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martes, 11 de julio de 2017

El PRI no deja ir al México de antes, Eugenio impune y sin problemas

Hugo Páez

   

Eugenio pertenece al club.
En esa membresía de tres colores patrios, si mantienes la continuidad y no pierdes la gubernatura de tu partido, estás del otro lado y tienes garantizada la impunidad.
Eso pasa con el ex gobernador de Tamaulipas Eugenio Hernández Flores. Lo busca la justicia de Estados Unidos por delitos de lavado de dinero, transmisión ilegal de dinero y defraudación bancaria, pero NO el gobierno mexicano.
Eugenio ganó la gubernatura para el candidato del PRI Egidio Torre Cantú, y NO tiene cargo alguno que amerite solicitud de orden de aprehensión, de los procuradores con gran nexo partidista: Jesús Murillo Karam, Arely Gómez González y Raúl Cervantes Andrade.
Se pasea con una amplia sonrisa, sin problemas en este país, pero NO puede poner un pie en Estados Unidos, bajo riesgo de correr la misma suerte que el ex Fiscal de Nayarit Edgar Veytia, detenido en San Diego por tráfico de cocaína, heroína y mariguana, protegido del gobernador Roberto Sandoval, y sin ningún cargo en México.
A Eugenio le espera una orden de la Corte Federal del Distrito Sur de Texas en Corpus Christi.
En el 2009, en el penúltimo año como gobernador de Tamaulipas, la SEIDO de PGR investigó sus vínculos con el Cartel del Golfo y el de los Zetas, una faena cuesta arriba, cuando se tiene el control del estado y la ‘autonomía’ construida para resguardar todas las pillerías, y hacer imposible la rendición de cuentas, sobre todo cuando no hay transición de partido en el gobierno.
El 20 de abril comenté en este espacio en la columna “Sin transición NO hay rendición de cuentas de gobernadores” (http://ow.ly/OmgA30dvzEN), es el caso del ahijado y sucesor de Tomás Yarrington Ruvalcaba, y el de muchos otros.
En esta lógica, nunca sabremos si Eruviel Ávila Villegas en el Estado de México y Rubén Moreira en Coahuila -en caso de no anularse la elección-, se mantuvieron al margen de corrupción, desvío de recursos, tráfico de influencias, nexos con el crimen organizado, y todas las marranadas que brotaron y siguen brotando en las administraciones de Javier Duarte de Ochoa, César Duarte Jáquez y Roberto Borge Angulo, en Veracruz, Chihuahua y Quintana Roo.
¿Acaso alguien espera que Alfredo del Mazo Maza y Miguel Riquelme Solís investiguen a fondo a Eruviel y Moreira..?
La nueva frase preferida del priismo para justificar las trapacerías, es: “Eso era en el México de antes”.
Con Eugenio, y la desanimada acción federal contra César Duarte, más lo que viene en los estados sin transición, comprobamos que: el México de antes, sigue en el México de hoy. Punto.
No hay más que ver las resistencias contra la autonomía y operación del Sistema Nacional de Corrupción, y la indefinición del Fiscal Anticorrupción en el Senado, bajo la presidencia del Verde Pablo Escudero Morales, y el control de las bancadas de Emilio Gamboa Patrón y César Camacho Solís en Diputados, para entender que en realidad se trata de un juego dilatorio para mantenernos en “El México de antes”, el que más les acomoda, en el México de hoy.
   
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