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martes, 11 de mayo de 2010

Se arreglan Cesar Nava y Gómez Mont

Hugo Páez
Seguramente Felipe Calderón ya está harto del desmadrito de enemistades entre Fernando Gómez Mont y Cesar Nava, en la antesala de las complicadas elecciones para el PAN.
Un Secretario de Gobernación que tiró la toalla del partido y atizó las contiendas internas, y además sigue en funciones, es un problema para resolver los problemas que se le multiplican a Nava y Calderón en Aguascalientes. Por citar el estado mas entrampado.
Se ve que el encabronamiento exigió una solución. En el culebrón con Gómez Mont como principal traicionado en los acuerdos con el PRI de no alianzas con el PRD, a Cesar le tocó doblar las manos y trasladarse a Bucareli a la oficina del Secretario -ojo, no en un terreno neutral-, para reconocerlo públicamente como un interlocutor válido, bajo pretexto de pedirle que interviniera en las elecciones de Yucatán para evitar mañas de la gobernadora priista Ivonne Ortega -heredera de las mañas de su tío Víctor Cervera Pacheco- y desarticular las presiones contra la candidata panista Beatriz Zavala.
Cesar hizo lo suyo, tendrá que esperar a que Fernando le regrese la cortesía. Es un formalismo necesario, urgente para mostrar una mínima unidad panista, frente a un PRI que avanza con conciencia de grupo, aún cuando los pronósticos de repetir el canibalismo político están a la alza.
Por las recientes encomiendas de Felipe Calderón, Gómez Mont se quedará en Bucareli mas tiempo que el pronosticado por sus detractores. El viaje a Washington en la ceremonia del 5 de mayo le dio oxigeno, Barak Obama reconoció su presencia al inicio del evento, y, ahora la visita domiciliaria de Nava, habla de nuevos planes.
De fallar el Tribunal Federal Electoral a favor de que Martín Orozco Sandoval pueda contender por la candidatura de Aguascalientes, Nava y Gómez Mont habrán anotado un valioso hit que pueda conducirlos al triunfo en un estado con 3 sexenios de aceptables gobiernos panistas. Los tiempos electorales y las urgencias del PAN hablan de aprovechar todas la condiciones: una es la extradición a Estados Unidos del ex gobernador priista Mario Villanueva Madrid, acusado de nexos con el narcotráfico, otra será la visita de Felipe Calderón al pleno del Congreso estadounidense, donde seguramente le harán un gran reconocimiento por su lucha contra el crimen organizado, sino es que lo reciben como héroe.
Ya era suficiente la violencia intrafamiliar panista de Manuel Espino y Vicente Fox para engordar el optimismo del PRI, pero tener al segundo hombre del gobierno federal en contienda con el líder del partido del presidente de la república, era el manjar que nunca soñó la oposición.

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