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jueves, 4 de agosto de 2016

México, el desmadre políticamente correcto

Hugo Páez
    
En estos días nada se mueve fuera de lo cotidiano, de lo que no presente riesgo para el gobierno federal, hasta el 4o. Informe de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.
Así podremos observar que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación tendrá cuatro valiosas semanas para presionar al máximo, como amenazó ayer con recrudecer acciones, con el objetivo de lograr acuerdos que adornen el discurso del 2 de septiembre, un día después de la entrega del documento en el Congresos de la Unión.
Los acuerdos pueden ser desde la liberación de los líderes Rubén Núñez y Francisco Villalobos acusados de delitos graves, hasta descongelar algunas cuentas de la Coordinadora y reintegrar a buena parte de los maestros despedidos y el pago de salarios descontados.
El escenario menos probable, el que reclama las cámaras empresariales y comerciales, el del uso legítimo de la fuerza contra los disidentes en permanentes bloqueos sorpresa a aeropuertos, carreteras, gasolineras, centros comerciales, zonas de comercios, etcétera, en pro de los derechos de los ciudadanos brutalmente afectados por estas acciones, ese escenario, arrancaría otro tipo de aplausos en Palacio Nacional, pero improbable por el riesgo político en el arranque de la carrera presidencial después de una derrota histórica del PRI el 5 de junio que tumbó ¿temporalmente? a uno de los generales más venerados en la cultura tricolor: Manlio Fabio Beltrones.
En estos momentos, México podría definirse como un desmadre políticamente correcto, donde los tres niveles de gobierno, gabinete federal, partidos, senadores, diputados, congresos locales, gobernadores, alcaldes, viven pendientes de lo políticamente correcto y no de los problemas reales del país.
La toma de decisiones recae en funcionarios cuya prioridad es su futuro político, algunos de ellos, tiradores a Los Pinos, estos no se moverán hasta los cambios en el gabinete que usualmente rondan el Informe. Ninguno de ellos arriesgará movimientos bruscos que influya en el ánimo del presidente Peña Nieto.
Pero la violencia no se detiene, llegó al clímax con tres alcaldes asesinados en 10 días, un juez ultimado a golpes en Guerrero, otro alcalde acusado de mandar a ejecutar e incinerar a diez personas.
La realidad está ahí, pero secuestrada por la correción política. La CNTE olió ese miedo y pega golpes mediáticos de presuntas negociaciones porque en las mesas del gobierno federal y el magisterio no hay un canal formal que informe sobre avances y/o acuerdos.
Ese vacío se llena con declaraciones unilaterales de líderes seccionales o voceros espontáneos que siembran la duda, si se trata de una estrategia de desinformación gubernamental para ocultar lo reintegrado, y promesas de ajustes a una reforma educativa de laborales.
Entre el repunte de la violencia y el conflicto magisterial, Miguel Ángel Osorio Chong es el que más arriesga, después de los yerros de Aurelio Nuño Mayer que algunos traducen como sepultura política, peor aún, el Secretario de Educación no encontró su tablita de salvación en el proyecto del Nuevo Modelo Educativo.
Desde esa perspectiva, y de resultar Osorio Chong un As para el 2018, el presidente tendrá que reubicarlo como protección. Gobernación acumula grandes problemas que debilitan la imagen de cualquiera, el ex gobernador de Hidalgo necesita una Secretaría cómoda en la recta final o convertirse en la mano dura que esperan grandes sectores como el empresarial.
Bajo esta bandera partidista, Enrique Ochoa Reza tiene 28 días para afianzar su imagen como líder del PRI, pero hasta el momento no encuentra más allá del formalismo estructural de un partido que lo recibe con disciplina, pero lo ve como un extraño, como un espontáneo empujado al ruedo por Los Pinos. El “candidato ideal” para sus opositores Ricardo Anaya Cortés, Andrés Manuel López Obrador y Alejandra Barrales Magdaleno.
Al interior del Revolucionario Institucional crecen las dudas. La fidelidad de grupos es dirigida hacia el presidente Peña, no al del partido. Saben que a través del ex director de la CFE se impondrá a un candidato de las filas de Hacienda de Luis Videgaray Caso, es el motivo de la fotografía con Osorio Chong para suavizar esas filias.
La corrección política llevó a sostener a Javier y César Duarte y Roberto Borge durante la penosa campaña, ahora esa corrección habla que su mismo partido-gobierno deben sacrificarlos para saciar al auditorio castigador, para el que pide sangre y golpeó al PRI en siete estados el 5 de junio.
Esa misma corrección política abandonó a connacionales al garete de Estados Unidos durante lustros pero con el surgimiento de Donald Trump, y los de su especie, obligan a una política exterior mucho más participativa, precisamente porque la corrección política así lo señala, no la realidad que mantiene a México en el desmadre, pero eso sí, dentro de la corrección política.
   
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