los mandatarios centroamericanos.
En esa sintonía el Papa Francisco criticó duramente este tipo de medidas y se ha caracterizado por emprender una cruzada a favor de los migrantes con un viaje simbólico a Lampedusa Italia, donde la tragedia humana proveniente de África está en carne viva, y se espera que en su viaje a México en septiembre del 2015 pronuncie un fuerte mensaje en el tema migratorio, no obstante, como preparativo la Santa Sede y el gobierno de Peña Nieto organizaron un Congreso Internacional de Migración y Trata de Personas el próximo lunes 14 de julio, con la visita del Jefe de Estado Vaticano Pietro Parolín.
El discurso humanitario es avasallador, sin embargo, ¿que pasará con el endurecimiento de la frontera norte y la imposibilidad de los países centroamericanos para detener la migración..? ¿México será el depositario contenedor de esos flujos de migrantes..?
El lunes el presidente de Guatemala Otto Pérez Molina agradeció en Chiapas a Enrique Peña Nieto encontrar soluciones más humanitarias al problema migratorio que la construcción de muros. Meses atrás, México impulsó un programa con tarjetas de visitante temporal para la población guatemalteca, principalmente la fronteriza. Chiapas es parte de una dinámica laboral de flujos temporales que funciona como herramienta de desarrollo que no ha sido explotada en su verdadero potencial, con 600 mil cruces registrados. Es población flotante, que, en este caso en especial no busca permanecer en el país más allá del tiempo de trabajo diario, el problema es otro y va en crecimiento ¿que hacer con los miles de niños y adultos que permanecen en México..? La posición unilateral de Estados Unidos con su solución buena o mala, dura e inhumana, nos traslada un problema que no se puede seguir postergando como lo hicieron Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón.

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