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jueves, 27 de junio de 2013

“Estados Unidos está menos contento con Peña que con Calderón”: Tonatiuh Guillén

Hugo Páez

         “En los últimos cinco años, el gobierno mexicano asume el tema migratorio como un problema de política interna. Es el mismo enfoque que prevalece en Estados Unidos, alejado del proceso bilateral entre los dos países, con un mercado laboral y un flujo cercano al millón de cruces diarios en la frontera norte”, es la reflexión de Tonatiuh Gillén López, presidente del Colegio de la Frontera Norte, la institución mas autorizada en la materia.
         El martes hablé con el doctor Guillén, minutos después de que el gobierno de Estados Unidos confirmó la intención de construir otro muro fronterizo de 1,120 kilómetros. El objetivo es contener la migración de sur a norte, como parte de la visión integral de los grupos radicales que discuten la Reforma Migratoria en el Congreso norteamericano.
         Como era de esperarse, la noticia provocó el desgarre de vestiduras en analistas, y políticos mexicanos, disgustados por la reacción tibia de la Secretaría de Relaciones Exteriores a cargo de José Antonio Meade Kuribeña.
Frente al patrioterismo mediático, la opinión profesional de Guillén explica la reacción de México en términos estratégicos: fue una respuesta de oportuna cautela, moderada y necesaria para no reventar la Reforma Migratoria en proceso en Estados Unidos. De esa forma se evita cualquier pretexto de grupos radicales, sin embargo, enfatiza que México no está muy interesado en el tema migratorio (entrevista completa en http://www.youtube.com/watch?v=7CJYiMTFEjk).
         Inevitablemente vienen a la mente los nombramientos de funcionarios en puntos estratégicos, con poca o nula experiencia en el tema: la Subsecretaria de Población Migración y Asuntos Religiosos, Mercedes del Carmen Guillén Vicente, el Comisionado del Instituto Nacional de Migración, Ardelio Vargas, y la presidenta de la Comisión de Migración del Senado, la velocista Ana Gabriela Guevara.
         Afirma el presidente del Colef: “México fue muy medido, prudente, moderado, no arriesga mas allá de la lectura intervencionista para Estados Unidos… Un reclamo fuerte no tendría mayores implicaciones, en la coyuntura actual de la política de EU es claro que el gobierno de Peña Nieto no quiere hacer ruido”, y agrega “Un mensaje duro no va a evitar la “absurda barda”, ni los sistemas de vigilancia, un mensaje duro lo han dado muchas naciones frente a Estados Unidos y no pasa nada, porque sigue siendo un poder imperial”.
         El doctor en Sociología me comenta que Estados Unidos está sumergido en la ideología de la amenaza desde hace una década. La Reacción: fortaleció defensas y fronteras, radicalizó su visión de la migración y militarizó los aparatos de aduana y migración. Estos son los momentos de coyuntura difícil, compleja, matizada por el rubro de seguridad.
         Le pregunto a Tonatiuh Guillén si estas acciones unilaterales del gobierno de Obama son respuesta a la distancia que tomó Enrique Peña Nieto en el tema de la cooperación bilateral de seguridad en el combate al crimen organizado, en relación con la administración de Felipe Calderón.
Guillén responde que son dos casos distintos, que no hay relación entre las acciones migratorias y las de seguridad: “Estados Unidos no está igual de contento con Peña Nieto que con Felipe Calderón, en el tema de cooperación de la lucha contra el crimen organizado. México hizo ajustes, tomó distancia con el gobierno de Barack Obama en esta relación bilateral, pero nada tiene que ver la construcción del muro”.
La construcción del muro podría incrementar las muertes y elevará costos y riesgos para las personas que traten de cruzarlo, y seguramente quien logre pasar del otro lado tendrá sanciones mayores, pueden ser considerados como delincuentes, asegura Guillén “Vamos a tener una barda que no le pedirá nada a la de Corea del Norte y Corea del Sur”.
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