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martes, 12 de abril de 2011

Marcelo y Camacho a repensar estrategia

Hugo Páez

Marcelo Ebard y Manuel Camacho Solís regresaron al punto cero, con muchos frentes abiertos: una epidermis social sensible a las obras viales que están a la mano para ser aprovechadas por los ejércitos obradoristas, las friciiones con el PAN por la fallida alianza, y los enfrentamientos con la iglesia católica
El trazo de Andrés Manuel López Obrador es evidente, doblegar a Marcelo, debilitarlo en su terreno, apropiarse de la elección a la jefatura de gobierno del DF e imponer jefes delegacionales y legisladores. Tratará de llevarlo a un punto de reflexión que lo convenza de erigirse en su fil seguidor, sin embargo, en la consistencia de proyectos Ebrard aplica herramientas mas organizadas, profesionales y menos intuitivas, a la larga constituyen un mecanismo mas efectivo.
La clara desventaja del Jefe de Gobierno está en la plaza publica. El dominio de Andrés Manuel y su capacidad de presión quedaron demostrados en el Estado de México. Intimida y somete a sus adversarios internos sin problema alguno, en su microclima de izquierda es un Ayatola, pero fuera de él debilita su efectividad considerablemente por mas que se esfuerce en demostrar que no es tan radical, que no es un peligro para los empresarios, ni para las institutuciones a las que mandó al diablo.
Ebrard y Camacho trataron de llevarlo fuera de su microclima pero los regresó a empujones forzando a Alejandro Encinas al que no le dio margen de decisión, sometido a su código moral del momento, maleable según la orografía del terreno político.
El triunfo de Ángel Heladio Aguirre en Guerrero demostró a Manuel Camacho y Marcelo Ebrard que la tesis era la correcta, esa misma victoria aceleró los ánimos y de inmediato caminaron hacia de la madre de todas las alianzas, pero Andrés Manuel los estaba cazando al acecho.
Desde esa marca en el calendario de Guerrero el panorama era alentador, el siguiente paso consistió en tomar una importante ventaja sobre López Obrador.
El triunfo de las alianzas probó en el pizarrón que Enrique Peña podría ser derrotado en su terreno, sería una oportunidad de oro para asestar un doble golpe, paro tan obvio que el líder advirtió de inmediato y decidió jugar todas sus cartas para reventar la alianza y librar la primera aduana, sin esta, lo demás no tiene sentido, aun cuando Peña, el puntero inalcanzable en todas las encuestas, se consolidara como el candidato presidencial del PRI.
         Andrés Manuel va a querer rematar a Ebrard, ayer aclaró que su verdad será la única “Soy el mejor posicionado”.

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