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jueves, 19 de mayo de 2011

Por decreto combate Malova narco cultura en Sinaloa

Hugo Páez

Se equivoca Mario López Valdés al prohibir la presentación de grupos musicales que difunden canciones relacionadas con el crimen organizado. Esta subcultura encontró grandes condiciones para su adaptación en los estados del norte y noroeste del país, hasta derivar en el "Movimiento Alterado", una especie de promoción de una forma de vida financiada por actividades ligadas al narcotráfico.
Prohibir mediante un decreto de reforma a la Norma de Inspección y Reglamento de Bebidas Alcohólicas, que en la practica se traduce en cerrar los establecimientos que no cumplan con este criterio, es manifestación de impotencia para combatir la nefasta narcocultura que impregnó Sinaloa durante décadas.
Para el visitante es impresionante la invasión de los narcocorridos, la deformación -no evolución- del la música de banda -llamada en otras latitudes "tambora"-, y la ausencia de oferta de la riquísima gama de géneros musicales como el rock progresivo, alternativo, lounge, musica clásica y el gran acervo de producciones musicales que aporta el resto del mundo.
Lo he comentado en esta columna, cuando viajo a mi natal Sinaloa no encuentro por ningún lado publicidad electrónica, impresa, audio, video, etcétera que ataque al estereotipo criminal, que denuncie con indicadores culturales precisos -esos que me imagino ahora utilizará el gobierno de Malova para aplicar la norma antinarcomusica- para decirle insistentemente a la población: este es un criminal, promueve una cultura delincuencial, envenena a tus hijos, destruye a tu familia y a tu país.
Este tipo de publicidad es la vía para atacar a la narcocultura, no la prohibición que solo logrará darle un estatus de "música prohibida" con el atractivo implícito de todo lo prohibido, tal como pasó como la música negra de protesta en Estados Unidos que promovía la liberación de la esclavitud en todas sus formas, o la canción "Casas de cartón" en algunos países de Latinoamerica como El Salvador.
La intención de Malova es buena, seguramente responde al reclamo y presión ciudadana constante, pero el método es equivocado. Tal vez busque un camino corto, el decreto ataca directamente a la libertad de expresión, y seguramente surgirán versiones con letras ingeniosas de narcorrolas en un código entendible por ese tipo de mercado joven, principalmente.
         El movimiento de Mario López Valdés puede traer grandes problemas en la operación. De inicio tendrá que definirse el criterio con elementos específicos de lo que constituye la narcocultura, y si la norma es violatoria de los derechos constitucionales de artistas y establecimientos mercantiles.
         Todo puede acabar en efecto mediático, en una cortina de humo para mostrar sintonía con la zaga de su ahora aliado Felipe Calderón Hinojosa que emprendió desde inicios del sexenio.
         Por que mas allá de un veto a una subcultura, está el cuestionamiento al gobernador que construyó su gabinete con un híbrido del PRI y PAN que no le da resultados, aún cuando en campaña recibió apoyo de posiciones tan duras como la de Manuel Clouthier, y ya en el ejercicio del poder es su principal crítico.
“Mi vida es ser pistolero, me gusta derramar sangre, me rifo el pellejo pa defender al patrón”, dice una canción del Movimiento Alterado en el portal web http://movimientoalterado.com que promociona grupos como El Komander, Los Buchones de Culiacán, BuKnas de Culiacán, Convictos CLN, Grupo Rehén, Los Mayitos, entre muchos mas que centran una especie de estilo alterado, con apartados de modas, seguidores y un lenguaje muy regional en el que denominan palabras como vatos, morras, plebes, etcétera.
Una cultura tan arraigada dificilmente se explica sin un número muy importante de admiradores y antihéroes del Olimpo Narco que forman parte de la letra de lo que será por decreto la música prohibida de Sinaloa.
Podemos estar de acuerdo en lo pernicioso y permeable de la narcocultura que rebasó límites de los estados del norte y se propaga con la rapidez que permiten los medios de comunicación y el internet, sin embargo, el debate de nuevo se centrará en la libertad de espresión y, porque no, en la tolerancia a otro tipo de violencia como la del portero del equipo de futbol Cruz Azul.
Cientos de veces el brutal cabezazo a un preparador físico en un juego de fútbol llenó los noticieros y programas de análisis deportivos en televisión y medios impresos.
Un tipo de violencia legal, permitida por una federación deportiva dominada por los consorcios de medios electrónicos.
Seguramente la escena rabiosa, malintencionada, y al final impune por las medidas rosas que tomaron las autoridades en la materia, se difundió mucho mas que la escena mas destacada del crimen organizado reprobada por el gabinete de seguridad y por el Presidente de la República.
Habrá mil argumentos de parte de toda la maquinaria empresarial y mercadológica a las que les conviene suavizar el cabezazo de Jesús Corona,  sin embargo, esa violencia que en escuelas se denomina bullyng, gesta su origen en el comportamiento individual agresivo, permisible por ley, en este caso no se trata de un menor, ni de un amateur, suponemos que tiene preparación psicológica para comportarse de otra forma, pero no, ninguna asociación contra la violencia promovió, o trató de convencer al afectado, al club deportivo o a la Federación Mexicana de Fútbol para promover una acción penal contra el agresor, al contrario, Felipe Calderón utilizó el pasaje como chascarrillo al referirse en un evento climático que si no cuidamos el ambiente se calentaría como le pasó a al jugador de futbol Jesús Corona.
Dos interpretaciones de la violencia, la criminal que creció a niveles incontenibles y la emotiva que empieza a manifestarse sin control en escuelas y antros.
Malova en Sinaloa modifica normas de establecimientos en un esfuerzo de controlar la violencia por decreto, el presidente Felipe Calderón va mas allá al contemplar en la televisión una personal versión del bien y el mal en la serie “El Equipo”, diseñanda para enaltecer superficialmente la labor de la Policía Federal de Genaro García Luna, su Secretario de Seguridad Pública.
En “El Equipo” los policías son muy eficientes, preparados, honestos, entregados y valientes, una “realidad” que se trata de imponer a través del poder persuasivo de la televisión, un verdadero montaje, mas profesional que el de la captura de la secuestradora Florence Casseze.
Ahora las victorias contra el crimen organizado no tendrán que ser, cuando menos en volumen y calidad, como lo demandan los ciudadanos, las de la tele serán en buena medida un universo paralelo, con final feliz, con policías buenos y delincuentes malos. Tal vez veamos a uno que otro Federal deshonesto o ineficiente, para mejores resultados del engaño, y tal vez encontremos en capítulos futuros la solución al problema de la narcocultura en Sinaloa, o a los problemas de los estados que juegan elecciones. A fin de cuentas, todo se puede en la realidad virtual de un guión, o por decreto.

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