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miércoles, 1 de noviembre de 2017

López Obrador y Carles Puigdemont, radicalismo en las encuestas

Hugo Páez

Andrés Manuel López Obrador y Carles Puigdemont podrían ser depositarios del odio radical, en las encuestas.
El líder de Morena se quedó atrapado en el extremo que sirvió para desmembrar al PRD y construir su propio partido, sin embargo, ahora va con urgencia por mostrar un proyecto de gabinete con con grandes figuras, que no traicionen sus principios, con el propósito de tranquilizar el pánico ciudadano en la probable victoria, según las encuestas.
Andrés Manuel corre el riesgo de ser rechazado en público, o replicado con un silencio ensordecedor, como ya le pasó con Juan Ramón de la Fuente, y otras figuras de gran conocimiento entre los electores.
No dudo que si López Obrador gana la presidencia de la república, le sobrarán figuras conocidas que brinquen a su gabinete sin pudor alguno, desde cualquier partido, pero antes de eso, no habrá personaje en otros polos políticos que le den el SÍ, en público.
En el bunker que se construyó no hay forma de penetrar, ni siquiera uno de sus generales pasó del atrio del santuario.
Ricardo Monreal chocó con puertas y muros, hasta que líder decidió levitar la mano para franquear su acceso, sospechosamente después del debilitamiento de su candidata a la Jefatura de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, ahora vulnerable, víctima del colapso del sismo 19-S.
Aún así, esa gracia concedida al delegado de Cuauhtémoc, no le alcanza para tomar su candidatura, solamente para futuras concesiones.
Con esa numeralia de empatías llegó Carles Puigdemont, palpó la independencia de Catalunya, sin prever la reacción en gran parte de su territorio, y desató el pánico al radicalismo, huyeron bancos y empresas, y con ellos la frágil confianza.
En números aproximados, cincuenta por ciento de la población catalana estaba a favor, pero no fue suficiente para detonar el hartazgo con España, y con las políticas de Mariano Rajoy, arrastradas por el quinto presidente de la transición: José Luis Rodríguez Zapatero, sumado a los escándalos de Juan Carlos de Borbón, derivados en su abdicación a la corona española a favor de Felipe VI.
No planteo un paralelismo entre los dos, ni similitudes absurdas, pero hay un punto de convergencia donde resulta cada vez más complicado para estos radicalismos, navegar a contracorriente en la aldea global.
Ya no hay distancias entre países y pueblos, por eso Nicolás Maduro necesitó someter a Venezuela al aislamiento forzado, apoyado en el régimen chavista, con el propósito de mantener el control del Congreso y la Corte, sin importar explorar nuevas fronteras de lo insostenible, y, en consecuencia, del drama humano.
Nadie cree el ofrecimiento de amnistía de López Obrador.
Sus propios ideólogos y apologistas de medios de comunicación criticaron la presunta ‘tregua’, como una zanahoria frente al caballo que lo lleve a tropel a Palacio Nacional en el 2018. La residencia oficial de Los Pinos quedará como mausoleo de la historia política de México, en la nueva era.
Para propósitos del miedo social, como estrategia del PRI de Enrique Ochoa Reza, y en el otro extremo, el odio revanchista esperado por Andrés Manuel contra todo lo que huela a sistema y gobierno de Enrique Peña Nieto, la mezcla centroizquierda del Frente Ciudadano por México, es una amenaza real y temida, sobre todo en la formación de las alianzas PRI-PVEM-Panal, y Morena-PT. Prueba de ello son los ataques con humaredas mediáticas a Ricardo Anaya Cortés, Alejandra Barrales y Dante Delgado.
Carles Puigdemont cimentó su proyecto en los grandes números de los estudios de campo, para impulsar el referéndum sobre la autodeterminación de Cataluña el 1 de octubre, convocado por la Generalitat, después de una interrupción del Tribunal Constitucional el 7 de septiembre.
El 90.18% de los catalanes votaron por el SÍ, y solamente el 7.83% por el NO, pero la reacción de pánico fue totalmente aterradora, despertó a más de la mitad de la población para dar marcha atrás, NO sólo en España, la alerta se propagó a la Comunidad Europea, y la internacional.
¿Las encuestas favorables al radicalismo de Puigdemont fueron un espejismo..? amerita un estudio a fondo. En los números presentados por Consulta Mitofsky, Andrés Manuel está arriba en todos los careos; pero entre las alianzas, el Frente Ciudadano va a la cabeza.
¿En qué forma las posiciones radicales son depositarias de todos los odios, en las encuestas, pero a la hora del sufragio, o del despertar cotidiano, se topan con la realidad..?

Cataluña no es México, ni Carles es Andrés Manuel, pero...

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