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jueves, 18 de febrero de 2010

¿Le crees a Gómez Mont y Beatriz Paredes..? yo tampoco

Hugo Páez

Enrique Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones no deberían preocuparse por la candidatura presidencial. Cualquiera que no quede como candidato del PRI, seguramente recibirá una oferta de Cesar Nava para ir por el PAN, solo, ó en coalición con el PRD.
Bajo esta premisa, los priistas deberían cuidar la reelección de Nava en la presidencia de su partido para asegurarse ese vacío que están llenando los tricolores en la concepción de los calderonista, que ven al enemigo en casa.
No nos engañemos. Ni Oaxaca, Durango ó Sinaloa son alianzas ideológicas que no traicionan los ideales del PAN. José Rosas Aispuro y Mario López Valdés darán la espalda a los partidos que los impulsaron en coalición para congraciarse con el PRI, que goza de las mayores probabilidades de regresar a la presidencia de la república en el 2012. Gabino Cue seguramente dará la espalda como lo hizo Juan Sabines en Chiapas.
Las alianzas favorecen solamente al subgrupo del PAN que las impulsa. Tampoco nos engañemos, Fernando Gómez Mont sí informó al presidente Felipe Calderón antes de hacer las negociaciones políticas con partidos de oposición, a cambio de que Acción Nacional no fuera en alianzas con otros partidos. Cesar Nava lo sabía perfectamente, y al menos estuvo presente en una. Basta recordar que en su renuncia, el Secretario de Gobernación citó causas “que no podía revelar”, algo pasó que mitigó su enojo, que cambió su posición. ¿A cambio de que?
La supuesta “formula ganadora” lleva implícita la fórmula de la indignidad. Mantener se ha complicado tanto para los calderonistas que eliminó en estos tres estados la posibilidad de que panistas votaran por un candidato de su partido. Por el contrario, el PRI está asegurando posiciones que en un futuro inmediato verá en su parcela. ¿Acaso con el mercenarismo de los políticos que cambian de bandera ante la posibilidad de una victoria, no podrán aplicar la traición en reversa?
En estas latitudes el pragmatismo no es una filosofía, es una justificación gestada por la necesidad desesperada para controlar al PAN, y, por supuesto, al candidato presidencial.
Injustificable y patético es que en el décimo año de gobierno de Acción Nacional, se mendiguen candidatos externos, “ciudadanos”, como les dicen en un lenguaje que pretende descafeinar el hecho.
Las alianzas los liaron en una red de mentiras. Fernando Gómez Mont pretende hacernos creer que no informó a Calderón. Beatriz Paredes que las negociaciones con el PAN fueron una especie de acuerdo democrático por el bien de México, y no el trueque entre aprobación de impuestos y la negación de alianzas entre Acción Nacional y el PRD.
Francisco Rojas en un inusual ataque de autonomía, confirmó la negociación tal como la describió Gómez Mont, Beatriz Paredes lo regañó y a los minutos se desdijo, documento mediante.
El mercantilismo parlamentario, que a fuerza de práctica parece una normalidad, aun cuando es profundamente antiético e inmoral, y atenta contra el espíritu legislativo que dice representar a sus gobernados, prendió los focos de alerta de la presidenta del PRI que, en el reparto estelar de estas escenas, parece la mas inteligente. Vivales pues.
La cuenta regresiva empezó para Gómez Mont, sin embargo, el presidente le pidió detener su renuncia unos días para solucionar un problema recurrente en todo el sexenio: se le acabaron las personas de confianza. Tal como ocurre en la Secretaría de Turismo con Rodolfo Elizondo. Gómez Mont es artífice de una mentira para soportar otra, presidencial, que habla de lealtades y niega conocimiento de las negociaciones.