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martes, 18 de enero de 2011

Amigos de Calderón truenan el tema migratorio

Hugo Páez

Las cuotas de amistad de Felipe Calderón juegan como un factor negativo en la eficiencia áreas del gobierno federal que requieren un profundo conocimiento y un alto grado de especialización.
Es el caso del Instituto Nacional de Migración que ha adolecido desde inicios del sexenio de una dirección profesional y experiencia en la problemática migratoria, a pesar de que el tema le creció a Calderón como uno de los retos mas complejos.
Con dos titulares en lo que va del sexenio, el presidente de la república de nuevo opta por el amigo antes de privilegiar el perfil necesario en el cargo de Comisionado del Instituto Nacional de Migración. Así fue la designación de Salvador Beltrán del Río.
Al inicio del sexenio no se entendió el nombramiento de Cecilia Romero en la cabeza del Instituto, no había forma de encajar su experiencia profesional con el tema migratorio, tal vez la relativa tranquilidad del INM en esos momentos se tomó como el pago ideal para la ex senadora panista, que mantenía una relación de parentesco con la entonces esposa de Cesar Nava, sin embargo, después de la masacre de 72 indocumentados en Tamaulipas en agosto del año pasado, se reveló la verdadera complejidad del problema, y a pesar de que el combate al crimen organizado no es responsabilidad de esa dependencia de Gobernación, el manejo de las condiciones de los migrantes en travesía por México, si.
En medio de resistencias, Cecilia finalmente sale de Migración golpeada por Francisco Blake Mora y el presidente opta por Beltrán del Río, que tampoco cumple el perfil, no solo eso, tuvo un desempeño mediocre en la Secretaría de Relaciones Exteriores como Subsecretario para América Latina y el Caribe durante un periodo menor a dos años, y anteriormente ocupó la Dirección General de Asociaciones Religiosas de Segob.
El trabajo de Beltrán fue mal calificado por la cúpula de la iglesia católica y la Conferencia del Episcopado Mexicano, y ahora trata de arreglar un problema mayúsculo, que escaló a primerqs planas en los medios de comunicación y atrajo reflectores de organismos de derechos humanos internacionales. Y por si fueran pocos frentes para el dificil tema migratorio, el domingo fue motivo del editorial del organismo de la Arquidiócesis, Dede la Fe, en el que destaca el trabajo del Padre Alejandro Solalinde y señala textualmente: desde hace años dedica su labor sacerdotal al auxilio de los migrantes y está puesto como coordinador de la Pastoral de la Movilidad Humana, de parte del Episcopado Mexicano, en la región del Pacífico Sur. Mientras que en muchas casas de auxilio a los inmigrantes se les brinda un poco de ayuda humanitaria, algunas autoridades los extorsionan y muchos mexicanos criminales los explotan, los secuestran y hasta los matan. Las autoridades federales brillan por su irresponsable ausencia.
Para sumarle al problema del gobierno federal, Marcelo Ebrard cobijó al padre Solalinde con un excelente olfato político antes de que se reuniera con Genaro García Luna y el propio Beltrán del Río, aprovechando la novatez de Blake, sus funcionarios, y amigos del presidente.

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