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miércoles, 25 de abril de 2012

El debate que no fue

Hugo Páez

         Hasta ayer por la noche, el equipo de Josefina Vázquez Mota estaba decidido a que no se presentara en el debate que organizó Carmen Aristegui en MVS, a pesar de que la periodista decía horas antes que seguía esperando una respuesta de la candidata presidencial del PAN.

         Dejando a un lado la importancia de los debates como información irrenunciable para los electores, la estrategia de Vázquez Mota es correcta, al evitar meterse en una pelea por el segundo lugar, que, según las encuestas públicas, tiene amarrado.

         Pero a la vista Josefina y Andrés Manuel López Obrador no tienen mas que los debates organizados por el IFE, y tendrán que ser muy efectivos para derrotar a Enrique Peña Nieto, y esperar a ver si el impacto se refleja en las encuestas, que por lo regular no va mas allá de tres o cuatro puntos.

         Carmen organizó bajo esa premisa de transparencia, de confrontación de ideas, sin embargo ocurrió lo esperado, el candidato puntero Enrique Peña Nieto no arriesgaría mas del compromiso de los candidatos presidenciales con el Instituto Federal Electoral: dos debates bajo normas acordadas.

         Todavía ayer por la tarde la periodista no desistía, seguía esperando una respuesta de Vázquez Mota, ya que con su presencia habría debate con López Obrador y Gabriel Quadri.

         Josefina no se arriesga a un golpeteo en donde sería el enemigo a vencer, ya que las encuestas en algún momento dieron a probar el segundo lugar al candidato de las izquierdas, y a pesar de que la panista regresó en los últimos días a esa segunda posición, a López Obrador le bastaría publicitarse como vencedor, para sumar esos pocos puntos que los separan.

         El otro inconveniente del debate de Aristegui con tres candidatos es que revelarían a Peña Nieto las armas y el potencial de sus contrincantes en el ring. Cualquier jugador sabe que la información del contrario es vital en la preparación de la defensa, y esa está tan cerca como el 6 de mayo, día del primer encuentro acordado con el IFE.

         Difícilmente los enfrentados podrían guardar los ases bajo la manga a la hora que tengan que verse las caras con el candidato del PRI. Solamente la información que pretendan revelar de él, pero la de ellos estará desnuda, incluso sus movimientos, revires, ataques, propuestas, tono de voz, información gestual, etcétera.

         No imagino que el solo hecho de exhibir a Enrique Peña Nieto como temeroso de los debates fuera motivo de un pleito alteno, de hecho el condicionante de Josefina siempre fue la asistencia del priista, y en esas ausencias importantes, López Obrador se vería ridículo y arriesgado al intercambiar golpes con el candidato del PANAL, Gabriel Quadri, quien para hundirse mas en el sótano de las encuestas fue ninguneado por la dueña del partido Elba Esther Gordillo y su yerno candidato a senador.

         Si hoy no hay debate en buena parte se lo debe Aristegui al IFE, la sobrerregulación de los dos acordados le acomoda muy bien a los punteros, y pone en bandeja de plata el pretexto para decir no, aun cuando los electores, esos que tenemos el derecho a poner a todo tipo de prueba a los que pretenden gobernarnos, seamos los mas afectados.