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jueves, 5 de noviembre de 2009

Los Simuladores

Hugo Páez
Un gran montaje y reconstrucción de imagen pasan diputados y senadores por la aprobación del paquete financiero que, en boca de algunos simuladores que lo aprobaron “no gustó a nadie”.
Como si estuviera exenta de cualquier responsabilidad, la diputada y presidenta del PRI, Beatriz Paredes, declaró en Europa la frase que pretende transmitir un mensaje de protesta. Es solo simulación.
Los cargos definen responsabilidades, la de diputados y senadores es la cumbre de la pirámide que construye y modifica leyes, esas que se aprobaron y que en voz de los que levantaron la mano ó las dejaron pasar en la abstención vergonzosa, ahora tratan de explicar que no es lo que querían. Simuladores.
No al engaño de los simuladores, en el último debate parlamentario hablaron por el PRI y el PAN, y en tiempos pretéritos aprobaron la ley Televisa por unanimidad, incluyendo a los partidos de izquierda. Lágrimas rodaron acusando a la televisora de chantaje; traducción mediante se podría leer: primero están nuestros intereses personales y nuestro futuro político que el de los ciudadanos que votaron por nosotros.
Ante el interrogatorio de la opinión pública los legisladores escondieron la cabeza; los simuladores entraron en rictus como víctimas de los poderes fácticos.
El Presupuesto de Egresos de la Federación pinta para una reedición del debate fiscal, el centro de ataque del PAN será la reducción del 50% del gasto de los partidos políticos.
No será un debate fácil cuando el PRI considera que esta posición beneficia al PAN, que conserva la ventaja de los programas federales para lucrar electoralmente.
La propuesta cuenta con gran popularidad, el excesivo gasto ofende a los ciudadanos; organizaciones sociales se empiezan a agrupar para obligar a los partidos a reducir sus percepciones. La ofensa de la familia González Torres que hicieron del Partido Verde un negocio exitoso, Elba Esther Gordillo que utilizó al sindicato de maestros para maquilar su propio partido el Partido Nueva Alianza (PANAL), las “Juanitas” de la Cámara de Diputados que prostituyeron la cuota de género para ceder su curul a sus proxénetas, habla de la peor de las simulaciones.
Estamos atrapados en esa cultura, usamos el argumento como un leitmotiv ético para hacerla efectiva. Una muestra es el discursos que amparaba el impuesto del 2% para combatir a la pobreza; una vez que el Congreso la enrocó por el aumento del IVA en un punto, la simulación fue innecesaria; ya vendrán otras oportunidades para demostrar que la posición original no era simulación.
La fracción priista del senado simula conciencia social y solidaridad con los ciudadanos al proponer una reducción del IVA al 12%, Manlio Fabio Beltrones trató de mantenerlo en 15%, su bancada simuló disgusto y abandonaron la votación, ahora van por una propuesta supuestamente más audaz, reivindicadora de una acción antipopular, que en el menor de los costos políticos, produjo dos spots del PRD acusando al PAN y PRI de mentirosos.
Las políticas proaborto simulan interrumpir embarazos para cubrir la insoportable palabra asesinato, idependientemente que se esté de acuerdo ó no con la ley. En una escena por demás bizarra, después de la aprobación en la Asamblea Legislativa del DF, tanto legisladores del PRD como del PRI pidieron a la iglesia católica no ser excomulgados, como pasó a los liberales que aprobaron la Constitución de 1857.
Veremos en estos días como se gesta la gran simulación para evitar que el gasto de los partidos sea recortado en un 50% en el Presupuesto de Egresos de la Federación, que debe quedar aprobado antes del 16 de noviembre. Una medida tan popular necesitará de la imaginación más aguda para convencernos que es un dinero bien invertido. Solo espera unos días.