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martes, 27 de septiembre de 2011

Cordero y Córdova Villalobos en la trampa del bastión panista

Hugo Páez

          A diferencia del 14 de agosto, fecha en que el gobernador de Guanajuato Juan Manuel Oliva entregó en León 38 mil 30 firmas a Ernesto Cordero Arroyo para el registro de candidatos presidenciales del PAN, el domingo chocó contra una realidad que no conocía en carne propia y no supo actuar con el temple de los políticos curtidos en el campo de batalla.
         Peor aun, el lunes reaccionó con coraje en medios de comunicación para reprobar la cargada a favor de Josefina Vázquez Mota, sin decir su nombre, cuando las miles de firmas frente a 10 mil personas, los desplegados de los 134 destacados panistas y el cobijo de gobernadores, indudablemente fueron manifestación de cargada a favor del ex Secretario de Hacienda.
         Cordero probó el juego rudo de Vázquez Mota, sabe que no la bajarán de la contienda a pesar de la fuerza del gobierno federal, solo le queda acelerar el paso y desenfocar un poco al PRI para concentrarse en sus contrincantes de la interna. Difícilmente podrá convencer a Santiago Creel de hacer una especie de mancuerna aun cuando el senador con licencia parece desvanecerse en un segundo lugar sin ponch.
         Pero Josefina también comete errores, como la promesa de meter a la cárcel narcopolíticos, dejando en evidencia la incapacidad del gobierno federal actual para actuar en este sentido, y la del sexenio pasado, también de su partido en el que colaboró como Secretaria de Desarrollo Social.
Fueron once años en los que pudo exigir a Vicente Fox y Felipe Calderón limpiar al mas alto nivel la protección al crimen organizado en las 32 entidades de la república, y no lo hizo.
Pero la ex coordinadora parlamentaria de los diputados panistas tiene puntos en las encuestas para derrochar, en cambio Cordero no puede darse el lujo de perder el paso, o estancarse en un lejano tercer lugar en las semanas en las que tiene que demostrar que puede subir.
El golpe de Guanajuato es brutal. La militancia mostró autonomía de decisión y ni siquiera respetó a su paisano José Ángel Córdova Villalobos. De nada le valieron los cientos de fines de semanas que viajó a su estado para picar piedra, la sola presencia de Miguel Márquez, el delfín de Oliva, encendió las porras en el evento del domingo, contra del candidato que para muchos es impuesto desde Los Pinos, ya que la sola sospecha de imposición provoca urticaria en una militancia que se forjó en condiciones adversas durante lustros.
Cordero tendrá que demostrar que se puede levantarse rápidamente de esta. No hay tiempo, no con la deficiente operación del PAN que mostró en Guanajuato la facilidad de polarizar posiciones. Felipe Calderón tendrá que construir la difícil unidad, no puede ignorar los gritos de las bases, aun cuando se diga que lo de Guanajuato fue una trampa.

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