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jueves, 16 de diciembre de 2010

Godoy, Encinas y Acosta Naranjo pusieron al Congreso en el mapa delincuencial

Hugo Páez

Al inicio del sexenio Felipe Calderón y el gabinete de seguridad afirmaron que iban a recuperar territorios en la república mexicana.
La historia de Julio Cesar Godoy Toscano es una historia que se multiplica en los territorios perdidos, así ocurrió en Colombia pero en grado superlativo, el dinero del narcotráfico llegó hasta el presidente de la república Ernesto Samper en 1994, un año antes había sido abatido Pablo Escobar Gaviria, líder del cartel de Medellín y cuando menos el cartel del Norte del Valle financió parte de su campaña.
La corrupción en Colombia escaló a los mas altos niveles, las evidencias fueron reveladas con grabaciones de audio que dejaron claros los nexos con las bandas del crimen organizado colombianos en un caso llamado Proceso 8000, por el cual Estados Unidos le retiró la visa a Samper, posteriormente fue denostado y su rival Andrés Pastrana llegó a la presidencia.
Quince años atrás la tecnología era otra historia, sin embargo las agencias de Estados Unidos investigaron, grabaron, filtraron información a los medios de comunicación y la situación se tornó insostenible.
WikiLeaks confirmó la sospecha del espionaje, la entrega de información y filtraciones para, en caso de México, revelar la ubicación de capos del narcotráfico y los nexos con funcionarios.
Según los documentos presentados por PGR, Julio Cesar Godoy pidió a Servando Gómez “La Tuta” que le quitara de encima a sus opositores y a un periodista incómodo. En 1986, Pablo Escobar mandó matar a Gillermo Cano, director del diario colombiano “El Espectador”, con el propósito de intimidar a la prensa de Medellín y del país.
Julio Cesar daba información de operativos federales y de los movimientos de las policías estatales y municipales. Por este tipo de acciones el gobierno federal dejó de informar a Leonel Godoy, y este reclamó su derecho a estar informado.
Michoacán es una prueba de que la autonomía de los estados sirve a las bandas del crimen organizado para preservar la impunidadad que les garantiza enlaces políticos como los de Julio Cesar Godoy. Este mismo año su hermano Leonel reclamó públicamente a Felipe Calderón por las aprehensiones de alcaldes y funcionarios en Michoacán, aun cuando estaba enterado de que el primer juez de distrito, Ezequiel Cázares, liberó anteriormente al hermano de Servando Gómez "La Tuta", y posteriormente a los funcionarios de su estado cuando se autorizó erróneamente por el entonces Secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, el traslado de una cárcel de alta seguridad de Nayarit, a una de Michoacán, quedando los reos en la jurisdicción del juez Cázares, que en noviembre otorgó otro amparo a Julio Cesar Godoy. El primero le sirvió par restituir sus derechos políticos y protestar como diputado.
El martes vimos una desesperada y nerviosa defensa del Gobernador Leonel Godoy negando al hermano prófugo y tomando una posición de autoprotección ante la evidencia de las pruebas, repito, de las que tenía conocimiento con mucha antelación.
La historia de Julio Cesar Godoy relatada en los argumentos que presentó la PGR a la Sección Instructora de la Cámara de Diputados para desaforarlo es la historia de lustros en México, como llamó Felipe Calderón a las comunidades dominadas por el crimen organizado, a principios del sexenio. En muchos pueblos, sindicaturas, ciudades y estados, los barones que controlan droga y extorsión, son solicitados por candidatos sin escrúpulos, no hay justificación, pero la realidad es demoledora y la disponibilidad de quienes buscan impunidad, protección e información. El hermano del gobernador proveía información que por su condición familiar accedía mas fácilmente que otros.
Se habla de una extensa base social "comprada" por los capos, es parte de las garantías de seguridad y dominio del territorio. El presidente municipal en turno, el diputado, el comandante de la policía, etcetera, anteriormente fueron los ciudadanos que crecieron en una cultura de la ilegalidad y el dominio de las bandas criminales durante décadas, y al terminar su periodo volverán a sus actividades.
Ayer se difundió una grabación de audio de “La Tuta” en la que exhorta a su base a través de aparatos de radiofrecuencia a mantener las armas, una especie de repliegue para reencausar la estrategia después de la muerte de su líder Nazario Moreno González “El Chayo” o “El Doctor”.
Indudablemente La Familia creció como una fuerza alterna que llenó el vació de seguridad y la necesidad de trabajos que negó el gobierno. La voz del audio de ayer es la misma de la grabación que implica a Julio Cesar Godoy con La Tuta en la que se tratan como compadres.
Peor que los delincuentes, son los que simulan lucha social a través de la política o algún puesto de elección popular. Se cobijan en un partido, y reciben ayuda de sus compañeros, como lo hicieron el coordinador parlamentario del PRD, Alejandro Encinas y al diputado José Guadalupe Acosta Naranjo a quienes les valió madres poner en el mapa delincuencial al Congreso de la Unión a pesar de las pruebas contra Julio Cesar Godoy. Lo comenté en esta columna desde el martes 19 de octubre con el título “Complicidad de Encinas no es tema de ética sino de procuración de justicia” está en la liga http://hugorenepaez.blogspot.com/2010/10/hugo-paez-esconder-dos-dias-un-profugo.html

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